El muro de México a Trump

Recomendaciones para aminorar los ataques económicos por el nuevo gobierno norteamericano
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Contrario a lo que se esperaba, elevar los aranceles de importación a los productos mexicanos, previa denuncia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), no es prioridad del nuevo gobierno estadounidense, al menos por el momento. Ahora será implementar medidas para fomentar la inversión y el comercio en su territorio, las cuales consistirán en otorgar a sus empresas seguridad jurídica, simplificación administrativa, estímulos tributarios, entre otros para fortalecerlas en su mercado; e imponer impuestos locales a las que se localizan en el extranjero, esto para obligarlas a regresar a esa nación y ser ahí en donde produzcan.

Diversos tratadistas internacionales y especialistas en esta materia comparten con IDC Asesor Jurídico y Fiscal sus opiniones de cómo podría aplicar esa nueva política y afectar a nuestro país; incluso cuál ha sido el comportamiento de la industria automotriz en el marco del TLCAN y las oportunidades que brindan el tratado celebrado con la Unión Europea

Blindaje fiscal de los EUA

Javier Cortés Romano

Especialista en regulación aduanera y fiscal, y Catedrático de Derecho Aduanero y Comercio Internacional en la Universidad Panamericana, plantea su punto de vista sobre la renegociación del TLCAN y las oportunidades para los consumidores mexicanos.

Desde que Donald Trump resultó electo como presidente de los Estados Unidos de América (EUA) y aún más después de su toma de posesión, el tema de la renegociación del TLCAN y sus efectos para la economía mexicana ha venido ocupando el espacio de los foros de discusión política y económica de México dado el innegable efecto que tiene.

Dejando de lado las particularidades y los riesgos que implica (el abandono del enfoque neoliberal a las políticas de un sistema abierto de libre comercio mundial desarrollado a partir de la terminación de la Segunda Guerra Mundial como respuesta al proteccionismo de los años 30´s y el riesgo de volver a incubar otra, y la adopción de medidas proteccionistas internas al mercado laboral) considero que la etapa de renegociación del TLCAN conlleva una oportunidad para los consumidores y productores mexicanos de impedir la sobrerregulación estatal a la economía mexicana.

Mientras que para la administración de Trump el objetivo de la citada renegociación quedó apuntada desde su campaña (se resume en la eliminación de los efectos del impuesto al valor agregado como una barrera fiscal al comercio y terminar con las ventajas laborales que algunas fábricas mexicanas proporcionan a los empresarios estadounidenses en comparación a los costos de producir en ese país1), nuestro gobierno y los sectores económicos y políticos tienen diversos propósitos (por ejemplo, proteger a la planta productiva exportadora de bienes, mantener el nivel de empleos, etc.), sin que a la fecha se haya mencionado de manera suficiente cómo aprovechar esta etapa de crisis del TLCAN para disminuir la injerencia gubernamental mexicana en el proceso productivo.

“… Para ello, se podría partir de un concepto de la Doctora Viridiana Ríos, investigadora mexicana en el Wilson Center y egresada de Harvard, que apunta la idea de “regulación base cero” cuya premisa es que en lugar de pensar qué regulación no queremos (y que es un poco la función de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria), mejor imaginemos que en México no existieran y acordemos que regulación sí necesitamos.”

Lo anterior es un cambio de paradigma que solo en momentos de indefinición puede echar raíz, pues desde hace siglos la normatividad mexicana (con sus antecedentes en la colonial) parte del principio de desconfianza al individuo o a la empresa, asumiendo que los particulares siempre tienen la intención de malograr o engañar la voluntad del Estado mexicano (o novohispano); por ende, la meta de buena parte es vigilar la actuación del particular.

