Contratación temporal: práctica actual

La implementación de este esquema, en opinión de varios especialistas, se debe a la tendencia a suprimir los derechos de los subordinados
 .  (Foto: IDC online)

Hoy en día una de las tendencias más marcadas en el mercado laboral, sin duda, es la contratación de trabajadores por tiempo u obra determinada; fenómeno que tiene como consecuencia directa la generación de una alta rotación del personal.

La implementación de este esquema de contratación, en opinión de varios especialistas en recursos humanos e investigadores en materia económica y social, se debe a una línea empresarial orientada a la supresión de los derechos de los subordinados, como lo es la antigüedad y con ello la disminución del costo laboral de las prestaciones derivadas de ésta, tales como el aguinaldo, vacaciones y primas vacacional y de antigüedad.

Esto se traduce inexorablemente en la inconformidad por parte de los colaboradores con el trabajo que desempeñan y las condiciones bajo las cuales lo desarrollan, es decir, no se encuentran satisfechos con su remuneración y paquetes de prestaciones, que en el mejor de los casos son las mínimas de ley, lo cual a su vez genera como ya se mencionó una alta rotación de personal.

Otro motivo a considerar es la utilización de las empresas prestadoras de servicios de personal y las outsourcing, es decir, la subcontratación de servicios por tareas, áreas o trabajos específicos, donde no existe un compromiso laboral de largo tiempo y eso produce significativos ahorros en el corto plazo.

Debe entenderse que la contratación temporal y subcontratación en primera instancia trae consigo importantes beneficios económicos para la empresa, pero a mediano o largo plazo, la afectarán en cuanto a su productividad, pues no tendrán trabajadores leales o con sentido de compromiso, ya que carecerán de perspectivas a futuro y con ello el ambiente laboral se tornará adverso por su inconformidad respecto a las políticas de compensaciones y remuneraciones de la compañía, lo que probablemente se traducirá en sabotajes laborales, entre otras acciones negativas.

Por lo anterior, debe concluirse que las contrataciones temporales y la subcontratación no debe ser una práctica utilizada de manera indiscriminada por los empresarios, por lo contrario deben concentrar todos sus esfuerzos en estructurarse y planear adecuadamente las áreas donde se requieren, esto es, que su implementación sea plenamente justificada para así evitar las secuelas negativas apuntadas.