Celos laborales: ¿Envidioso yo?

Las personas que albergan este sentimiento suelen ser tan obsesivas que incluso llegan a desatender sus tareas
 .  (Foto: IDC online)

De acuerdo con un artículo publicado en la revista Expansión, numero 1043, del 21 de junio de 2010, la envidia en los centros laborales puede representar un serio riesgo, además de tener consecuencias graves en su productividad.

Las personas que albergan este sentimiento suelen ser tan obsesivas que incluso llegan a desatender sus tareas para enfocar su atención en el trabajo de los demás.

Por otra parte el sujeto pasivo de los celos, es decir, el envidiado también sufre las consecuencias, porque es blanco de habladurías, chismes e intrigas que pueden afectar sus proyectos, reputación o carrera.

La crisis ha provocado que las personas se cuestionen sobre su propio valor en el mercado, amén a la gran cantidad de noticias referentes a las desigualdades laborales, las cuales no dejan de taladrar su mente concientizándolas de que algunas disfrutan de magníficos sueldos que ellas no han podido lograr.

Si bien a nivel directivo la envidia es incontrolable, sobre todo cuando se le reconoce a algún individuo, o bien, le otorgan premios por su desempeño, esto no debe ser una limitante para que las empresas sigan ejecutando sus políticas de reconocimiento y motivación de sus colaboradores. Para tal efecto se recomiendan las siguientes medidas:

  • compartir el poder: los líderes que reparten la gloria y las responsabilidades con sus subordinados y les otorgan ascensos, permiten ayudar a sus equipos de trabajo y con esto a ellos mismos
  • multiplicar los peces: hacer de lo escaso algo abundante, porque si bien es cierto existen recursos que suelen ser limitados como los presupuestos, se pueden incrementar otros como la flexibilización de tiempos para la resolución de problemas, o compartir recursos entre áreas, lo cual las fortalece y limita las posibilidades de que desaparezcan
  • suprimir la manzana de la discordia: es viable que la organización reoriente los objetivos de los envidiosos al asignarles actividades o funciones no comparables con las del envidiado, ni evaluadas bajo las mismas métricas, y
  • cuidar como se dirige al personal: en ocasiones, sin así proponerlo se generan situaciones de envidia cuando, de manera expresa o tácita se da a entender que se aprecian más ciertos rasgos o éxitos de otros individuos. Por ejemplo si se hace hincapié en el liderazgo de una persona, podría generar la idea en los demás de que su trabajo no es valorado o reconocido

Si bien la envidia es algo natural y que siempre va a estar presente en el ser humano, las investigaciones demuestran que es controlable, si se aplican las medidas señaladas y se implementan nuevos hábitos, de tal suerte que incluso se puede convertir en un instrumento para mejorar el desempeño individual y colectivo.