Desarrollo humano y productividad

Desarrollo humano y productividad

Introducción

Nuevamente mayor productividad es nuestro horizonte, más allá de nuevos desafíos; del camino recorrido; de los instrumentos y de los programas; ésta sigue y seguirá como la meta a alcanzar para crear empleos, mejorar la remuneración de nuestros colaboradores y generar los beneficios necesarios de todos aquellos que han puesto el capital para el sano funcionamiento de la empresa, sin embargo, la globalización tiende a exigirnos más y de manera ilimitada. La búsqueda irrefrenable de mayor productividad y la interminable ruta de la competitividad en ocasiones provoca una ceguera, ante nuestras necesidades apremiantes y ante la necesaria visión de conjunto humano que somos.

Por ello es preciso enunciar la máxima: ?sin productividad nada es posible; pero lo productivo es imposible sin humanidad?.

Entre los mejores mecanismos que las nuevas reflexiones nos han traído de manera fresca, renovada y con aplicaciones puntuales en el ámbito productivo se encuentra el tema del desarrollo humano en la empresa, el cual si bien no es un concepto desconocido, sus repercusiones y nuevos enfoques abren horizontes quizás poco explorados y de innovaciones positivas para la empresa en su conjunto.

En la etapa de globalización que estamos viviendo se ha hecho necesario revisar los avances de los últimos años en múltiples materias, y del desarrollo humano, aunque estudiado por ciencias como la psicología, la administración y otras, hoy adquiere identidad renovada y aplicabilidad, por ello debemos seguir reflexionando en torno a él y sus implicaciones en la empresa.

Concepto de desarrollo humano Aunque el concepto tiene múltiples acepciones por lo general de su contenido y por lo abarcador e integral de lo que encierra, trataremos de contar con algunos elementos de su definición, los cuales nos permitan determinar las herramientas precisas en el ámbito de la gestión productiva de la organización, en sus esferas técnicas, administrativas y por supuesto humanas, en todo lo que ello significa.

De por sí el concepto de ?desarrollo? por sí solo ya demuestra un universo vinculado sobre todo con el desarrollo tecnológico, administrativo y de gestión productiva; no olvidemos que es común escuchar en los medios el término de ?países desarrollados? o el de ?países en desarrollo?.

Así las cosas, el concepto de desarrollo apunta a un avance determinado, a un progreso específico y a un dominio de los avances tecnológicos, en los métodos y saberes productivos y humanísticos, tales como aquellos aportados por las ciencias médicas y la historia.

Definir lo humano es mucho más complicado aún, pues nuestro interés parte del ámbito de la empresa y por ello, si bien se limita, no debe mutilarse; así, el aspecto humano está integrado por todo aquello que la naturaleza no provee y que el ser humano debe proveerse en el ámbito material y espiritual, como alimentos, conocimientos, herramientas, creencias y valores para ser mejores personas en un ambiente de comunidad humana, en tal virtud, desarrollo humano, se entiende como un proceso:

  • continuo que permite enriquecer y exaltar las potencialidades, cualidades, valores, actitudes, conocimientos y posibilidades de la persona en la esfera de su competencia;
  • integrador de la persona como un todo en la búsqueda de su enriquecimiento técnico, crecimiento productivo y en su integración social, e
  • integrador del cambio de pensamiento, los valores éticos, el hábito y la actitud en común, en una renovada estructura jerárquica que busca elevar el conocimiento y desarrollo productivo de un grupo de colaboradores.

Desarrollo humano y beneficio en la empresa Una de las aplicaciones más tangibles del desarrollo humano, tiene que ver con el enfoque de la formación como proceso que anima, estimula y desata un proceso de creación y multiplicación del conocimiento en una determinada esfera de influencia y aplicación; en este caso el área del desarrollo humano.

Debemos subrayar que los procesos de formación permiten que en la empresa las personas sean más autónomas, más integrales, más conscientes de su grado de colaboración en éstas, de tal manera, la formación en desarrollo humano se convierte en un proceso generador de conocimiento, en un proceso sistematizador de los esfuerzos, congrega las aportaciones y sintetiza y concentra los objetivos de nuestras acciones bajo este enfoque de desarrollo humano.

Es evidente que las áreas del desarrollo humano están relacionadas con la acumulación de conocimientos aplicables a la empresa y persona, así lo tenemos en el ámbito de la capacitación técnica, integración humana, enfoque de grupo, papel del individuo, responsabilidad social de la empresa, derechos y obligaciones en el trabajo; entre otros, como aspectos que se busca potenciar en la empresa en un ambiente de equilibrio mediado por unas adecuadas relaciones laborales.

