Equilibrio de intereses familiares y laborales

Identifique los obstáculos que impiden la conciliación de estos ámbitos y conozca las soluciones, por Angy Newman, experta en desarrollo humano y coaching
 .  (Foto: IDC online)

PREÁMBULO

¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? Es una pregunta recurrente en la mayoría de las personas. La principal disyuntiva pasa por la necesidad de sentir que cumplimos con nuestro trabajo de la mejor forma posible, pero sin perjudicar nuestra vida personal y familiar.

Es necesario tomar conciencia que hoy ese equilibrio es privilegio de unos pocos. Para la generalidad de los trabajadores es un beneficio que no existe; basta hacer un simple cálculo para darnos cuenta que el tiempo reservado para el trabajo, entre ocho y 12 horas diarias, incluyendo traslados, es más amplio que el consagrado a la educación de los hijos y la atención de la familia, de dos a tres horas diarias.

Esta situación se torna aún más preocupante cuando fundamentalmente hablamos de la edad de los subordinados, entre los 25 y 45 años, que coincide con el grupo de la población que está realmente activa y en el período más importante para fundar una familia y educar a los hijos.

Afortunadamente, los ejecutivos de recursos humanos están adoptando el convencimiento de que promover el equilibrio de la vida familiar y laboral de sus colaboradores no es sólo un beneficio para ellos, sino también para las empresas.

Fomentar que los trabajadores aprendan a compaginar su vida personal y su actividad laboral tiene como principal efecto un desempeño eficaz, además de generar un fuerte compromiso con sus patrones.

EQUILIBRIO FAMILIAR Y LABORAL

Las dos pasiones fundamentales del hombre son el amor y el trabajo. En la actualidad se encuentran frecuentemente desgajadas, incluso, enfrentadas. Y lo están porque el hombre y la mujer de hoy se encuentran muchas veces partidos, divididos entre su trabajo y familia.

Armonía o equilibrio, conciliación, balance, igualdad de oportunidades, flexibilidad, son los términos que se han venido utilizando para definir las estrategias o medidas que adoptan las organizaciones para aunar los ámbitos laboral, familiar y personal de los subordinados. No todos estos conceptos significan lo mismo, veamos:

  • armonización o equilibrio: si tratamos de que el colaborador vaya integrado de manera verdaderamente humana y constructiva en sus distintos ámbitos de desarrollo, hablaríamos de equilibrio de la vida laboral, familiar y personal
  • conciliación: debemos estar conscientes de que partimos de una clara situación de desventaja real de los ámbitos familiar y personal del trabajador con respecto al laboral, por lo que debemos hablar de conciliación de lo que ahora se encuentra separado y a la vez, enfrentado. Esto viene provocado por una concepción de la corporación, no como grupo de personas con interés y unos fines sociales comunes, sino como negocio cuyo fin único es la obtención de un beneficio monetario
  • balance: no es más que un término económico que se usa en ciertos casos como una mala traducción del inglés balance (equilibrio)
  • igualdad de oportunidades: es una de las motivaciones que deben inspirar estas estrategias, para que la mujer se encuentre en el idéntico punto de partida que el hombre a la hora de participar en el ámbito empresarial y laboral. En este sentido, es necesario que las mujeres y los hombres que deseen optar, y de hecho optan por formar una familia sientan que su situación es respetada y respaldada por su empresa y sus mandos directos, no sólo por los códigos éticos, y
  • flexibilidad: hace referencia a uno de los parámetros y criterios de actuación que harán que una empresa camine por el terreno de la conciliación, hacia la armonización o el equilibrio

Los profesionales por la ética (PPE) señalan que la gestión de recursos humanos en las compañías tocan las fibras de la mayoría de las personas: su libertad personal y de elección de vida; la construcción y crecimiento de la familia; la integridad de vida de los ciudadanos; la formación humana de la familia, en donde miles de niños, la mayoría de ellos en nuestras sociedades son educados por la televisión, los amigos y en el mejor de los casos por los abuelos, lo cual provoca que el rendimiento en el puesto laboral de los padres se vea afectado.

