Gravamen a tasa única, ¿viable?

Un estudio realizado por la OCDE demuestra que en ciertas condiciones puede ser una contribución más equitativa
 .  (Foto: IDC online)

La OCDE ha manifestado su posición respecto a la viabilidad de la imposición de un gravamen a tasa única, posición que resulta de sumo interés con la reciente reforma fiscal en México en donde se propuso un intento de este tipo de gravamen con el polémico IETU. Conforme a un artículo publicado por Jeffrey Owens, Director del Centro para Política y Administración Fiscal de la OCDE, las personas a favor del impuesto a tasa única (ITU) señalan que toda vez que las deducciones y exenciones están limitadas, la presentación de declaraciones se vuelve mucho más fácil. El ITU incrementa la transparencia del impuesto sobre la renta, disminuye los costos administrativos de su cálculo, y si la tasa es lo suficientemente baja, reduce la tentación de evadir su pago lo que inclusive puede incrementar la recaudación.

Aunque ningún gobierno ha implementado un ITU ?puro?, en varios países miembros de la OCDE se ha reconocido la necesidad de reformar el régimen fiscal, para ser capaz de generar los  recursos necesarios  para hacer  frente al costo de seguridad social requerida por una población que cada día cuenta con más adultos mayores. Adicionalmente, los gobiernos, también deben hacer los impuestos más competitivos para atraer la inversión extranjera y para evitar la emigración de sus propias empresas y trabajadores. Sin embargo, no hay un consenso claro de lo que debe ser el impuesto sobre la renta ideal, y cabe preguntar si los impuestos a tasa única representan la mejor opción, toda vez que la tasa es generalmente baja, y tanto  el trabajo como el capital quedan gravados a la misma tasa.

Ventajas del impuesto a tasa única

A diferencia de un sistema progresivo, el ganar más no implica pagar impuestos a una tasa más alta. Aunque se eliminan la mayoría de las deducciones y de las exenciones, se establece un nivel mínimo a partir del cual todos los individuos empiezan a pagar a la misma tasa. En teoría, una tasa impositiva baja crea incentivos al trabajo, al ahorro y a la inversión, y alienta a las personas a emprender negocios y tomar riesgos. Además, la simplicidad del ITU anima al cumplimiento de obligaciones fiscales de la población que se siente atemorizada por el desconocimiento y complejidad de las disposiciones fiscales.

La pregunta crucial es si el ITU distribuye adecuadamente la carga fiscal y la distribución del ingreso, pues este tipo de tributos generalmente beneficia a la población con altos ingresos, mientras que la gente con ingresos medios y hasta bajos acaba pagando más impuestos.

Sistema ?completo? o progresivo vs sistema ?dual?

La mayoría de los países miembros de la OCDE han optado por aplicar ya sea el sistema ?completo? o el sistema ?dual?. El primero, incorpora en la misma base fiscal a la totalidad de las fuentes de ingreso, impone tasas progresivas, y prevé una gran cantidad de exenciones. Este sistema considera que los contribuyentes que obtienen el mismo nivel de ingresos deben pagar los mismos impuestos, y que quienes obtengan mayores ingresos, deben contribuir a una tasa proporcionalmente mayor. La ventaja de este sistema es que pueden limitar el movimiento de la fuente de ingresos de un país a otro. Su debilidad radica en su poca eficiencia como resultado de los altos costos que generan las altas y progresivas tasas y los costos administrativos que implica cumplir con el fisco, ya que todos los países con estos sistemas tienen tratamientos fiscales preferentes para prestaciones de previsión social, ganancias de capital, pensiones, etc.

El sistema ?dual? ha sido aplicado en los países escandinavos y los Países Bajos. En dicho sistema se establecen impuestos progresivos a los ingresos por salarios e impuestos a tasa fija a las  ganancias de capital.  Este  impuesto  mínimo a las ganancias de capital reconoce que estos ingresos son más ?móviles? que los ingresos por salarios. La debilidad de esta técnica dual, radica en que el impuesto sobre los ingresos totales dependerá de la proporción que representen en el total de ingresos, los correspondientes al capital y a los salarios. Esto podría debilitar la equidad de la contribución, porque las ganancias de capital tienden a concentrarse en las clases altas.

La experiencia en Rusia

Rusia fue la primera nación que impuso este tipo de gravamen a una tasa del 13% en enero de 2001. Durante el año siguiente, el ingreso personal se incrementó en términos reales en 26%.

No fue sorprendente que otros países, tales como: Ucrania, la República Eslovaca, Rumania, Estonia y Lituania copiaran el modelo e implementaran impuestos a tasa única.

No obstante, la relación entre un sistema de impuesto a tasa única, el ingreso obtenido y el crecimiento de la economía es ambiguo. No se puede afirmar tajantemente que la mejoría en la economía rusa, haya sido consecuencia directa y exclusiva de la implementación del impuesto a tasa única. Si bien es cierto que el PIB de Rusia creció 4.6% en los seis trimestres que posteriores a la implementación del impuesto a tasa única, hay que recordar que durante los seis trimestres anteriores había crecido 10.6%, es decir, más del doble. El gobierno ya había aplicado fuertes reformas fiscales, básicamente para limitar la evasión. En 2001, las medidas de control contra los evasores generaron un incremento sustancial en la recaudación.

Aun cuando la reforma fiscal en Rusia estaba íntimamente relacionada a un sistema corrupto y poco eficiente, el incremento en los ingresos también fueron consecuencia del aumento en el precio del petróleo que representa el principal activo exportable de aquél país el cual casi se cuadruplicó entre 1999 y 2000. Además se otorgó un incremento real del 18% a los salarios en 2001. También, la reforma por la cual se sustituyeron las tasas de impuestos a productos del trabajo del orden de 30, 20 y 12% para quedar en una tasa única del 13% sólo beneficio a las personas con altos ingresos, mientras que quienes tenían ingresos se enfrentaron a cargas fiscales mayores. Ahora bien, el saber si la reducción en la tasa impositiva aplicable a las empresas, realmente generará mayores fuentes de empleo, todavía no se ha determinado con exactitud. En Rusia, no fue el caso.

Al día de hoy ni en Rusia ni en los países eslovacos se ha implemento un genuino impuesto a tasa única, de hecho, las aportaciones de seguridad social se siguen pagando por separado.

Comentarios finales

Es difícil saber si los impuestos a tasa única podrán afrontar uno de los principales retos que enfrenta la economía global: mantener una sólida base fiscal en un entorno que permite la movilidad del capital. Para cubrir las necesidades de ingresos requeridos por los gobiernos, es factible que se necesite implementar una tasa alta, lo cual podría ?motivar? la salida de capitales del país. Pero por otro lado, el mantener una tasa muy baja, menoscabar los ingresos y afectar considerablemente la redistribución del ingreso.

Aunque ningún país miembro de la OCDE ha adoptado alguno de los sistemas descritos, la tendencia parece ser el adoptar impuestos a tasa única, pero todavía falta mucho camino por recorrer.