En la etapa actual se presenta a la productividad como medio y fin; meta y trayecto; tarea y futuro, sin darnos cuenta que la productividad sólo es realizable en un ambiente de creciente humanización desde todas las perspectivas que se le quiera ver; sea técnico, social, de administración o del conocimiento que la empresa y el trabajador requieren, entonces el enfoque de desarrollo humano deberá ser atendido por expertos en determinadas áreas de la empresa.

Perfil del experto en desarrollo humano

El perfil del especialista en desarrollo humano debe estar definido por un administrador, técnico, humanista que debe anteponer el interés empresarial y el beneficio de manera articulada y en equilibrio con la esfera más humana de las personas que colaboran en la empresa.

Debe saber articular: saber, hacer, y ser. Por supuesto que nos referimos al saber laboral, el hacer productivo y el ser éticamente responsable y técnicamente capaz y competente.

El perfil del experto en desarrollo humano nos exige tener ante sí una persona que genera procesos, no simplemente un producto determinado o finito, en el tiempo o en el espacio de nuestra empresa.

Algunos aspectos clave de este experto deben ser:

  • generar procesos; iniciar en todos y cada uno de nuestros colaboradores el necesario proceso de aprender, con la convicción de que la formación y aprendizaje contribuyen con el desarrollo personal, y de nuestra comunidad, en este caso la empresa;
  • fomentar acciones innovadoras; un experto en desarrollo humano, permite poner en práctica el necesario acto que reúne el conocimiento con la técnica para ejecutar acciones que bajo un esquema de planeación asegura el control de un nuevo resultado;
  • promover y fomentar aprendizajes continuos; generando un nuevo conocimiento, o hacerlo de manera constante, es un paradigma nuevo, eficaz y altamente productivo, sin embargo, cuando se alcanza una nueva meta, casi siempre se inicia también ?una nueva costumbre? , lo que a la larga impide el nuevo aprendizaje, y
  • reflexionar de manera interminable; aunque esta acción puede resultar ociosa, en realidad es la fuente de una constante aportación de ideas y de sugerencias que permiten a la empresa renovarse de manera indolora y casi de manera automática; ésta es quizás una de las mayores aportaciones de un experto en desarrollo humano; el hacer de la reflexión una constante, misma que debería entenderse algo así como el cinturón de seguridad en la autopista de la competitividad de nuestra empresa; pues puede ser un elemento que nos permita salir disparados en el caso de una brusca parada.

Así, el experto en desarrollo humano: forma, habilita, actualiza, administra y potencia las cualidades de la persona en el trabajo, permitiéndole construir un ámbito de congruencia para desatar procesos de desarrollo integral de las personas en sus esferas técnicas y humanas a través de técnicas y métodos de gestión que estimulan la creación de ambientes de aprendizaje continuo, renovando metas y satisfaciendo las necesidades de los individuos, en un arco de trabajo en equipo, en aras del beneficio de la comunidad.

Las necesidades, por supuesto están acotadas por el ámbito productivo, sin que por ello sean limitantes o estén separadas de un todo integral que suma las metas de la empresa con las metas de cada uno de los colaboradores.

Por ejemplo, el satisfacer las necesidades de formación técnica debe estar de la mano de un desarrollo de los valores éticos y morales de la persona dentro de la organización.

Oportunidades para la empresa desde el enfoque del desarrollo humano Este enfoque subraya la oportunidad de la empresa de generar beneficios económicos y ser un espacio de beneficio social en la comunidad y en los individuos; al poner en el centro de su atención el aspecto humano de las personas, y no sólo ver en ello el motivo económico; si bien las escuelas de administración y de pensamiento psicológico en la empresa han realizado aportes en este sentido, adquiere nueva relevancia en el marco de los modelos de administración de calidad total, cero defectos y excelencia empresarial; además del inédito ambiente de competitividad en la globalización al que nos enfrentamos desde todos las áreas de la empresa.

El enfoque del desarrollo humano abre a la empresa, la posibilidad de seguir siendo productiva en un ambiente de humanización del mercado, de la producción y de procesos que debido a la feroz competitividad, tienden a ser inhumanos y carentes de valores sociales y éticos.

Conclusiones

Una de las aportaciones más tangibles del enfoque de desarrollo humano en la empresa es que integra en una sola visión todos los aspectos sociales y técnicos de la empresa, sin embargo, habremos de seguir trabajando en la búsqueda de los indicadores adecuados para medir la eficiencia de este renovado enfoque en el ámbito productivo y de relaciones laborales. No debemos pasar por alto que el encuentro de personas en el espacio productivo genera un sin fin de oportunidades, pero también miles de dificultades que el administrador, el directivo y el colaborador habrán de resolver en beneficio del equilibrio de intereses y de beneficios en la comunidad productiva.

A final de cuentas el enfoque de desarrollo humano centra su aportación en la obtención de conciencia para saber lo que queremos para nosotros mismos, para la empresa en que laboramos y para la comunidad en donde habitamos.