Empleados tóxicos atraen pérdidas de 12,000 dólares anuales

Estos individuos logran disminuir la productividad de los equipos en un 30% menos
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 .  (Foto: iStock)

Las conductas de empleados “tóxicos” representan pérdidas por 12,800 dólares anuales en organizaciones con equipos de trabajo compuestos por al menos 20 personas, reveló Cornerstone OnDemand.

En un informe de la firma denominado “Los empleados tóxicos en el lugar de trabajo” señaló que un trabajador incompetente, que acosa a sus compañeros, comete fraude o presenta otro tipo de actitudes tóxicas genera un lastre económico para las empresas.

Cabe señalar que en las pérdidas se incluyen los costos asociados al mal servicio a los clientes y el impacto sobre otros compañeros de trabajo, pues los equipos con ese tipo de compañeros rinden 30% menos, de acuerdo con el reporte que Cornerstone OnDemand 2016 y cuya relación laboral fue disuelta por razones relacionadas con conductas nocivas (violencia, abuso de alcohol o drogas, acoso y falsificación de documentos).

El director general de Expandiendo - firma especializada en coaching de desarrollo organizacional-, Oswaldo Vicenté, explicó que “este tipo de empleados suelen tener problemas personales no resueltos, por ejemplo, dificultad para lidiar con la autoridad o el control. El estado emocional es un componente que las empresas necesitan valorar desde las entrevistas, más no es lo común porque se quiere contratar rápido y al más económico”.

Además, los empleados perjudiciales contagian su comportamiento e influyen en el aumento de estrés y, en consecuencia, los buenos empleados tienen agotamiento y una probabilidad de renunciar del 54%.

Paralelamente a lo anterior, un empleado así encarece tres veces más la contratación, no sólo porque perjudica el ambiente laboral, sino por el costo que implica reinvertir en su relevo.

Focos rojos

Procesos fallidos de selección, no integrar diferentes herramientas de evaluación y la urgencia de contratar provoca que las empresas acepten en sus equipos de trabajo a colaboradores tóxicos.

Vicente apuntó que “en México prevalecen políticas como: ‘se trata de una persona que no ocupará un puesto de más responsabilidad, o es un chavito, ¿para qué invertir en tantas pruebas?’. Con ello se cierra la posibilidad de saber si la persona tiene comportamientos poco éticos y sanos para la organización”.

Asimismo, el informe de Cornerstone OnDemand identificó que los candidatos que se muestran más confiados sobre sus habilidades técnicas para un trabajo son 43% más proclives a participar en conductas tóxicas.

Una señal de alerta de estos empleados es la insistencia a mostrarse, durante las entrevistas, como la persona perfecta que todo lo puede. “En los trabajos no existe tal cosa, sino adaptación entre empleadores y empleados”.

Otra alerta es la justificación de continuos cambios de trabajo fue por desarrollo personal, pues “setrás de ese tipo de respuesta puede haber una imposibilidad de desenvolverse en ciertos escenarios y empresas. Si el reclutador no presta atención a las respuestas genéricas y contrata sin ser más exhaustivo en las pruebas, aumenta la posibilidad de atraer un elemento tóxico”.

En ese sentido, para detectar este tipo de actitudes es tener un estilo de comunicación abierto y no represor, pues ello permite observar comentarios y actitudes de un empleado tóxico, asociadas, por ejemplo, a la forma en que acepta las tareas o rechaza instrucciones.

No obstante, el problema mayor surge cuando la toxicidad proviene del jefe, lo que es común en empresas con enfoque en dar resultados, sin observar el comportamiento de los colaboradores. “La toxicidad en esos casos tiende a minimizarse, como si fuera una gripa, y no existiera el jefe inseguro. Pero hay que tratar de escalar esa situación a otros niveles, como la dirección o el consejo de la empresa”, recomiendó Vicenté.

Para sondear a los postulantes, se recomienda aplicar evaluaciones proyectivas de personalidad y emplear entrevistas con mayor profundidad, donde el empleado sepa describir cómo se vincula en sus espacios de trabajo y así predecir posibles conductas tóxicas previas a la contratación.

Por su parte, el vicepresidente regional para América Latina Right Management, Javier Vargas, señaló que los costos asociados a estas pruebas previas son menores al impacto generado por un empleado tóxico, pues en el mercado existen opciones para diversos presupuestos, desde evaluaciones gratuitas hasta pruebas proyectivas cuyo costo oscila entre 1,500 y hasta 6,000 pesos cada una.

Adiós a la toxicidad

Según la coach certificada por la International Coach Federation, Patricia Serdán, para despedir a un empleado tóxico es importante documentar y reunir la mayor evidencia posible sobre conductas perjudiciales del empleado, ya que hay organizaciones que, con miras a quitarse el problema, recurren a estrategias como “dale su liquidación y que se vaya”, sin considerar la forma cómo puede proceder del colaborador en un futuro.

“Un colaborador tóxico que además está enojado buscará ir con todo contra la compañía, y eso es lo que debe evitarse”.

Ante ello, sugirió plantear la salida en términos de una negociación, utilizando frases como “vamos a tomar el acuerdo de nuestra separación en estos términos”; no obstante, si la empresa no tiene área de recursos humanos, es importante tener el apoyo de un especialista en outplacement (salidas laborales) para que argumente de manera puntual la razón del despido, y que sea una especie de “intermediario” para contener una mala reacción del empleado.

Con información de Expansión