Herramientas para formar líderes

Identifique las acciones que debe observar todo individuo para ser un líder en su compañía, por Angy Newman Coach Ejecutiva y BPM
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 .  (Foto: IDC online)

Hoy, el ser humano no es más inteligente que en la época de Sócrates, pero sabe más. Dios brinda a cada inteligencia la opción entre la verdad y el reposo. La diferencia entre un hombre inteligente y otro que no lo es, es que el primero se repone pronto de sus fracasos; y el segundo, nunca lo hace de sus éxitos.

No hay cosa que haga más daño a una nación como que la gente astuta pase por inteligente. Con el carácter, más que con la inteligencia, es con lo que se crean religiones e imperios. La inteligencia anula el destino, mientras que el hombre que piensa, es libre, la inteligencia se percata de todo, el tonto hace observaciones de todo, la inteligencia no tiene valor sino al servicio del amor.

El hombre tiene una obligación moral: tener carácter y ser inteligente

Un hombre sin inteligencia carece de voluntad. El que no posee inteligencia se deja seducir, deslumbrar y que los otros se sirvan de él como de un instrumento.

Solamente es libre y autónomo el que piensa. Significa responder adecuadamente en el diario fluir de la vida. Significa crecer continuamente a niveles superiores de humanidad, donde se practica diariamente el equilibrio entre lo que se ve y lo que no se ve con los ojos. Significa comprender, usando la metodología científica, los hechos, sin dejar de lado la profundidad de la armonía universal; o verdad, o la parte espiritual que posee y que ayudan a sentirse un humano superior. Amar y respetar a los demás y a uno mismo. Amar el conocimiento universal, rompiendo costumbres y hábitos cuestionables.

Shakespeare, decía que la inteligencia estaba forjada por fuertes razones que se convierten en fuertes acciones. Ser inteligente, en el sentido más propio de la palabra proporciona una lucidez que siempre conduce a un refuerzo de la voluntad. Definir la inteligencia es siempre objeto de polémica; las definiciones de inteligencia pueden clasificarse en varios grupos: las psicológicas, mostrando a la inteligencia como la capacidad cognitiva, de aprendizaje, y relación; las biológicas, que la consideran la capacidad de adaptación a nuevas situaciones; las operativas, etc. Entonces, un líder debe tener carácter y después, inteligencia.

Son muchos los misterios que se esconden tras la genialidad de Leonardo da Vinci, quien fue capaz de forjar una marca que no se ha depreciado después de varios siglos. ¿Qué puede aprender un ejecutivo de una de las mentes más brillantes del renacimiento, experto en más de una docena de disciplinas? Juan Carlos Cubeiro, director de Eurotalent y uno de los mayores expertos europeos en talento y liderazgo, ha reunido en la obra Leonardo da Vinci y su Códice para el Liderazgo las claves del talento, de las que se puede sacar una gran lección: la genialidad no es cuestión de genética, sino de valentía. No se nace con ella, se desarrolla a partir del atrevimiento. Leonardo da Vinci fue un genio porque creó obras verdaderamente geniales, pinturas que son el exponente de la civilización occidental, ingenios que se anticipan en siglos. Y lo consiguió cambiando de entorno, de contexto, cuando aquél en el que vivía ya no le aportaba lo suficiente. Pudo ser un buen pintor de madonas en la Florencia de los Medici, pero se animó a trabajar para Ludovico Sforza, para César Borgia, para el Papado, para Francisco I de Francia. Y a cada paso que dio, se elevó su aprendizaje, su reputación y su legado. Un líder deja un legado.