Son diversos los casos en materia de comercio exterior sobre esta excesiva regulación a la actividad de los contribuyentes, destacándose:

  • el padrón de importadores y el bizarro proceso de suspensión en el mismo, incluyendo desde luego la discrecionalidad en las causales
  • el mecanismo de los precios estimados y lo atrabiliario de sus parámetros de referencia
  • la complejidad y vaguedad de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM´s), principalmente las de etiquetado
  • la intervención forzosa de los agentes aduanales en las operaciones aduaneras
  • la incertidumbre que significan las reglas de la miscelánea de comercio exterior, en cuanto a ser modificadas de un día a otro
  • los alargados procesos y la ambigüedad de los motivos que dan inicio en caso de procedimientos administrativos en materia aduanera (PAMA)
  • la intervención en las auditorías de comercio exterior por parte de autoridades locales, que bajo el pretexto de coordinación con el SAT, participan en aquellas que son un verdadero dolor de cabeza para los visitados, derivado de la escasa preparación de estos auditores, y
  • la vergonzosa tardanza en la devolución del IVA a los exportadores

De inmediato se puede imaginar los argumentos de las autoridades mexicanas: “El padrón es un mecanismo de control para que los importadores cumplan con sus obligaciones fiscales”; “los precios estimados son una barrera al contrabando técnico que perjudica la planta”; “las NOM´s brindan seguridad a los consumidores”; “la aduana necesita tiempo para ejercer correctamente sus funciones”; “las reglas de comercio otorgan precisión a los casos concretos”; y así al infinito.

Invito a preguntarse como consumidor o empresario mexicano: ¿toda esta maraña de obligaciones me protege o busca incrementar la recaudación en ocasiones para fomentar la corrupción o para salvaguardar los intereses de grupos económicos? ...también soy de la opinión de que estas regulaciones no me generan ningún beneficio y que representan un costo a mi actividad, disminuyendo la competitividad del sector productivo.

Como se observa, el hilo conductor de estos obstáculos a los particulares (se insiste: consumidores o empresarios) es la discrecionalidad de la autoridad que desconfía de los mismos y eventualmente actúa para proteger a ciertos grupos empresariales nacionales.

Son todas estas las verdaderas barreras de las que debemos prescindir para colocar a nuestra industria efectivamente en un plano de competitividad con el extranjero, obligando además a los grupos productores domésticos interesados en imponer barreras a las importaciones, a una libre competencia.

Esta idea de disminuir barreras parece arriesgada, incluso poco factible en un ámbito en que se puede cerrar el mercado americano, pero en realidad no es así: visible en el caso de la Ford y la cancelación de una planta en México, parte del atractivo que le brindo el gobierno estadounidense es una disminución al papeleo y los obstáculos burocráticos; ejemplo a seguir.

En otras palabras, en un escenario de renegociación del TLCAN, el gobierno y los sectores productivos mexicanos deben tener como meta reducir la carga burocrática a las actividades económicas de las empresas que operen en territorio nacional y de ahí, convertirse en un mercado atractivo a la inversión estadounidense que continuará valorando en qué lugar le conviene invertir.

 Un aspecto interesante de este reto para no perder los beneficios de las inversiones en la planta productiva instalada en México, es el plan de una reforma fiscal estadunidense conocida como “BorderAdjustable International ConsumptionTax” propuesta por la bancada republicana y que explica en parte las referencias del nuevo presidente cuando menciona gravar las importaciones; aspecto importante de esta reforma es un efecto impositivo similar –no igual–, al IVA que ahora tiene nuestro país, ya que lo haría mediante el mecanismo de NO hacer deducibles las compras realizadas a empresas no residentes en los EUA(es decir, compras de importación). Adicionalmente, esta propuesta también conlleva reducir su tasa del ISR a un 20 %.

A este respecto, es conveniente cuestionarse, ¿cómo va a responder México a ese incentivo para el inversionista estadounidense de invertir en su nación a una tasa del ISR del 20 % cuando la nuestra es del 35 %?, y ¿qué va a hacer el fisco mexicano con su atraso en las devoluciones del IVA a los exportadores? Tardanza y falta de flujo que los sitúa en franca desventaja frente a industriales en los EUA.

Por lo anterior, antes de voltear a ver que políticas económicas pretende implementar nuestro país vecino y si la exención de aranceles que prevé el TLCAN desaparecerá o se ajustará, es más conveniente y está en nuestras manos aplicar una política de mayor beneficio a consumidores y empresarios a través de la disminución de la carga burocrática.

Direccionar la industria automotriz a Europa

Alma de los Ángeles Ríos Ruiz

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I y Profesora de Tiempo Completo (C) Definitiva de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, ante la problemática en cuestión analiza a la industria automotriz en México, como un viraje hacia el TLCUEM.

