Digitalización ¿genera empleo precario?

Este ejercicio humano puede provocar afectaciones en el contexto de las relaciones de trabajo
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 (Foto: Getty Images)  (Foto: Redacción)

La tecnología ha afectado al ámbito del derecho del trabajo, lo ha transformado y ha dado lugar a los fenómenos de la desindustrialización, la flexibilización laboral y la polarización (debido a la importancia que han adquirido las tareas que perciben menos salario)

El centro de estudios rastand reserch en España a través de la investigación La digitalización ¿crea o destruye el empleo?, Informe anual sobre flexibilidad laboral y el empleo 2016, describe la forma en que ajo.

Se sabe que la robotización o la automatización implementada en los procesos de producción de bienes sigue provocando la desaparición de empleos, o en el mejor de los escenarios, orilla a modernizar los que existían hasta antes de que se presentara este conflicto. Esto propiamente se describe como la transición de la industrialización a la digitalización.

El tema es preocupante porque, además de la afectación al crecimiento de la productividad, ha generado variaciones a la composición del mercado laboral, de uno fabril a uno de servicios.

Se puede ver que las actividades económicas en donde se usa la alta tecnología y se requieren manos profesionales que lleven a cabo las actividades –ingenierías; informática; matemáticas; ciencias de la salud–, son las más productivas y de gran demanda por parte de los trabajadores por los altos salarios.

Mientras el sector de los servicios no necesita labores de estas características –ventas en comercios o actividades básicas–, por ende las percepciones de quienes los realizan son bajos y con muchos aspirantes a ocupar esos puestos.

Asimismo las funciones que perciben remuneración media también se han reducido  –operadores de maquinaria; ensambladores; quienes manejan metales; conductores; colaboradores en oficinas; subordinados de la construcción–.

Lo anterior genera una polarización que denota el incremento de las actividades más y menos pagadas, sacrificando las de nivel medio.

Así uno de los productos distintivos de esta época y prueba de los avances modernos, son las tecnologías de la información (TIC’s), pues no se puede concebir la era digital sin estas herramientas, debido a que su aplicación determina si los sectores de la economía están preparados y dispuestos a transitar por dicho terreno para estar a la vanguardia.

El uso de las TIC’s si bien ayuda a identificar el empuje que tienen las negociaciones hacia el disfrute de los frutos del avance científico, igualmente son detonantes de la problemática planteada en esta nota, porque han provocado el aumento de la automatización de los trabajos con el propósito de disminuir los costos.

Esto es así porque los países generalmente con salarios bajos cuentan, mayoritariamente, con actividades rutinarias, en tanto que las tareas de más alta tecnología en las que las TIC’s se desarrollan con intensidad, tienen un gran número de fuentes de empleo porque sus costos de producción son baratos, pero en los sectores de nivel salarial medio tienden a descartar contrataciones de colaboradores que desempeñan funciones sistematizadas en razón de que están menos calificados y la digitalización ya realiza las funciones de ellos.

Por lo anterior, la idea que debe germinar en las organizaciones es la integración de las funciones no rutinarias a los empleos, manteniendo a raya las que se efectúan sistemáticamente, porque pueden sustituirse fácilmente, por ejemplo, con la creación de un software que termine por desplazar a los individuos y precarizar el ingreso del sector obrero.

Como las primeras son más difíciles de llevar al terreno de la informática, es posible que si rebasan en número a las segundas, queden puestos de nivel medio que logren el equilibrio en la problemática planteada.

Si bien las TIC’s han reestructurado el mercado laboral y propiciado nuevos puestos de trabajo, no dejan de ser importantes para la actividad económica; por ello, debe incentivarse al personal para desarrollar aptitudes relacionadas con labores no repetitivas, alejándolos de aquellas que no necesariamente les demandan grandes esfuerzos –rutinarias– para que estén en posibilidad de sortear la transición a que está dando lugar la digitalización.

Ante esto se requiere que la plantilla laboral se encamine hacia la dinámica de utilización de las TIC’s, consciente de que debe romper con el paradigma de las tareas reiteradas.