Liderar es marcar la pauta, es infundir energía, es conseguir que las personas con las que uno se relaciona den lo mejor de sí mismas. El estilo “Leonardesco” en pintura se basa en apreciar las emociones de los personajes, como en la “Mona Lisa” o “La última cena”, en saber escucharles. Leonardo defendió la paz y la libertad como principios vitales y mostró un altísimo nivel en competencias esenciales para un líder, como son la valentía o el coraje, la capacidad de comunicar, el optimismo, la serenidad y el interés por los demás. Gracias a sus discípulos, los miembros de su equipo, nos han quedado sus pinturas, sus tratados, sus cuadernos. Leonardo da Vinci nos enseñó, como pocos, que el talento no es fijo, no está predeterminado, sino que se desarrolla; por eso un humilde hijo ilegítimo, con pocos estudios, disléxico, asexual, nacido en un pueblecito, pudo llegar a convertirse en el mayor de los genios, un líder a través de la historia, llamado, Leonardo da Vinci.

Liderazgo a través del poder

Existen procedimientos diferentes a los de la virtud y la fortuna conforme a los cuales un ciudadano común puede llegar a ser un líder, y no es correcto olvidarme hablar de esto. Estos métodos consisten en llegar al liderazgo por medios nada éticos; o cuando un ciudadano cualquiera se convierte en líder sin antecedentes que respalden su valentía. Lo presente lo puedo ilustrar con un ejemplo, sin que hubiese juicio o reproche alguno sobre quienes actúan de dicha manera; cuando se crea necesario, con base en nuestra integridad, bastara con imitarlos.

El siciliano Agatocles llegó a ser el rey de Siracusa a partir de una situación muy baja, ínfima. Hijo de un alfarero llevó durante toda su vida una conducta criminal, pero era un hombre de gran vigor y fuerte carácter, por lo que se convirtió en militar progresando en esta carrera hasta que alcanzó el encargo de pretor de Siracusa, es decir, un magistrado romano cuya jerarquía se alineaba inmediatamente por debajo de la del cónsul. Cuando logró tan alto grado, creció su ambición y comenzó a discurrir la manera de convertirse en líder y mantener por la fuerza y sin obligaciones aquello que por voluntad de los ciudadanos le fuese concedido.

Por esos días se encontraba en Sicilia, el cartaginés Amílcar, quien poseía un fuerte ejército, con él se puso de acuerdo Agatocles y una mañana convocó al pueblo y al senado con el pretexto de tratar asuntos importantes de la República; estando ahí la gente, dio la señal convenida y sus soldados asesinaron a todos los senadores y a los hombres prominentes de la ciudad; habiendo eliminado toda oposición conservó con facilidad el liderazgo; a pesar de que fue derrotado en dos ocasiones por los propios cartagineses y sitiado por ellos; no solamente supo defender su región, sino que simultáneamente emprendió campañas extranjeras, en breve tiempo se libró del asedio, dejando a los cartagineses tan debilitados que tuvieron que pactar con él, dejándolo como dueño absoluto de Siracusa.

Considerando su vida y acciones, veremos que pocas cosas, o ninguna, podrían atribuirse a la fortuna, el llegó a convertirse en líder no por medio de influencias o favores ajenos, sino por astucia propia y exponiéndose a grandes peligros, y luego mantuvo su poder de liderazgo gracias a sus audaces y arriesgadas disposiciones. Pero no se podría llamar un líder virtuoso, el que traiciona a sus amigos, no respeta la palabra empeñada, y carece de piedad y religión. Esta clase de acciones llevan a un liderazgo a través del poder, pero jamás a la gloria.

Pudiera considerarse extraño que Agatocles, viviera con un liderazgo de poder a través de intrigas, traiciones y crueldades, que pudiera vivir con seguridad y por largo tiempo en su patria, defendiéndose solamente de las amenazas externas, sin que los ciudadanos se hubieran revelado en su contra; puesto que muchos otros que gobiernan por artificio de la crueldad no han podido mantener su estado ni siquiera en tiempos de paz, no digamos en tiempos de guerra. Un líder a través del poder, debe actuar siempre con firmeza, porque si no está dispuesto a remediar la adversidad, el pueblo lo juzgará como poco sincero y nadie le agradecerá los bienes recibidos.