La industria automotriz en México es un sector dinámico y piedra angular de desarrollo industrial. Su posición geográfica con los Estados Unidos de América (EUA), los bajos costos laborales y la desregulación, lo convierten en uno de los primordiales productores en América Latina. Ocupa la séptima posición en el top 10 de naciones con mayor producción de automóviles en el mundo, el primero de Latinoamérica y el segundo mayor exportador a nivel global.1 De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), de enero a octubre de 2015, EUA fue el principal país al que nuestra nación envió vehículos ligeros, con el 77 % del total de las exportaciones; seguido por Canadá, con 9.1 %; y Alemania, con 2.9 %.2

Sin embargo, tras las declaraciones de Donald Trump de frenar las inversiones estadounidenses en México y la cancelación de Forden la construcción de una planta de 1.6 mil millones de dólares de producciónde vehículos en San Luis Potosí han generado incertidumbre y estragos en nuestro territorio.

Lo cual nos invita a reflexionar y virar las estrategias comerciales del sector automotriz hacia la Unión Europea y América Latina. De tal manera que debemos repensar en transitar de un perfil orientado a la manufactura en la producción mediante la innovación.

Situación actual

La producción de la industria automotriz ha aumentado su importancia relativa en la economía. Cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), representaba el 1.9 % del PIB del país y en 2014, fue de 3.0 %. Alcanzó el 16.9 % de las manufacturas durante ese año, importancia económica que no tiene precedente.3

Las empresas de la industria automotriz dieron empleo directo a 730 923 personas, que representaron el 14.4 % de la ocupación de las manufactureras, según los Censos económicos 2014. Cabe señalar que también se generan trabajos indirectos ya que este sector impacta a 84 industrias manufactureras.4

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 Actualmente hay 15 plantas en operación de las distintas marcas: Kia, BMW, General Motors, Toyota, Ford, Fiat-Chrysler, Volkswagen y Honda, y durante los próximos años se abrirán cinco más.5

Se fabricaron 3,565,469 automóviles, camionetas y camiones en tierras mexicanas, un 5.9 % más que en 2014, superando a naciones como Turquía, Francia y Alemania. El 80 % de los autos que se producen en nuestro país tiene como destino el mercado estadounidense. En segundo lugar está Canadá, y le siguen Alemania, Colombia y Argentina.6

Según la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), Nissan es la marca con mayor participación de mercado, con un 25.9 %; le siguen General Motors, con el 16.8%, Grupo Volkswagen con el 16.6 %, Fiat-Chrysler con el 6.8 %, y Toyota con el 6.5 %.7

En 1993 existían 10 plantas de fabricación de vehículos ligeros y motores, representadas por cinco marcas; 22 años después se tienen 18 plantas y ocho marcas. Adicionalmente, se han anunciado nuevas inversiones para la producción de vehículos, motores y transmisiones que iniciarán operaciones entre 2016–2019.8

México, por el volumen de sus exportaciones automotrices, ocupó en 2014 el cuarto lugar a nivel mundial, después de Alemania, Japón y EUA. Ese año representaron el 6.7 % del total de las exportaciones del mundo.9

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Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM)

De acuerdo a Carrillo y González (1999), el sector automotriz doméstico se ha transformando profundamente desde los años ochenta; ahora presenta una mayor integración con el exterior; se dispone de una especialización más productiva; es más competitivo internacionalmente; ha modificado su modelo productivo (tecnológico, organizacional, laboral y espacial); se reforzó su carácter eminentemente transnacional. No obstante, dichos cambios, previos al TLCAN (vigente desde 1994), fueron promovidos fundamentalmente por los corporativos transnacionales, secundados por la política gubernamental.10

 Si bien, tras dicho tratado se detonó la exportación de vehículos ligeros de México, cuyo destino es principalmente EUA y Canadá.11 Actualmente, el TLCUEM también representa una conveniencia importante para […] atraer mayor inversión extranjera de los países de la Unión Europea (UE), por medio de alianzas estratégicas, intercambios tecnológicos y otras formas de asociación empresarial, pues la rentabilidad esperada de los proyectos que se ubiquen en México, aumentará significativamente.12

Consideraciones finales

Indiscutiblemente, el TLCUEM contiene disposiciones que lo permiten; sin embargo, mantiene su apego a las relaciones con EUA.

La industria automotriz estará en riesgo si nuestro país no aprovecha las oportunidades comerciales con la UE y por qué no, con Canadá.

