Violencia vs mujeres: no reconocer trabajo doméstico

Los hombres también sufren precariedad de empleo, pero son las mujeres las más propensas
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 .  (Foto: Redacción)

El no reconocer el trabajo en el hogar o de cuidados se debe establecer como violencia hacia las mujeres y a quienes realicen estas actividades, pues estas labores deben ser consideradas como contribución económica para sostener a la familia.

El valor económico del trabajo doméstico no remunerado equivale a más de 4 billones de pesos, es decir 24.2 % del PIB Nacional, y el 80 % de esta cantidad es producida por mujeres.

Ante esta problemática, el diputado Jorge Álvarez Máynez (Movimiento Ciudadano) promueve una iniciativa de reformas al Código Civil Federal y a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

"Ello impide el acceso de las mujeres al bienestar adecuado, posibilidades de desarrollo personal, y limita su tiempo para actividades personales y de recreación”, consideró el legislador.

Las reformas plantean que las entidades federativas fomenten en la sociedad un reparto igualitario entre hombres y mujeres de las responsabilidades y tareas referidas al cuidado de las personas a su cargo y a las labores domésticas, a fin de reducir la carga de trabajo de mujeres y niñas.

Mencionó que las mujeres que necesitan o deciden tomar la responsabilidad de atender dos trabajos (remunerado fuera de casa y doméstico no remunerado), es común que busquen opciones laborales con horarios flexibles y, en consecuencia, encuentren empleos informales, subvalorados, mal pagados y sin prestaciones de ley.

La desproporcionada carga de trabajo doméstico que recae sobre las mujeres limita sus oportunidades, autonomía, desarrollo e, incluso, su acceso a derechos vinculados con la seguridad social, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Los hombres también sufren precariedad de empleo, pero son las mujeres las más propensas a experimentarla, indicó.

Comentó que de acuerdo con datos de 2014, en la distribución de labores domésticas no remuneradas, los hogares de doble ingreso, las mujeres invierten en promedio casi 30 horas semanales a estas labores, mientras que los hombres nueve.

Álvarez Máynez resaltó que se suele considerar el trabajo doméstico no remunerado y de cuidados como un trabajo que no requiere calificación, restando su valor frente a la sociedad y reproduciendo la discriminación hacia las mujeres.