Mi conferencia de Liderazgo

Al estar involucrado en asesorías personales y laborales en organizaciones preocupadas y ocupadas en cómo practicar de forma eficiente y efectiva su liderazgo se aprende y se pone en práctica los conocimientos para que los encargados de tomas de decisión y con equipos de trabajo permanentemente, comprendan y actúen a través de un liderazgo que les permita poner en práctica las herramientas que los llevarán a cumplir sus funciones profesionales y laborales exitosamente. Lo cual solo sucede a través de la integridad. Una forma diferente de ver y entender el liderazgo, una parte de ella para conocer sus herramientas.

El liderazgo enseña que las profesiones de competencia, exigencia y sapiencia mantienen vivo en nosotros un espíritu de vitalidad e iniciativa. Ilustra a los poderosos en qué momentos son débiles, y a los valientes, a enfrentarse a sí mismos cuando llegan a sentir miedo. Muestra la forma de ser orgullosos y resueltos en la derrota, pero humildes y amables en la victoria. Indica cómo dominarse antes de intentar dominar a otros. Impulsa a aprender cómo reír y, con todo, a nunca olvidar cómo llorar. Darle preponderancia al valor por encima de la timidez. En ocasiones, debe preguntarse que quien ama su profesión llegue a apreciar en su totalidad las grandes lecciones otorgadas por ésta, al mismo tiempo, que se asemeja mucho a la vida, pues enseña que el trabajo, el sacrificio, la perseverancia, el empuje competitivo, el desprendimiento y el respeto hacia la autoridad, constituyen el precio que hay que pagar para lograr metas que valgan la vida.

Además, por si fuera poco, el liderazgo posee implicaciones mayores en la profesión. En la actualidad, cada persona se encuentra envuelta en una lucha disputada con mucho esfuerzo que resulta muy importante para nuestro futuro. Es la lucha por los corazones, las mentes y las almas de los hombres. En esta lid no hay espectadores, hay presencia humana apasionada y resuelta para las adversidades. Es una lucha, una profesión, que pone a prueba la valentía, fuerza y resistencia. Solo siendo física, mental y espiritualmente aptos se puede triunfar.

Vivimos una era idónea para los héroes. Ningún otro tiempo ha ofrecido tantos peligros ni tantas recompensas en las profesiones. El hombre puede proporcionar una vida plena a toda la humanidad…o puede destruirse a sí mismo con el cúmulo de problemas que ha creado. La prueba que impone el presente siglo será determinar si el hombre ha confundido la abundancia material y el poder, con el conocimiento del espíritu y el carácter. De ser cierto lo anterior, el ser humano será como un niño que juega con cerillos: puede destruir el hogar, mismo que bien pudo haber heredado.

Todos somos los líderes de este país. Se considera que es una obligación de los líderes asegurarse de que se cobre conciencia de esta necesidad. A menos que se haga algo para que cada habitante de México se mueva en esa dirección, es muy probable que no sean capaces de mantener la fuerza en el país. Existe la necesidad de desarrollar un fuerte espíritu de interés competitivo. Habremos fallado a nuestra obligación sino preservamos también el empeño natural de nuestra gente por ser los primeros, así como su voluntad de ganar.

Durante décadas se ha luchado para liberarse de tradiciones antiguas, doctrinas petrificadas y estados despóticos. En el transcurso de esta contienda, la libertad fue necesariamente idealizada como una confrontación con el orden, como lo nuevo contra lo viejo, como el talento contra la disciplina. Quizás la batalla se ganó de manera absoluta y ahora se dispone de demasiada libertad. Posiblemente se ha ridiculizado a tal grado la autoridad dentro de la familia, la disciplina dentro de la educación, la decencia dentro de la conducta y las leyes cada vez más obtusas, provocando que nuestra libertad nos ha conducido al borde del caos. Tal vez los líderes han dejado de comprender la relación que existe entre ellos y el resto de la gente; es decir, el hecho de que la gente desea ser independiente y dependiente al mismo tiempo. Las personas quieren imponerse, pero también desean que se les diga qué deben hacer.