En este sentido, se debe tratar en igualdad de circunstancias a empresas europeas tal como a las norteamericanas y ser un interlocutor con la región latinoamericana.

La elaboración del presente estudio precisó de la consulta de las siguientes fuentes

  • AMDA, http://www.amda.mx/index.php/2015-04-21-21-33-40/cifras-pesados-inegi-2015
  • Carrillo, Jorge y González L. Sergio, “Relaciones cliente-proveedor de empresas automotrices alemanas en México”,  Actes du GERPISA, no. 25, 1999
  • Estadísticas a propósito de la Industria automotriz, Inegi, Amia, 2016
  • Jiménez, Gabriela, 7 datos que debes saber sobre la industria automotriz en México, Economiahoy.mx, 5 de abril de 2016, en http://www.economiahoy.mx/empresas-eAm-mexico/noticias/7470445/04/16/6-datos-que-debes-saber-sobre-la-industria-automotriz-en-Mexico.html, y
  • Jiménez Sánchez, José Elías, Un análisis del sector automotriz y su modelo de gestión en el suministro de las autopartes, Secretaria de Comunicaciones y Transportes, México, 2006

Replantear lo que se está haciendo para después reorientar mercados
de exportación

CARLOS AGUIRRE CÁRDENAS

Director General de LIT ConsultingGroup, externa sus opiniones relacionadas con el impuesto fronterizo de la era Trump y la renegociación del TLCAN.

Preámbulo

Mucho se ha expresado respecto de las acciones que emprenderá la recién iniciada administración de Donald Trump en los Estados Unidos de América (EUA). Ante las expresiones y comunicados que externó durante su campaña presidencial y una vez que ganó la elección, analistas y especialistas han intentado discernir cómo se redefinirán las reglas del comercio bilateral para responder a los compromisos asumidos por el nuevo presidente de aquel país.

Parte de la incertidumbre sobre las acciones que podrá tomar su administración, surgen a partir de las amenazas que se han lanzado vía Twitter a las compañías que deciden continuar sus proyectos de inversión en México, como la que lanzó a Toyota el pasado 5 de enero de 2017:

Toyota Motor dijo que al construir una nueva planta en Baja (sic), Mexico, para fabricar coches Corola para los E.U. DE NINGUNA MANERA! Construya planta en E.U. o pague un gran impuesto fronterizo.

(Traducción del autor)

En entrevistas con medios, Trump aseguró que impondrá un impuesto fronterizo del 35 % a los vehículos que ensamble BMW en México, con lo que la percepción inicial de que la nueva administración republicana simplemente elevaría aranceles, se ha transformado en una intención de promover un impuesto con características similares a las del impuesto al valor agregado (IVA).

Existe una diferencia significativa entre incrementar el porcentaje de aranceles y adoptar un impuesto similar al IVA. En ambos casos,se correrá el riesgo de incumplir con los principios del comercio internacional que, en gran medida, fueron definidos por los propios EUA.

Incremento de aranceles y las renegociación del Tratado de Libre Comercio

Conforme a las declaraciones que han hecho tanto Trump como funcionarios de su administración durante los primeros días de su presidencia, solicitará una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a través de la cual se logre un beneficio para los EUA.

La posibilidad de aumentar los aranceles y la renegociación del TLCAN son dos cuestiones que deben analizarse de forma conjunta; sin el TLCAN, el gobierno de los EUA dejaría de aplicar aranceles preferenciales de 0 % a los bienes originarios de México bajo las reglas de origen del acuerdo.

Una de las primeras decisiones de su gobierno que debe ser tomada en cuenta para entender el viraje de la política comercial de los EUA es la de separarse del proceso de constitución de zona de libre comercio bajo el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés).

Ante el inminente inicio del proceso de renegociación, surge la duda de qué tipo de reglas serán las que los EUA quiera reflejar en el acuerdo para asegurar el cumplimiento de las “dos reglas” que Trump anunció en su toma de posesión “compra americano (sic), contrata americano (sic)”, siendo que los acuerdos comerciales fomentan el intercambio regional entre los países que los suscriben, es difícil concebir reglas de origen en un tratado de libre comercio que tengan como finalidad fomentar la integración de un solo país.

