Consultores y productividad empresarial

Consultores y productividad empresarial
 .  (Foto: IDC online)

La consultoría es una profesión enriquecedora de la labor productiva en la empresa y es una de las innovaciones de gestión que desde hace varios años influye en las decisiones que se toman en los diferentes niveles operativos y administrativos de la producción. Sin embargo, al construirse como una profesión multidisciplinaria resulta de difícil delimitación y conformación, tanto en sus alcances como en sus límites, así como por el hecho de que en esta área también han avanzado los sistemas de normalización; a este respecto, nos encontramos que cada vez es más importante la construcción de normas de competencia laboral en las funciones de consultoría.

Ante este panorama complejo y valioso, en esta ocasión analizaremos las características y los elementos del posible perfil que deben presentar los consultores y su idoneidad para identificarlos con la imagen que deseamos dotar a nuestra empresa.

Dimensión técnica y humana del perfil de consultor

Para identificar las características de los perfiles de consultoría en la empresa, debemos describir las dimensiones de la misma ?técnica y humana?, resaltando su importancia que como servicio auxiliar debe cumplir, su contribución para que los gerentes y las empresas alcancen los objetivos y metas fijados, y su utilidad para perfeccionar y poner en práctica nuevos aprendizajes en un ambiente de mejora continua a efecto de incrementar la calidad de vida de la organización y su rentabilidad económica.

Dimensión técnica

Cuando hablamos de dimensión técnica vinculada a la consultoría para mejorar la productividad, nos referimos a: las acciones que relacionan la naturaleza de la gestión de la empresa con la forma de analizar y resolver problemas, así como generar soluciones. Ésta utiliza y estimula todos los conocimientos y habilidades que durante su preparación el consultor acumula a lo largo de su formación y experiencia.

Dimensión humana

Tiene que ver con las relaciones interpersonales en las cadenas establecidas en cualquier entorno productivo ?desde el proveedor de materia prima hasta el consumidor final?, así como las opiniones y emociones del personal ante las necesidades de mejora. En ésta se potencian ante todo las actitudes y valores a través de las relaciones entre el cliente y los consultores, en un marco de productividad y mejora de la competitividad.

En la combinación de ambas dimensiones, se observan reglas básicas, mismas que deberán consistir en la aplicación de principios y métodos tales como: entrevistas, diagnóstico, confianza y certeza, análisis de objetivos, evaluación de la estructura organizacional, revisión de fortalezas, generación de programas estratégicos, entre muchas más.

Metas del perfil del consultor de empresas

En la construcción del perfil de un consultor se agregan también de manera puntual y específica el enfoque y el método seleccionado, dando como resultado un perfil que corresponde con el tipo de problema, las características de la organización empresarial y el entorno gerencial. En el resultado final lo importante es identificar y seleccionar al consultor que más se adapta a la organización productiva y a la situación particular de la empresa.

El desarrollo de habilidades y acciones que demanda nuestra empresa será la indicación cualitativa determinante que nos guíe para buscar acciones vinculantes, analíticas, y propositivas para lo cual el consultor de empresas debe:

  • estimular los procesos de mejora continua;
  • ejercer la especialidad del proceso de consultoría;
  • investigar todas las variables que se concatenen en los hechos productivos;
  • identificar causas, correlaciones y opciones de salida y solución;
  • colaborar en la resolución de problemas;
  • capacitar y educar en sus hallazgos;
  • tener el dominio de las herramientas de comunicación, y
  • proponer directrices y orientación en todo el proceso.

Los estilos de la consultoría

En el ejercicio diario como auxiliar de la gestión productiva de la empresa, la mayoría de los consultores adoptan en lo general distintas formas, algunas dan preponderancia a compromisos directos en relación con la empresa y otras sólo se responsabilizan en forma indirecta; así entonces las variantes que adopta el perfil de tales estilos son:

  • facilitar información al cliente;
  • vincular con la asistencia de otro especialista;
  • establecer contactos o vínculos comerciales;
  • coadyuvar en el dictamen de un experto;
  • realizar un diagnóstico;
  • elaborar sugerencias y propuestas para acciones específicas;
  • planificar y gestionar los cambios de la organización;
  • capacitar y perfeccionar a los directivos y personal del establecimiento, y
  • asesorar personalmente a los diferentes niveles de mando.

Los principales campos de la consultoría de empresas

Es importante mencionar que los diferentes perfiles de consultoría se han desarrollado sobre todo en la micro, pequeña y mediana empresa, y a partir de su evolución hoy nos encontramos una multiplicidad de campos de asistencia técnica, económica, social y humana, que de una u otra manera influyen en las decisiones de la gerencia empresarial.

Entre otros, destacan por su relevancia contemporánea, los siguientes campos de la consultoría para la mejora integral de la productividad, la competitividad y la calidad de vida en la empresa:

  • para la estrategia de productividad y competitividad;
  • de gestión financiera;
  • en gestión de comercialización y distribución;
  • en la dirección de la producción;
  • en administración de recursos humanos;
  • en tecnología de la información;
  • en dirección de empresa por giro y dimensión;
  • en sector informal;
  • en sector público;
  • en temas específicos: privatización, subcontratación, normatividad, exportación, y
  • en productividad y evaluación de rendimiento.

Resultados esperados de los consultores

De acuerdo a una revisión de acciones realizadas por diversos consultores en las dimensiones mencionadas de impacto en la empresa ?y conforme a lo expresado en un reciente encuentro de estos profesionales respecto a los resultados obtenidos por las compañías?, encontramos los que se detallan a continuación, subrayando que se hace mención de los más relevantes en el ámbito económico, técnico/productivo y social/humano, y que su separación obedece a una necesidad de orden, pues algunos impactos ocurren en más de una dimensión.

Ver tabla 2 Conclusión

No podemos dejar de afirmar que al final de todo proceso de consultoría el cliente es responsable de definir los objetivos de la consulta; el consultor asume un papel directivo hasta que el cliente se familiariza con los alcances del servicio.

En algunos casos de consultoría, se contacta a estos profesionales para que realicen una acción o presenten alguna recomendación con el objetivo de que algún mando superior ?como suele ser un gerente o un director? pueda presentar una justificación para decidir teniendo como base la sugerencia del asesor externo. Es decir, el responsable de las decisiones fija sus metas y adopta una decisión personal, pero quiere tener la referencia de otro especialista para afirmar que su gestión es resultado de una consultoría profesional. Por supuesto que el consultor debe tener sensibilidad y visión para no ser parte de esta trampa, su actitud no sólo es un mensaje técnico, sino también un ejercicio de ética que conlleva responsabilidades las cuales sobrepasan el ejercicio de esta actividad en una sola empresa, encontrándose en juego la imagen de la profesión y el alcance del ejercicio profesional en beneficio del bien social y productivo, para finalmente engrandecer una cultura productiva y la competitividad de una región y una nación.