La administración es liderazgo

Cuando ésta falla, solo refleja una enorme carencia de liderazgo. Todos tenemos capacidades de líderes, pero para serlo no basta con poseer una capacidad sobresaliente. También se necesita el compromiso, la lealtad y el orgullo. Requiere de seguidores que estén dispuestos a ser dirigidos. El liderazgo es la capacidad de dirigir a las personas y, lo que es más importante, de hacer que dichas personas acepten esa dirección. Se necesitan líderes que puedan conservar la calma ante una emergencia, sin importar el tema o situación de que se trate, líderes que enfrenten problemas intrincados con sabiduría y coraje. El liderazgo no es una sola cualidad, sino una mezcla de múltiples cualidades. Si bien no existe individuo alguno que posea todas las aptitudes necesarias que implica el liderazgo, toda persona es capaz de desarrollar una combinación de ellas para convertirse en un líder. Contrario a lo que opinan la mayoría, los líderes no nacen; se hacen. Se hacen a través de un gran esfuerzo, que es el precio que todos deben pagar por el éxito.

En el presente, nuestra sociedad parece demostrar simpatía sólo por los inadaptados, quienes nunca pueden hacer bien las cosas, los desequilibrados, los criminales o los perdedores. Ya es tiempo de dar la cara por el hombre activo, por quien alcanza sus logros, por quien se decide a hacer algo y lo termina; por quien reconoce los problemas y las oportunidades que están a la mano, se encarga de ellos con éxito y no se detiene a preocuparse por los fracasos de los demás; por quien se mantiene de manera constante en busca de algo más para hacer, para quien carga sobre sus hombros las faenas del mundo, en una palabra, un líder. Jamás se creará una buena sociedad, mucho menos una sociedad grandiosa, mientras no se respete y fomente la excelencia individual.

Para ser líderes, se debe ser honesto consigo mismo. Se es igual a cualquier otro individuo, pero un poco más. Debe estar convencido, ante todo, que el grupo desea la aprobación de usted como su líder. Una vez que predomine este sentimiento, la productividad, la disciplina y el estado de ánimo se mantendrán elevados. A cambio, se deberán exigir de su grupo la cooperación para promover las metas de la corporación. Como líder, se debe creer que el trabajo de equipo se logra por medio de la participación. Como resultado de ellos los contactos que se mantengan con el grupo deberán ser estrechos e informales. Cómo líder siempre se tendrá que caminar por la cuerda floja entre la anuencia que debe conquistar y el control que debe ejercer. A pesar de la necesidad de trabajo en equipo y de participación, el líder jamás podrá cerrar la brecha que existe entre él y su grupo. El líder es una persona solitaria, pues debe mantener cierta distancia entre él y los miembros del equipo.

Como líder, se debe poseer el atributo de la firmeza de pensamiento que es el elemento más importante del carácter, la cual consta de varios elementos. Es humildad y también sencillez. El líder debe recordar siempre que la sencillez es signo de verdadera grandeza, modestia y verdadera fortaleza. La firmeza de pensamiento tiene carácter espartano, pues conlleva cualidades de renuncia, sacrificio, dedicación, valentía y amor. El amor es lealtad, es trabajo en equipo. El amor es respeto por la dignidad de un individuo. El amor es caridad. El hombre que menosprecia a los demás, es decir, que no sabe ser leal, que habla mal de los otros, no puede ser líder y no pertenece a los elevados estratos de la administración. Se está abogando por el amor hacia el ser humano, hacia cualquier ser humano que se encuentre en el camino. El poder del corazón es la fortaleza de la compañía, de la organización, del país, del mundo.