Sin embargo, aun cuando Trump anunció su intención de no continuar con el proceso de aprobación del TPP, las declaraciones deSteven Mnuchin, propuesto para ocupar el cargo de Secretariodel Tesoro, indican que las reglas de origen de dicho acuerdo comercial serán las que servirán de base para la renegociación del TLCAN.

De ser así, contrario al discurso en los medios y en Twitter, los EUA estarían proponiendo adoptar reglas actualizadas, con un contenido regional mucho menor y con una lectura e interpretación más sencilla, que las acordadas en el TLCAN y que no están diseñadas para asegurar el cumplimiento de un porcentaje de integración por país.

Ahora bien, aún en el proceso de renegociación, la administración de Trump podría adoptar medidas tendientes a elevar aranceles a productos mexicanos, en cuyo caso pueden presentarse diversos escenarios:

  • un incumplimiento directo a las obligaciones bajo el TLCAN, lo que daría lugar a nuestro país a acceder al mecanismo de solución de controversias que dispone el propio tratado lo que, a su vez, permitiría a México acudir al mecanismo de solución de controversias previsto en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Resultado de esta acción será el tiempo que llevaría dirimir la controversia en el foro que se seleccione
  • aplicación de aranceles a México (a China o a otro país de forma particular), lo que sería contrario a la cláusula de Nación Más Favorecida prevista por el artículo I del Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y que, nuevamente, permitiría a nuestra nación (o a cualquier país que sea afectado con la medida) acceder a los mecanismos de solución de controversias bajo el propio TLCAN o en la OMC
  • situación similar ocurriría si el gobierno de Trump decide elevar aranceles a los niveles anunciados, siendo que los EUA están obligados a respetar los aranceles consolidados notificados a la OMC y que, además, la propia legislación norteamericana establece un límite en el aumento de aranceles que no permitiría adoptar tasas de niveles del 35 % o superiores
  • adopción de derechos compensatorios o aranceles antidumping, siendo el derecho de los EUA fijar dichas contribuciones y hacerlo por producto y país, con la condición de que los mismos deriven de un procedimiento de investigación en el que se demuestre la existencia de prácticas de comercio desleal en la comercialización de los bienes sobre los cuales se apliquen estas medidas, e
  • incremento de aranceles sobre la base de las excepciones al libre comercio previstas en el propio GATT (artículos XII y XX), con el TLCAN (Capítulo XXI), como lo son las relativas a balanza de pagos, protección a la salud humana, animal y seguridad nacional

El TLCAN para el sistema normativo de los EUA es una ley federal que, por tanto, requiere autorización del Congreso, de la misma forma que se necesita de dicha autorización para que el Poder Ejecutivo de ese país pueda efectuar negociaciones comerciales con otras naciones. Bajo la misma legislación del Congreso, Trump tiene la facultad de presentar la denuncia del acuerdo conforme a lo previsto por el artículo 2205 del TLCAN; una evaluación adicional se tendrá que efectuar respecto de cuál será la posición que asuma el Congreso de los EUA (de mayoría republicana) respecto de las acciones en materia comercial que pretenda realizar el gobierno de Trump.

El proceso de renegociación del TLCAN, puede también dar origen a resultados diversos, como lo son, la adopción de reglas de origen más severas con la finalidad de fomentar la utilización de insumos o partes de los EUA en los procesos de fabricación en Norteamérica, el establecimiento de cuotas para limitar el acceso de bienes bajo preferencia arancelaria y el endurecimiento e incremento de los procesos de verificación de origen.

Sin descartar la posibilidad de que, una vez concluida la renegociación, el gobierno de Trump decida finalmente presentar la denuncia del tratado como lo anunció si no se negocian condiciones favorables para los EUA.

Adopción de un impuesto local

El discurso inicial de campaña y después de las elecciones, fue modificándose para advertir que la amenaza lanzada a varias compañías con proyectos de inversión en nuestro país, más que un arancel, puede ser un impuesto que grave la importación de mercancías.

En el debate presidencial del 26 de septiembre de 2016, Trump acusó a México de cobrar un impuesto del 16 % a las importaciones de los EUA, en tanto que dicho país no efectuaba cobro alguno.

Sin nombrar a la contribución que se causa en nuestro país, Trump hacía referencia al IVA, confundiendo el concepto de zona de libre comercio (eliminación de aranceles) que tiene como objetivo el TLCAN, con la imposición de impuestos internos.

