Logros y expectativas (2006-2007)

Logros y expectativas (2006-2007)
 .  (Foto: IDC online)

Preámbulo

Un año terminó y el que apenas comienza nos presenta, desde el principio, diversos retos y la posibilidad de construir metas, e identificar oportunidades en nuestras empresas. Para ello requerimos analizar seriamente los avances logrados en el ámbito productivo y de relaciones laborales, tanto en los parámetros internos como macroeconómicos.

Debemos mejorar en la tasa de crecimiento per cápita, ya que la observada durante los últimos seis años, nos deja muy por debajo del crecimiento de la obtenida en países con los que intentamos competir, tales como Chile, China, Corea del Sur y Singapur. La única manera de acercarnos a la mejora del crecimiento per cápita es a partir de la aplicación de políticas públicas adecuadas, en relación con el fomento del trabajo decente, la creación de más y mejores empleos y la optimización de la productividad, que como veremos más adelante ha despegado, pero no ha repercutido en los salarios pagados a los trabajadores.

Es momento de abandonar las expectativas fundadas en lugares comunes o simplezas, como afirmar que lograr un mayor crecimiento económico requiere de un incremento de inversión y un alza en la productividad; esto ya lo sabemos, pues para aumentar la inversión y productividad existen muchas medidas posibles, pero el problema consiste en que las decisiones deben ser tomadas por los inversionistas y gobernantes responsables de aplicar las políticas económicas y laborales que esperamos.

Avances de 2006

El desempeño de la economía mexicana al reportar altas y bajas, hace posible la llegada a un círculo virtuoso que se cierre con mayores tasas de crecimiento del producto interno bruto (PIB), el ahorro, la inversión y productividad, pero no se puede obtener simplemente con una estrategia centrada en la rentabilidad y certidumbre de la inversión, aunque esto pueda beneficiar a unos cuantos; sin embargo, esta estrategia no ha sido acertada del todo en los últimos 15 años.

En el ámbito macroeconómico México logró evitar caer en las crisis cíclicas, pero falta aún la combinación de políticas sustitutivas de importaciones con una promoción agresiva de nuestras exportaciones, acompañadas de moderadas acciones de intervención del Estado; donde éste debe ser planificador, regulador y hasta promotor de la industrialización a través de instrumentos fiscales, crediticios, administrativos y promocionales específicos, sobre todo de apoyo a la pequeña y mediana empresa.

La economía de nuestro país demuestra que ha llegado el momento de aprender las lecciones de las economías más exitosas no sólo sus tasas de crecimiento, sino principalmente lo que hicieron para lograrlas. Es preciso avanzar por el camino del crecimiento del producto nacional y del empleo.

Aunque suene fuerte es preciso anotar que la presencia del Estado en la economía debe enfocarse a actuar para regular y subordinar el sistema financiero a una estrategia de industrialización y aplicación de políticas que hagan posible el crecimiento sostenido de la economía real y no sólo a controlar la inflación y el balance fiscal.

Crecimiento del empleo en el sector manufacturero

A diferencia de otros años, cuando la productividad manufacturera creció a costa de la pérdida de empleos, en los primeros nueve meses de 2006, la productividad media por persona ocupada en este sector combinó un crecimiento del 4.2% con un aumento del 1.1% en el número de empleados.

Con ello se confirma que se ha obtenido una ganancia en el ámbito de la productividad, pero el incremento del empleo hay que verlo con cautela, porque no ha crecido lo suficiente como para pensar en una tendencia sólida que haga estable el mercado laboral a nivel nacional.

Todavía observamos empresas, sobre todo de la industria fabril, con recortes de personal, situación que se ha reflejado en el aumento de la productividad; ya que se acompaña de una tendencia descendente del costo unitario de la mano de obra. En los últimos seis años, el costo citado registró una caída acumulada del 9.2%, en tanto, la productividad creció un 23%.

