Se quiere pero no se puede delegar

Para el adecuado funcionamiento del flujo de actividades, se proponen diversas medidas para reorientar la delegación de responsabilidades
 .  (Foto: IDC online)

En un artículo reciente publicado en la página de Internet: www.losrecursoshumanos.com elaborado por Diego Lo Destro, especialista en capacitación y coaching de gerentes, directivos y mandos medios, así como en equipos de ventas y detección de patologías empresariales, se mencionan algunas de las características de la delegación de responsabilidades laborales, lo cual es todo un reto para muchos líderes dentro de las organizaciones, pues en la mayoría de los casos por aspectos de formación personal, académica y profesional no cuentan con las habilidades necesarias para conferir eficazmente encargos de trabajo.

Por ello y antes de hacer algunas recomendaciones para llevar a cabo una efectiva delegación de responsabilidades, resulta necesario tener presente que:

  • delegar es conferir poder a otros para actuar en determinadas actividades
  • la responsabilidad no se delega pero sí se asume por parte de quien la acepta, es decir, cuando se otorga determinado poder a otros para actuar en nombre y representación de determinada persona frente a un trabajo específico, éstos a su vez asumen una responsabilidad al admitir dicho poder, y
  • cuando se asumen responsabilidades existe otro factor que se está delegando: la libertad, esto es, la capacidad de tomar decisiones propias con responsabilidad. La libertad para actuar otorgada implícitamente con el poder, es lo que hace de la delegación un riesgo, ya que implica también libertad para equivocarse y aprender de los errores

Establecidos estos puntos, es posible definir a la delegación de facultades como: el poder de tomar decisiones con la libertad que le conferimos a una determinada persona para que ejecute una o varias acciones en representación nuestra.

Por la importancia que representa para las organizaciones el concepto de referencia, para el adecuado funcionamiento del flujo de sus actividades, el especialista propone las siguientes medidas para reorientar la delegación de responsabilidades:

  • permitir que la persona se exprese en relación a cómo realizaría el trabajo, sin criticar ni juzgar
  • dejar que se equivoque. Debe considerarse el error como una posibilidad de aprendizaje mutuo, donde es válido preguntar ¿qué se podría haber hecho distinto? ¿cómo se harías la próxima vez? ¿en qué se basó para tomar esa decisión? ¿cómo podría cambiar el curso de los acontecimientos?
  • acordar un momento de rendición de cuentas sobre el trabajo. Por ejemplo fijar una junta para analizar los avances de la tarea y comentar las dificultades que enfrentó
  • definir cual es el objetivo final, la meta a lograr, y
  • brindar un reconocimiento efectivo si se alcanza el propósito y en caso contrario recordar el segundo punto

Al delegar de esta manera, se propicia la creatividad, los actos concientes y se incentiva a la persona, motivándola a lograr objetivos que incrementen su autoestima, ya que cuando un individuo tiene autoestima siente confianza en sí mismo y de que en su trabajo será valorado y reconocido. Todo eso acrecentará su confiabilidad, y al convertirse en una persona confiable, nos sentiremos tentados a otorgarle más poder? más libertad?formando un círculo virtuoso ad infinitum.