Importancia del liderazgo emocional

Conozca el impacto de esta área de comportamiento humano dentro de las organizaciones, por Angy Newman, experta en desarrollo humano y coaching
 .  (Foto: IDC online)

PREÁMBULO

El principal inspirador en el liderazgo emocional fue Mohandas Gandhi, quien basaba el sentido de la vida en tres fundamentos: conciencia, esperanza y optimismo. Sabía inspirar y guiar a las personas y grupos conociendo sus emociones y sentimientos, llevándolos a activar su imaginación y moviéndolos en la dirección que deseaba.

¿Cuál es el secreto de la felicidad y realización del ser humano? A lo largo de la historia, filósofos, profetas y toda la gran variedad de sabios desde los más variados puntos de vista han tratado de responder a esta pregunta sin grandes resultados.

Sin embargo, desde hace años, la psicología ha propuesto que el entendimiento de las propias emociones así como las de los demás es la llave de la satisfacción. Aquellas personas que manejan sus emociones y son sensitivas respecto a las emociones de sus pares llevan sus vidas con sabiduría y gracia, aún en circunstancias adversas; mientras que aquéllos que son emocionalmente ignorantes, viven marcados por malentendidos, frustraciones y relaciones fallidas.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

El estudio sobre la inteligencia emocional (IE) sigue siendo un reto de crecimiento dentro de las áreas de comportamiento. Fue primariamente establecido en un artículo alemán titulado “Inteligencia Emocional y Emancipación” publicado por Leuner en 1966. El documento habla del caso de una mujer que poseía niveles muy bajos de inteligencia emocional, por lo que no cumplía con sus requerimientos sociales.

Posteriormente, el liderazgo emocional apareció por primera vez en inglés en un artículo de Payne en 1986. Sin embargo, fue hasta en 1995 que el término se popularizó debido al Best Seller de Daniel Goleman “Inteligencia Emocional”. A partir de esta obra, se han llevado a cabo cientos de publicaciones, la mayoría como libros de auto ayuda o de administración de negocios.

Podríamos preguntarnos, ¿por qué la idea de saber cómo manejar nuestras emociones y las de los demás es importante para lograr una mejor calidad de vida? Primero, en nuestra sociedad se le ha atribuido mucho valor al hecho de que una persona entienda cómo se siente él mismo y cómo se encuentran los demás. Segundo, se ha dicho que poseer una buena IE contribuye más en la realización de una persona más allá de lo que podría, teniendo sólo habilidades intelectuales.

IE se refiere a una especie de justicia emocional, y que podría poner fin a la eterna guerra entre lo intelectual y lo emocional.

Imagina por un instante, que en algún momento en el futuro cercano eres protagonista de una de las primeras escenas de la película “Encuentros cercanos del tercer tipo”. Cierta noche, a la luz de la luna, vas conduciendo tu camioneta por un camino rural desierto. De pronto, la tranquilidad de la noche se ve interrumpida por la llegada de una nave espacial que desciende del cielo y se posa sobre la carretera, justo frente a tu camioneta. Te sientes receloso, pero no tienes miedo. De la nave emerge una criatura de extraña apariencia y, de pronto, ambos descubren que pueden comunicarse entre sí.

La criatura te mira a los ojos y te dice: Llévame con tu líder. ¿Qué harías? ¿Lo llevarías a la casa del presidente de tu país? ¿Al edificio del congreso? Tal vez te sientas más inclinado a despertar al presidente ejecutivo de la empresa para la que trabajas. O quizá en la primera persona en quien podrías pensar es en el gobernador de tu ciudad o acaso en el inspector de las escuelas de tu comunidad. En quién crees que tu compañero o equipo de trabajo pensarían como líder en su vida, ¿serás tú?

Lo que esta criatura te ha pedido es que le pongas un rostro al liderazgo. En la actualidad, una tarea así resulta complicada para muchos de nosotros. ¿Por qué? por la sencilla razón de que, hoy en día, es muy difícil encontrar un líder legítimo sobre todo si se quiere llamar “emocional”. Vivimos en una época en que la autoridad está puesta en duda, las gratificaciones son instantáneas, la moral es un valor relativo, la ética depende de cada situación y la verdad consiste en lo que nosotros determinemos como verdadero.

Protagonizamos vidas dedicadas a la comodidad y holgura y, por consiguiente, hemos perdido nuestro gusto por dirigir y obtener resultados. Actualmente, cada vez resulta menor el número de personas dispuestas a soportar los sacrificios que implica convertirse en líder. “El liderazgo no es sólo una cualidad, sino más bien una mezcla de muchas cualidades. Si bien no hay nadie que posee todas las aptitudes necesarias que implica el liderazgo, cualquier persona es capaz de desarrollar una combinación de ellas para convertirse en un líder”.

CARENCIA DE LÍDERES

La ausencia de liderazgo existe hoy día en todos los ámbitos de la vida, tal vez sea mucho lo que se ha escrito sobre el tema, pero realmente poco se ha leído y profundizado. ¿Cuántos libros y artículos sobre liderazgo se publican cada año? ¿cientos? ¿miles? podrás inclinarte a pensar que, a estas alturas, todos esos autores ya habrán satisfecho la demanda de opiniones sobre el tema. Pero no es verdad: en una encuesta realizada hace poco a ejecutivos de diversas corporaciones de Estados Unidos de América, la mitad de los encuestados informó que sus organizaciones carecían de liderazgo necesario para asegurar el éxito de sus negocios.

