Fomento a la lectura y competencia

Conozca las bondades, mitos y efectos de la ley del precio único, cuyo objeto es incentivar la lectura e inversión en el sector editorial
 .  (Foto: IDC online)

Opinión del licenciado Julián Lazos Valencia, abogado especialista en Asuntos de Competencia Económica  socio de la firma Jalife, Caballero, Vázquez & Asociados, SC, respecto a las ventajas que traerá la aprobación de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro (Ley del Libro), a semejanza de algunos países de Europa, quienes se han beneficiado con su aplicación.

Ley del libro: buena noticia

Nuevas ilusiones se asoman para los lectores por la segura incursión de nuevas librerías en el país con motivo de la reciente aprobación de la Ley del Libro, que en el sexenio anterior fue vetada por el titular del Ejecutivo, tomando los argumentos de la Comisión Federal de Competencia de que el precio único de los libros podría propiciar situaciones anticompetitivas en perjuicio de los consumidores.

Justificación del precio único

Si bien es cierto que el precio único no es un motivo para incentivar la competencia en los mercados que caminan eficientemente, sí lo puede ser y vale la pena intentar esta oportunidad para aquellos sectores en donde la desaparición de sus principales actores se ha vuelto inminente, como lo es el caso de las librerías y los lectores en nuestro país. Todos coincidimos en que la educación para los mexicanos es uno de los sectores inmediatos a impulsar; por ello, el fomento a la lectura y la creación de nuevos puntos de venta de los libros es solamente uno de los muchos granitos de arena que hacen falta.

Las políticas de descuento al precio, como la que actualmente vive nuestra industria, mundialmente han demostrado ser muy negativas para la homogénea distribución del libro y para su disponibilidad en igualdad de condiciones, al producir no sólo la concentración de libros en pocos puntos de venta, sino también la reducción de títulos disponibles en el mercado, lo cual atenta contra la diversidad cultural, es decir, contra la riqueza que toda cultura supone, limitando seriamente las opciones del lector.

Experiencia internacional

En los países que en sus legislaciones prevén el precio único, las industrias del libro se han desarrollado mejor y son más capaces de atender a la diversidad de intereses del público lector; asimismo, el precio único ha generado un entorno favorable en: España (cuya industria editorial ocupa el cuarto lugar en las exportaciones de aquel país y representa el principal competidor en el mercado hispano del libro), Francia, Alemania, Argentina, Austria, Dinamarca, Grecia, Holanda, Hungría, Noruega, Suiza, Portugal y Japón, entre otros, y actualmente se discute el tema en Bélgica, Italia, Lituania, Chile, Ecuador y Brasil.

La tendencia normativa hacia el precio único es la expresión de la necesidad de establecer bases que le confieran sustentabilidad a toda la cadena del libro, desde el autor hasta el lector potencial, y no que el mercado esté centrado únicamente en los principios de la competencia de precios.

En Inglaterra, donde se suprimió el precio único en 1996, las cifras no son nada halagueñas, pues el precio de la mayoría de los libros subió al doble de la inflación y ha habido una disminución de empleos en el sector, principalmente debido al cierre de librerías y editoriales independientes. En Francia, para dar otro ejemplo, el número de librerías se multiplicó por cuatro en los últimos 20 años con el precio único. En Finlandia, en donde se prescindió de la aplicación de esta medida, las 750 librerías que tenía se redujeron a 450.

Causas y efectos del precio único

Por ello, una de las principales razones para la implementación del precio único es permitir que todos los lectores del país encuentren cada vez más librerías a su alcance, a precios accesibles, sin la necesidad de trasladarse a otras entidades de la República Mexicana para conseguir libros a precios menores, toda vez que las librerías se encuentran concentradas geográficamente, en su mayoría, en la zona centro del país y particularmente, en la zona sur del Distrito Federal, haciendo casi imposible a los lectores de otras entidades, encontrar libros a precios accesibles.

Las virtudes de esta Ley han sido aplaudidas y promovidas por el Centro Regional para el Fomento del Libro de América Latina y el Caribe (CERLALC), la Asociación de Libreros Mexicanos, las autoridades de muchas de las principales universidades del país, un sinnúmero de personalidades de la cultura y del periodismo, la Sociedad General de Escritores de México, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la Feria Internacional del Libro de Minería, numerosos funcionarios culturales de la presente administración, la Cámara de la Industria Editorial Mexicana, la Asociación de Gremios de Editores de España, la Unión Internacional de Editores, la Oficina de la Edición Internacional de Francia (BIEF), el Grupo Internacional de Editores, el Ministro de Cultura Francés y un sinfin de asociaciones gremiales ligadas al libro en toda Europa, entre muchas otras organizaciones y personas.

El respaldo que ha tenido ha sido casi unánime y varios de los críticos que tenía han ido comprendiendo sus beneficios. Rara vez se obtiene un consenso de apoyo semejante a una propuesta de ley, de tanta gente ligada al libro en todo el mundo. Le Monde comentó elogiosamente hace unos meses la ley francesa con motivo de su 25 aniversario.

Beneficios de la ley

La tendencia de la cadena productiva del libro regida por la Ley del Libro apunta, en todos los casos conocidos, hacia la diversidad, la sana competencia, la pluralidad democrática, la riqueza cultural, la libertad, la división de responsabilidades, la demanda creciente de nuevos títulos, la proliferación de lectores, etcétera. La tendencia sin ella, por otra parte, apunta al extremo opuesto, cada vez menos: autores, editoriales, obras, librerías, lectores.

Por otro lado, y ante la existencia de la piratería en la industria, resulta evidente que, al establecerse un precio único, será más fácil para los consumidores y las autoridades identificar libros piratas, pues si el precio del libro objeto de la compraventa está por debajo del precio único, resultaría que lo que se compra es un producto ilegítimo.

Asimismo, los beneficios de esta medida para el consumidor se reflejarían a través de una mayor competencia de títulos y establecimientos. El desarrollo regional en México se debe dar a todos los niveles y, para ello, garantizar, además de una agenda cultural, medidas económicas que aseguren la diversidad, resulta fundamental. Si consideramos que al introducir una política de precio único, el número de puntos de venta de diferente naturaleza tiende a incrementarse, la competencia entre estos actores pasará a otros planos: marketing, oferta de diversidad, ubicación, servicio y calidad.

Conclusiones

Los efectos de la aplicación del precio único se esperan a un mediano y largo plazo, en donde podremos confirmar, o no, las bondades de su aplicación.