EQUILIBRIO FAMILIAR Y LABORAL EN LOS LÍDERES

Uno de los grandes desafíos que tiene el hombre de empresa en la actualidad es poder llevar una vida más armónica entre sus actividades laborales, familiares y personales. El centro de investigación Conciliación, Familia y Empresa (ConFyE) tiene como objetivo proponer a los directivos de las organizaciones distintas líneas de pensamiento que ayuden a solucionar semejante desafío.

Los líderes necesitan llevar una vida más armónica, de esa manera sus decisiones serán más ponderadas, sus propuestas serán más certeras y a partir de ahí podrán tener un reto personal mucho más apasionante. Asimismo, requieren pensar muy bien cuál es el equilibrio que pretenden en su agenda para llevar a cabo todas las iniciativas deseadas y lograr una vida más integrada.

En todo este proyecto, ConFyE ha estudiado dos líneas de trabajo, una dirigida a la agenda del directivo y la otra con el mundo de las empresas y saber cómo promueve este tipo de políticas para facilitar estas iniciativas.

Cuando hacen investigaciones relacionadas a la agenda del directivo trabajan con temas respecto al grado de cansancio, irritación y fatiga que presentan a pesar de la enorme satisfacción personal, laboral y familiar que demuestran tener en su vida diaria.

Esta situación que pudiera parecer contradictoria llevó a ConFyE a pensar en los motivos por los cuales los directivos ejercen sus tareas laborales y cuáles son los verdaderos grados de satisfacción de los mismos.

Estas indagaciones arrojan datos relevantes, como por ejemplo que en la gran mayoría, el 70% de los directivos, demuestran que su verdadera satisfacción es estar en el mundo familiar pero que le dedican muy poco tiempo. Los resultados están hablando que destinan menos de 15 horas a la educación de los hijos.

Otras cifras señalan que los mandos medios y superiores designan al trabajo más de 50 horas. Cuando uno les pregunta a los directivos el motivo de su trabajo, su respuesta tiene que ver esencialmente con motivos de consolidación patrimonial.

Para ellos esta es una forma de contribuirle a la familia una mayor fuente de satisfacción, un agradecimiento por el cual ellos se sienten muy cómodos en el ambiente en el que están. El entorno familiar sigue siendo lo más importante para ellos, pero la poca dedicación hace la posibilidad de contribuir en ese déficit.

Un camino también importante en este proyecto tiene que ver con el trabajo de la mujer, quien desde hace años irrumpió de manera trascendental al mercado laboral, pero no por eso al hombre le ha permitido estar en contacto con su familia.

La mujer tuvo que enfrentarse con una doble responsabilidad, con la de su trabajo y la de su vida familiar. Hoy, existen organizaciones que son más flexibles, pero la mujer necesita por su forma de ser intrínseca, una posibilidad de llegar a más temas incluyendo el familiar, que lo que el hombre está acostumbrado.

Organizaciones masculinizadas, rígidas, muy planteadas en un sólo objetivo han logrado que las mujeres no se sientan tan a gusto en su desarrollo profesional. La idea es ayudar a estas empresas a pensar en políticas de flexibilidad donde la fémina pueda desarrollar mejor sus funciones como directora, madre y esposa. Otro gran desafío de ConFyE es cómo las organizaciones promueven políticas familiarmente responsables.

A partir de una encuesta internacional se desean ayudar a las compañías a hacer un diagnóstico de cómo pueden llegar a hacer propuestas organizativas que ayuden a la conciliación de la vida laboral, familiar y personal de sus empleados.

Por tal motivo, desarrollaron un indicador que les posibilita a cada una de ellas medir en comparación con otras del mismo mercado e internacionales la forma en que cada una implementa este tipo de decisiones. A partir de esto, las empresas pueden hacer comparaciones, propuestas y talleres en las cuales pueden ir aprendiendo una de la otra para enfrentar tan gran desafío: tener organizaciones más flexibles centradas en la persona y no solamente en los resultados.

Este proyecto busca que las empresas a través del fortalecimiento de las personas, sean mucho más fuertes, y por ende, que las sociedades sean mucho más plenas y competitivas.