¿Cuántos enfoques sobre liderazgo tendremos que probar antes de empezar a ver resultados positivos? Sólo uno: aquel que comprendamos, en el cual creamos y podamos hacer parte de nosotros mismos, en el que nos vamos a comprometer y seguir hasta el final. Desde mi punto de vista el modelo de liderazgo de Vince Lombardi fue y resulta convincente debido a que sus fundamentos son sólidos.

Por ello, bien puede convertirse en el prototipo en el que creas, te sientas comprometido y sigas hasta el final. Su liderazgo se ejerce en distintos niveles y contextos, y el de Vince Lombardi puede funcionar bien en cada uno de esos niveles.

Puede llevarte a ser el número uno en la oficina, en tu comunidad y en el corazón de aquellos a quienes amas. El modelo de Lombardi trata, en primer lugar, sobre el hecho de terminar primero, pero también respecto a terminar lo que uno empieza, más que renunciar para comprometerte con las metas personales.

Uno de los dones que poseía Lombardi era su capacidad para transformar unas cuantas ideas en un llamado a la acción: “Lo más importante es que, para tener éxito en la vida, es esencial que la persona asuma un compromiso personal para alcanzar la excelencia y buscar la victoria, aunque la victoria última jamás pueda obtenerse de manera absoluta. Con todo, es posible perseguir y cortejar dicha victoria con cada fibra de nuestro cuerpo, con cada fragmento de nuestra resistencia y con todo nuestro esfuerzo. Cada día hay que enfrentar un nuevo encuentro; cada día surge un nuevo reto”

De la filosofía de liderazgo emocional de Lombardi he aprendido acerca de lo que motiva a las personas, así como las cosas que funcionan, y las que no, en el ambiente empresarial. En el transcurso de mi carrera como conferencista, he entablado un diálogo con cientos de líderes y gerentes empresariales. Como resultado de estos intercambios, he hecho míos una gran parte de los temas empresariales y desafíos de liderazgo.

En una ocasión escuché una discusión acerca de un fenómeno llamado la tiranía del “o” concentrarse sólo en resultados, pero nunca en ambas cosas; o bien puedes ser justo “o” riguroso, pero nunca puedes ser el uno y el otro.

En realidad, lo aprendido por Lombardi, es que un líder puede, y debe, poseer todas estas cualidades. La respuesta no está en el equilibrio. En otras palabras, es imposible convertirte en un líder justo siendo menos firme. No se puede ser compasivo con sólo disminuir la búsqueda de resultados. Los líderes son justos, disciplinados, compasivos, se concentran en los resultados y reúnen en sus personas la capacidad de aprender de los demás.

La lógica y la intuición constituyen dos cualidades necesarias para todo líder. Para poder dirigir es indispensable servir. A pesar de que no es algo que pueda enseñarse, el liderazgo debe aprenderse. Lombardi trataba de expresar esta paradoja cuando dijo: “Los líderes han dejado de entender la relación que existe entre ellos y la gente; es decir, la gente desea ser tanto independiente como dependiente, quiere imponerse, pero al mismo tiempo pretende que se le diga lo que debe hacer”.

CONCLUSIONES

Derivado de lo señalado en líneas anteriores les comparto los pilares que ilustran la naturaleza evolutiva inherente al proceso de liderazgo:

  • el liderazgo comienza con el autoconocimiento. Descubrirte a ti mismo conduce al autoconocimiento. Sólo cuando uno se conoce bien, es decir, si conoces tus propios principios y valores, puedes aspirar a ser un líder eficaz. el autoconocimiento es la base para formar el carácter. Cuando uno mismo puede entender su propia personalidad, es capaz de empezar a hacer crecer y moldear su carácter. Este pilar, aunado a los buenos hábitos y la competencia, genera las habilidades necesarias para desarrollar el liderazgo efectivo
  • el carácter se encuentra en la raíz de la integridad. Sin carácter no puede haber integridad
  • la integridad proporciona el sustento para el liderazgo. El carácter y la integridad constituyen los dos pilares del liderazgo efectivo, y
  • el liderazgo surge del conocimiento de uno mismo, del carácter y la integridad, de la competencia y de la visión integral de las cosas. Cuando cada uno de estos pilares de construcción se encuentra en su lugar, el líder es capaz de guiar a los demás.

Recuerda que: “el valor de nuestros esfuerzos cotidianos es mayor y más duradero cuando hacen de cada uno de nosotros una persona capaz de crecer, comprender y vivir de verdad. O bien, una persona que logre mantenerse hasta alcanzar una victoria mayor y más significativa…no sólo en el presente, sino también en el tiempo por venir y, acaso, en la eternidad”.

Fuentes: “Inteligencia Emocional” Daniel Goleman, “Inteligencia Emocional”  Matthews, G, y “Liderazgo” Vince Lombardi Jr.