La diferencia entre un hombre exitoso y los demás no radica en la falta de fortaleza, ni de conocimientos, sino más bien en la falta de voluntad. La verdadera diferencia entre los hombres se encuentra en su energía. Se halla en una voluntad fuerte, en el establecimiento de un propósito, en la determinación invencible. Recuérdese que la voluntad no es otra cosa que el carácter en acción. Antes de crear algo, se tiene que ser algo. El carácter es más elevado que el intelecto, es el resultado directo de una actitud mental. Un hombre no puede simplemente soñar con adquirirlo, tiene que forjarse a brazo partido. Tampoco puede copiar las cualidades de alguien más, debe desarrollar las cualidades de su propio carácter para que se ajusten a su personalidad.

Debemos recordar que no hay más que un solo tipo de disciplina, y es la perfecta. Cómo líderes, debe fortalecerse y mantenerse; de otra manera, se fracasará en el trabajo. El liderazgo consiste en sacrificio, renunciación, amor, valentía y humildad. Todo ello diferencia a los hombres grandes de los pequeños. Se debe ser el líder que enfrente todas las batallas, y para ganar, se debe de ser íntegro”.

Herramientas para la formación de líderes por NWMN

El significado de las siguientes herramientas encierran todas las virtudes que cualquier ser humano debe practicar por encima de cualquier situación. Los líderes deberán comprender y expresar las mismas en forma de cascadeo hacia su equipo. En los sentidos de:

  • competencia, exigencia y sapiencia
  • espíritu de vitalidad e iniciativa
  • orgullo y decisión en la derrota, pero humildes y amables en la victoria
  • dominio sobre sí mismos
  • preponderancia al valor por encima de la timidez
  • el trabajo, el sacrificio, la perseverancia, el empuje competitivo, el desprendimiento y el respeto hacia la autoridad
  • lucha por los corazones, las mentes y las almas de los hombres
  • presencia humana apasionada y resuelta para las adversidades
  • valentía, fuerza y resistencia física, mental y espiritualmente aptos para triunfar
  • poder interior y carácter en acción
  • espíritu fuerte de interés competitivo
  • voluntad de ganar
  • talento y disciplina
  • educación y decencia dentro de la conducta
  • administración para convertirla en liderazgo
  • compromiso, lealtad y orgullo
  • sabiduría, coraje y esfuerzo
  • los líderes no nacen; se hacen
  • individuo activo, quien alcanza sus logros
  • decisión a hacer algo y terminarlo
  • reconocimiento de los problemas y las oportunidades que están a la mano
  • perseverancia en la búsqueda de algo y fomento a la excelencia individual consigo mismos
  • productivo, disciplinado y en permanente estado de ánimo
  • cooperación para promover las metas de la corporación
  • participativo
  • persona solitaria
  • firmeza de pensamiento, sacrificio, humildad y sencillez
  • cualidades de renuncia, dedicación, valentía, amor y lealtad
  • trabajo, dignidad, caridad y enérgico
  • voluntad fuerte
  • actitud mental
  • disciplina perfecta, y
  • hombre íntegro y de paz

Las cinco reglas de liderazgo

Una de las metas de nuestra vida debe ser aprender a conocernos a nosotros mismos. Como indicaba el antiguo axioma griego. Este es el primer paso que debe darse para alcanzar el mejoramiento personal. Temas como el propósito, la verdad, la fe, la humildad y la compasión son bases elementales, sin ellas, no se puede hablar de la formación del individuo en su crecimiento como líder.