SÍNDROME BURNOUT: IMPACTA AL EQUILIBRIO FAMILIAR Y LABORAL

Este padecimiento es un estado de agotamiento físico, emocional y mental, causado por situaciones emocionales demandantes durante un tiempo prolongado.

La feroz competitividad e inseguridad que rigen en el ámbito laboral, las exigencias del medio, los cambios trascendentales en los enfoques de la vida y las costumbres, condicionan un ritmo vertiginoso, que genera angustia, agotamiento emocional, trastornos en los ritmos de alimentación, actividad física y descanso, con dolencias físicas, psíquicas y factores de riesgo que ponen en jaque a la salud de los individuos del nuevo milenio, provocando desequilibrios en la familia y bajo rendimiento laboral.

El hombre, es una entidad compleja, que puede habituarse a circunstancias adversas, pero al verse superado, se origina un desborde que ocasiona trastornos orgánicos y psicológicos; el individuo que es rebasado por sus circunstancias laborales, agotamiento físico y emocional comienza a generar situaciones autodestructivas.

La vocación por el trabajo puede ser un arma de doble filo: brinda satisfacción si se crece profesionalmente, pero puede ocasionar desilusión y apatía si la propia tarea es percibida como intrascendente.

En este último caso, el estrés crónico puede producir algunos síntomas como: resistencia a concurrir al trabajo, culpa y pérdida de la autoestima, miradas frecuentes al reloj, pérdida del interés e indiferencia, insomnio, dolores de cabeza, problemas conyugales y familiares, entre otros. Cuando varias de estas señales se combinan, hay que replantearse la forma de trabajar, incluida la extensión de la jornada y la relación con pares y superiores.

Las fuertes presiones a que se ven expuestos muchos profesionales, cuyas caras más visibles son el empeoramiento de las condiciones laborales, la caída salarial , el aumento de las exigencias por parte de las instituciones y la falta de expectativas de solución, se manifiestan a través de vivencias de vacío existencial y estrés prolongado que van minando las defensas y las técnicas de respuesta.

Al personal jerárquico lo estresa tener que lidiar con responsabilidades que exceden lo que ellos definen como el rol profesional. Esto se acentúa en los jefes de oficina, si bien consideran que la jefatura implica un reconocimiento y ascenso en su carrera, dándoles la posibilidad de ser creativos e introducir cambios, también reciben el embate de los factores humanos del rol, como algo que se aparta de la verdadera función: la atención del trabajo.

Se genera un verdadero estado de agobio y desprotección, en donde el oponerse a la estructura del sistema crea la impresión de luchar contra imposibles, en el que cada intento frustrante va debilitando al individuo hasta que éste resigna su capacidad de perseverar.

Es un síndrome que presenta tres características:

  • agotamiento emocional
  • despersonalización, y
  • bajo rendimiento en el trabajo

HABILIDADES PARA LOGRAR EL EQUILIBRIO FAMILIAR Y LABORAL

Se conocen cuatro formas de obtener este balance mediante el desarrollo de habilidades:

  • de la autoconciencia. Se perfecciona haciendo ejercicios para conocerte, saber de ti, quién eres, hacia dónde vas, qué haces aquí, entre otros. Qué haces, Cómo lo haces y Por qué lo haces. El autocontrol se desarrolla cuando tus propósitos los define una meta y unos objetivos (por escrito, medible, con fecha, realizable). La motivación es la habilidad para recuperar tu fuerza interior, es decir, tener siempre presente que tu productividad depende de lo que pienses de ti. La empatía es la habilidad de “otredad”, es decir, tener el mejor reconocimiento del y para el otro. La habilidad social se desarrolla con el ejercicio concreto de atender a las dos grandes tareas que piden de nosotros las organizaciones: Ser mejor persona y hacer mejor el trabajo 
  • de la autoestima inteligente. Esta habilidad consiste en aprender a pensar a cerca de nosotros mismos utilizando la mayor cantidad de interconexiones neuronales posibles. Para esto te propongo el ejercicio siguiente: en un minuto debemos encontrar 25 posibles funciones de un clip metálico: separador en un libro, destapador de la regadera, broche para el cabello, anzuelo…etcétera. Una vez que lo logremos, vendrá la siguiente reflexión: si un clip sirve para más de 25 tareas… yo, como persona, ¡debo poder hacer cientos de funciones!…¡adiós tristeza y depresión! ¡adiós pobre imagen de mi mismo! Recordemos, mi productividad depende de lo que pienso de mí y que se verá reflejada en mi familia 
  • del optimismo inteligente. Consiste en aprender a interpretar nuestra realidad con base a datos que nos coloquen en una posición proactiva y positiva frente a la propia existencia. ¿Qué significa esto? Que la mayoría de las veces el pesimismo inicia cuando ni siquiera tenemos el dato real, es decir, nos pone triste llevar un mal promedio académico sin saber siquiera el promedio real que llevamos. Nos entristece deber mucho dinero, cuando ni siquiera sabemos el monto real de la deuda… desarrollar esta habilidad es ejercitarnos en la conclusión diaria de que el mejor momento para hacer lo que hacemos es ahora y de que el mejor lugar es aquí. Optimismo inteligente es una habilidad contra el Burnout y es una habilidad que nos permite ser productivos en cada uno de los contextos en los que nos desarrollamos como seres humanos y trabajadores, y 
  • de la comunicación efectiva. Al igual que las habilidades anteriores pueden ser tratadas con toda profundidad y no sería suficiente un libro entero o un semestre completo para agotar todo lo que de ellas existe. Pero para efecto del presente artículo, sólo quiero señalar una idea precisa: la comunicación es como el eco, si no nos gusta lo que estamos recibiendo, se requiere prestar puntual atención a lo que estamos emitiendo. Comunicación efectiva como factor protector contra el Burnout significa desarrollar la habilidad para procurar lograr en quien me escucha, lo que yo estoy pretendiendo; reto que implica la pregunta ¿cómo hablar para que el otro me escuche y cómo escuchar para que el otro me hable? La habilidad de la comunicación efectiva evita estreses laborales y familiares por malos entendidos, suposiciones falsas entre otros. Evitemos el síndrome de Burnout en el trabajo desarrollando las habilidades de inteligencia emocional, autoestima inteligente, optimismo inteligente y comunicación efectiva

CONCLUSIONES

La mayoría de nosotros, como individuos, percibimos el cambio en cualquier aspecto de nuestra vida como algo peligroso, como una amenaza que debemos evitar. Buscamos preservar a toda costa el estado actual de las cosas, en gran medida porque es lo que conocemos y nos resulta cómodo pensar que todo está bien y no es necesario cambiar para mejorar.

De inmediato etiquetamos cualquier llamado al cambio como algo sin sentido, y ello a fin de invalidarlo. A menudo asumimos la apariencia de la adaptación y nos comprometemos con ella de dientes para afuera, pero en realidad no hacemos cambio alguno.

Apelamos al recuerdo de los éxitos pasados. Cuando nos negamos a aceptar la necesidad de un cambio en la vida laboral y familiar experimentamos aspectos negativos que implica el ser incapaces de renovarnos y, por consiguiente, hacemos que el cambio resulte más difícil. Entonces, empezamos a sentirnos víctimas, a culpar a los demás por nuestra insatisfacción y nulo goce a la vida. ¿Cuál es el mayor reto que debemos enfrentar para lograr adaptarnos al cambio? En lo personal, creo que éste consiste en superar el temor a la resistencia al cambio.

El temor y la resistencia impiden cualquier adaptación. Hay ocasiones en que mostrarnos ser duros e inflexibles en forma inmediata es, a la larga, el camino más sencillo y el más amable a la vez. Algunas veces debemos ser duros para obtener lo mejor de la gente. Otras, debemos ser duros para sacar lo mejor de nosotros mismos, y lo que parece cruel en un momento particular puede, al fin y al cabo, transformarse en una bendición. Mantén la dicha y vive en conciencia entre tu trabajo y familia.

Fuentes: Guillermo Fraile/ Dir. del Centro Standard Bank Conciliación Familiar y Empresa; Empresa Humana; Empresas Familiares: características y su diversidad; Juan Antonio Águila Marín

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 -  (Foto: Redacción)