Para corregir la supuesta inequidad en el trato comercial, el gobierno de Trump y el Congreso han analizado la posibilidad e implicaciones de establecer un impuesto en frontera, el BorderAdjustmentTax (Impuesto de Ajuste en Frontera), que tendría el efecto de asignar una carga fiscal a las mercancías de importación, equilibrando el tratamiento fiscal que se le otorga a los productores en los EUA.

La creación del impuesto de ajuste en frontera también ha dado origen a planteamientos por parte de quienes apoyan la medida, indicando que los EUA tienen el derecho a imponer impuestos internos y que muchos países (incluyendo al nuestro) mantienen esquemas similares.

En los pocos días de la administración de Trump hemos conocido de declaraciones que indican que el prever un impuesto con tales características será complicado, no solo por el hecho de que los EUA no cuenta con un impuesto que grave al consumo a nivel federal, sino por el hecho de que se ha propuesto que el impuesto incida en la carga tributaria de impuestos sobre ingresos.

Nada en el TLCAN o en el propio GATT impiden a los países adoptar impuestos internos. En el caso del TLCAN, su artículo 2103 dispone que lo previsto en el acuerdo no aplicará a la materia tributaria, salvo los casos previstos en dicho precepto.

Por su parte, conforme al artículo III del GATT, reconoce la facultad de los países miembros de la OMC, de mantener impuestos internos, siempre y cuando se respete el principio de trato nacional y no constituyan un medio para la protección de la producción doméstica.

Como impuesto interno, el IVA que mantiene nuestro país no es una contribución que se adopte de forma adicional a las mercancías importadas, sino que su finalidad es equilibrar la carga tributaria de las mercancías que se venden en mercado doméstico, con las importadas.

El efecto de aplicación de tasa 0 a la exportación, también respeta el principio de trato nacional en materia tributaria toda vez que se tiene derecho a dicha tasa cuando corresponde a mercancía importada (nacionalizada) o producida (nacional) en México.

De tal forma que los EUA no estarían impedidos de establecer un impuesto al consumo, que grave a las importaciones y que exente a las exportaciones, siempre y cuando se respete el principio de trato nacional en materia tributaria.

Ahora bien, la característica de impuesto no discriminatorio podría quedar en tela de juicio en caso de que se pretenda aplicar:

  • solo grave a las importaciones y no a los productos que se produzcan y comercialicen en los EUA, y
  • constituya un medio directo o indirecto de protección a la producción nacional, lo que ocurriría si, como se ha anunciado por parte del equipo de Trump, se busca que las empresas no tengan deduccionescuando adquieren mercancías importadas, pero sí cuando las mismas sean producidas en los EUA

En caso de que se fije un impuesto discriminatorio, las violaciones al principio de trato nacional en materia tributaria darían el derecho anuestro país o a cualquier otro que sea afectado con la medida, a acceder a los mecanismos de solución de disputas en instancias de la OMC, con el tiempo que pueda implicar el llegar a una solución definitiva del caso.

Conclusiones

Ante la renegociación inminente del TLCAN y el posible establecimiento de impuestos domésticos discriminatorios, el futuro del comercio internacional resulta incierto; en caso de que el gobierno de Trump decida retirarse del tratado (o México tome esa decisión), sería un antecedente muy lamentable para la creación de reglas de derecho que den certeza al comercio internacional.

De preverse impuestos internos discriminatorios se daría origen a una disputa internacional sin precedentes, además de alentar el surgimiento de movimientos conservadores y proteccionistas, a quienes no les interesen los compromisos asumidos ante la comunidad internacional.

El proteccionismo, rechazo del libre comercio se presenta en una época en donde el desarrollo de las tecnologías, de aspectos culturales y de negocios difícilmente nos lleva a pensar en términos de límites en fronteras y en donde otros países (como es el caso de China) pueden surgir como abanderados de la causa del libre comercio y así aumentar su influencia, ya significativa, en áreas como la región latinoamericana.

México, por su parte, además buscar reorientar su mercado de exportación, y darle impulso a los acuerdos negociados a la fecha e iniciar negociaciones con otros países, deberá plantearse qué ha dejado de hacer y qué puede dejar de regular, con la finalidad de disminuir la carga regulatoria impuesta a las empresas mexicanas (incluyendo a los inversionistas extranjeros) y cómo puede fomentar su desarrollo.