  • Conózcase a sí mismo. Esta es una verdad tan vieja como la humanidad misma. Uno no puede perfeccionar algo que no comprende. El conocimiento de uno mismo es, a su vez, el puntal sobre el que descansan tanto el carácter como la integridad
  • Labre su propio carácter. El carácter no es algo que se herede; es algo que puede y debe ser labrado y sometido con disciplina. Las personas nunca estarán dispuestas a seguir a un director que no actúe con integridad. La diferencia que distingue a un hombre de otro radica en la energía, en la fuerza de voluntad, en contar con un solo propósito y en poseer una determinación irreductible. Sin embargo, la mayor diferencia consiste en el sacrificio, la renuncia, la lealtad, el arrojo y la humildad para buscar la excelencia, así como la voluntad forjada a través de la disciplina perfecta. Porque todo ello hace la diferencia, no solo entre los hombres, sino entre los hombres grandes y los pequeños. Asimismo, el liderazgo surge en gran medida de la capacidad. Un récord de metas alcanzadas puede proporcionar gran libertad; un record de derrotas provocaría un despido
  • Gánese sus condecoraciones. Los líderes se ganan el derecho de guiar a los demás ¿cómo? Manifiestan carácter e integridad, por ello obtienen resultados. A menos que gane batallas, ningún líder, sin importar cuán grande sea, puede permanecer mucho tiempo en tu sitio. La batalla lo decide todo. Las batallas son necesarias, no tema, pues como diría Vince Lombardi “Ganar no lo es todo, es lo único” Esta frase suscita una imagen negativa en la mente de algunas personas. Reflexione lo siguiente: todos los grandes hombres requieren de combates frente a frente, el momento más grande de cada hombre, de hecho el mayor logro que puede obtener, su máxima realización, es cuando ha trabajado hasta el cansancio por una buena causa y yace exhausto, pero victorioso ante todos los que enfrentaron junto a él su lucha por los objetivos. Esta es la consecuencia de una visión integral. Hay que pensar de manera constante, en el cuadro general de la situación
  • Piense en el cuadro general de cada situación. Es tanto un mapa como un timón. No puede modificarse como respuesta a contratiempos menores. No obstante, debe ser adecuado a medida que cambia el entorno competitivo, hay que proteger los objetivos últimos a fin de que no sufra alteraciones. El liderazgo surge del conocimiento de uno mismo, del carácter y la integridad, de la competencia y de una visión integral de las cosas. Cuando cada uno de estos bloques de construcción se encuentra en su lugar, el líder es capaz de movilizar tanto a los individuos como a las organizaciones. Un líder tiene la capacidad para lograr que las personas superen sus propias limitaciones, es decir, que den a la meta más de lo que creyeron que serían capaces de otorgar. Esto se logra a través del ejemplo personal de enorme energía y compromiso infatigable, y
  • Los líderes no nacen, se hacen. Recordar por encima de cualquier regla, herramienta o bloque de liderazgo, que lo más importante es el conocimiento de uno mismo. Analizar con mayor detalle el carácter y la integridad, la competencia y la visión integral. ¿Por qué? Porque éstas son las cualidades de liderazgo sobre lo que descansa todo lo demás.

Conclusiones

Hacer lo correcto no es algo que deba hacerse de vez en cuando, sino todo el tiempo. De todas las lecciones, conferencias, sermones o ideas personales aprendidas sobre liderazgo se puede resumir que todo se logra a través del compromiso, la integridad y la ética laboral. La prueba de la sinceridad y seriedad de cualquier administración es un énfasis puesto en la integridad del carácter. Esto, por sobre todo, tiene que estar simbolizado en las decisiones gerenciales que afectan a la gente, porque es a través del carácter que se ejercita el liderazgo; éste es el que da el ejemplo que se imita. Es algo sobre lo que no se puede engañar a la gente. Los individuos con los que trabaja una persona, y especialmente los subordinados, se dan cuenta, en pocas semanas, si esa persona tiene integridad, o no. Pueden perdonar muchas cosas en una persona: incompetencia, inseguridad o malas maneras, pero no le perdonarán la falta de integridad, ni a los altos directivos por haberla escogido.
Esto es especialmente cierto con respecto a quienes están a la cabeza de una empresa, porque el espíritu de una organización se crea desde arriba. Si una organización es grande de espíritu, es porque así son sus directivos. Si este espíritu decae, es porque la dirigencia degenera; como dice el proverbio: “Los árboles se mueren de arriba abajo”. Nadie debería ser, jamás, nombrado en una alta posición, a menos que los directivos estén dispuestos a mostrar el carácter de esa persona como un modelo para los subordinados.

Fuentes: NWMN Consultores, Peter F. Drucker y Vince Lombardi