Avances en la empresa: productividad y relaciones laborales

Debemos tener en cuenta la emergencia para revertir los tres años de caída que vivimos en sectores como el textil y el de la confección, los cuales aún no se recuperan de la agresiva competencia de artículos provenientes de China, además del grave problema de que muchas empresas, particularmente en la maquila, estaban emigrando a China. Así, los sectores afectados negativamente los encontramos en las cadenas productivas como del cuero y el calzado; la textil y el vestido.

Desafíos productivos y competitivos, ¡empecemos ahora!

Se deben reforzar las industrias que han avanzado, tales como la automotriz, de autopartes, la electrónica y de electrodomésticos; porque éstas pueden ser las anclas o empresas de arrastre para reforzar las cadenas productivas y compañías integradoras, aunque para ello habrá que impulsar y aplicar una política agresiva de integración y de creación de nuevas ventajas competitivas regionales y sectoriales.

Para este año, se espera que la economía crezca en un 3.47%, y se mantengan aumentos salariales en no más del 6%, aunque se debe subrayar el compromiso no cumplido de los empresarios: aumentar los salarios no de acuerdo con la inflación, sino con el incremento de la productividad de cada ente económico.

Es preciso mencionar que la inflación general será de entre 4% y 5%; y apenas se espera un crecimiento cercano al 5% en el mejor de los casos y de una economía internacional optimista.

Además debemos hacer una evaluación de los nuevos sectores que han surgido en años recientes y de la forma en que el país debe aprovechar las ventajas comparativas y reforzar las competitivas.

Una enorme tarea consiste en actualizar la educación para el trabajo para que verdaderamente responda a las demandas en oficios y técnicas, tales como: la biotecnología, mecatrónica y nanotecnología.

Lo anterior nos demuestra que se demanda una prudente pero efectiva modernización de la planta productiva, que incluya un cambio radical en las vocaciones y los planes de estudio de diversas universidades con el fin de generar el recurso humano necesario para trabajar en estas áreas.

Tenemos que integrar a las empresas a cadenas productivas en las que se generen productos competitivos, ya sea para consumo del mercado local o para la exportación.

Productividad: insistencia razonable

Si de medición de productividad y distribución de beneficios se trata, la situación actual del panorama empresarial en México es heterogéneo y no tan simple, pues existen empresas que:

  • han avanzado desde hace varios años con herramientas administrativas maduras y experiencia acumulada;
  • apenas inician la práctica de métodos de medición de aspectos parciales de productividad, y
  • se ubican en la etapa de observación para el registro de comportamientos de procesos como una incipiente forma de medición.

Ahora el tema de la productividad resulta, otra vez, de elevada trascendencia; ya que puede convertirse en tema de análisis y discusión e incluso de negociación en los próximos años. Es preciso subrayar que el actual titular de la autoridad laboral ha reiterado que impulsará una política laboral que logre incrementar el poder adquisitivo de los salarios a partir del incremento de la productividad y de la distribución de los beneficios de la misma.

Posible esquema de distribución de beneficios de la productividad

Si bien es cierto que las empresas de nuestro país han iniciado y recorrido cierto camino en relación con la medición de la productividad y la distribución de los beneficios de la misma, también es un hecho que las formas tradicionales de reparto como son el destajo, el volumen o la tarea determinada siguen rigiendo y a veces impiden la consolidación de novedosos y más dinámicos esquemas de distribución de beneficios, tales como aquéllos ligados a la mejora continua.

Al hablar de vinculación entre la productividad y los salarios, es preciso que observemos brevemente las oportunidades y dificultades que se pueden presentar, tomando en cuenta el grado de avance de la práctica productiva moderna y de las relaciones laborales generadas.

La medición de la productividad debe ser vista como parte de los procedimientos y sistemas de gestión de la productividad, y su utilidad principal reside en que la medición permite obtener el máximo rendimiento de los procesos e insumos de los mismos.

La medición es la herramienta que nos permite controlar el comportamiento de todos los componentes de un proceso; es decir, ubicarnos y decidir hacia dónde nos queremos dirigir, y a qué velocidad lo haremos.

Por otra parte, en el terreno de las relaciones laborales resaltan grandes avances como los siguientes:

  • preocupación e interés creciente de los trabajadores por la productividad y calidad;
  • nuevas prácticas de entendimiento entre los actores de la producción que han permitido la creación de convenios complementarios a los contratos colectivos, y
  • una incipiente, pero valiosa práctica de intentar vincular la productividad a los sistemas de remuneración.

Los resultados muestran que las acciones emprendidas aún tienen un alcance limitado, a pesar de que la mejora de los procesos en las empresas tiende a ser más integral y, por ende, cubre sus diversas áreas productivas y administrativas, esto es desde los subsistemas técnicos hasta los recursos humanos.

Reforma a la Ley Federal del Trabajo

La reforma a este ordenamiento se observa cada vez como algo realmente posible y muestra de ello es que durante los últimos meses los grupos parlamentarios han expresado su deseo de llegar a un acuerdo que logre el inicio de la modernización de la Ley Federal del Trabajo.

Los proyectos que han empezado a darse a conocer muestran ciertos avances con propuestas específicas, no carentes de diferencias, pero que permiten vislumbrar consensos que hacen posible no sólo un avance en temas sustantivos, sino quizá el resultado más importante es justamente que dichos grupos dejan ver que en esta ocasión sí habrá reforma a la Ley Federal del Trabajo.

El Secretario de Trabajo y la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados han manifestado que el objetivo de la actualización de la ley laboral se rige por los siguientes tres ejes básicos:

  • obtener una mayor generación de empleos;
  • continuar con la paulatina recuperación de los salarios, y
  • elevar la competitividad de las empresas en México.

Como podemos observar, estas directrices son parte de una estrategia integral en la que se beneficiarán los trabajadores, la economía y las empresas en su ámbito de recuperación y crecimiento en los mercados.

Controversias en las relaciones laborales según el tamaño de empresa

En ocasiones al hablar de las dificultades normales que surgen en las compañías derivadas de sus procesos administrativos, técnicos y productivos se llega a generalizar tanto que se olvidan las particularidades que cada empresa adquiere al reunir características que la ubican como pequeña o mediana, así como si pertenece al sector de manufactura o servicios.

Lo anterior las dota de específicas características y peculiar naturaleza, la cual a su vez determina las particularidades de la administración de los recursos humanos y, por lo tanto, de las controversias que pueden surgir en sus relaciones laborales. Resulta cierto, aunque poco evidente o sistematizado, el que no serán las mismas dificultades de una empresa de diferente tamaño o sector productivo; éste será motivo también de nuestra atención y búsqueda de definiciones.

Otros desafíos que sobresalen en el futuro para las nuevas relaciones laborales en un ente económico son:

  • miedo a la:
    • creación de una nueva legislación del trabajo, y
    • mayor bilateralidad en la empresa;
  • oposición a la medición de la productividad;
  • resistencia a distribuir los beneficios de la productividad;
  • considerar a las instituciones laborales y productivas como un patrimonio personal;
  • falta de compromiso con un proyecto propio de nación y empresa, y
  • participación de instituciones como el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el ámbito laboral.

Conclusión

En el futuro debemos intensificar nuestros esfuerzos para identificar aquellos obstáculos o dificultades que nos impiden acelerar la marcha o ser más exacto en las medidas aplicadas, pues de manera conciente o involuntaria nos encontramos con límites o carencias, tanto de tipo práctico como de la percepción de la realidad productiva.

Sin embargo, todas las señales apuntan a un tema que nos atañe a todos, la búsqueda de mayores incrementos de la productividad y la mejor distribución de sus beneficios con el objetivo de elevar el nivel de vida de la sociedad en su conjunto; y finalmente, aunque parezca común, la tarea es que debemos alinear en un mismo objetivo los esfuerzos de la autoridad, los tres órdenes de gobierno, el Poder Legislativo; al sector privado y a las universidades, pues damos por descontado que los empresarios con conciencia de responsabilidad social y los trabajadores hace tiempo que ya se hicieron responsables de mantener a flote a las empresas y a la productividad del país.