Fondos de pensión ¡en peligro!

Riesgos a los que están expuestas las cuentas individuales de los trabajadores
. Agustín Cano Garcés -

Un aforismo, quizá universalmente conocido en el mundo de las finanzas, afirma que a mayor riesgo, mayor rendimiento. Planteado de otra manera, si alguien desea obtener más rendimiento para su inversión, debe estar dispuesto a enfrentar riesgos, es decir, considerar una posibilidad de merma o de pérdida en el monto de lo que invierte.

Problemática actual

Contrariamente a la afirmación de algunos funcionarios del sector, y repetida por legisladores supuestamente encargados de defender los intereses de todos los que aportan sus recursos a las diferentes Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), no es posible obtener rendimientos superiores para los fondos depositados en las distintas Sociedades de Inversión Especializadas de Fondos para el Retiro (Siefore), y, al mismo tiempo, ofrecer una mayor seguridad para éstos.

En los últimos meses ha quedado claramente ilustrada esta disyuntiva: invertir en valores de deuda gubernamental, opción utilizada por personas con alta aversión al riesgo, produjo ?únicamente? rendimientos cercanos al 8%; mientras que aquellos que proyectaban obtener grandes rendimientos invirtiendo en valores de renta variable, los más riesgosos, no solamente no lograron, sino que sufrieron pérdidas que rondaron en el 50%, ¡casi la mitad de lo invertido!

Por esta razón, al iniciarse el Sistema del Ahorro para el Retiro, hace ya algunos años, se puso especial énfasis en que esos fondos deberían invertirse en valores que procuraran la máxima seguridad, siendo éstos, naturalmente, los asociados con deuda gubernamental.

Al paso del tiempo, estas reglas se han ido desdibujando, debido a diversos factores, lo que no contribuye, en absoluto, al objetivo central planteado por la ley: proporcionar a los trabajadores, al término de su vida laboral, los recursos suficientes para poder gozar de un retiro digno.

Al exponer los ahorros a los vaivenes del mercado accionario, y debido a la alta volatilidad del mismo, se está poniendo en riesgo el patrimonio de miles de trabajadores, sin que por ello sufran las Administradoras, ya que éstas no dependen del resultado de sus decisiones, pues sus ganancias se obtienen de antemano, a través de las comisiones que cobran por sus servicios.

Una prueba irrefutable de tal afirmación se tiene en las multimillonarias utilidades logradas por el conjunto de las Afore, al mismo tiempo que los fondos de los trabajadores sufrieron grandes ?mermas?, según el lenguaje críptico de sus personeros.

¿Cuál es, actualmente, el riesgo que enfrentan los fondos para el retiro? De acuerdo con los datos al cierre de febrero de 2009 dados a conocer el pasado 6 de abril en la página electrónica de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), la composición de las carteras que integran las cinco Siefore Básicas puede resumirse en el siguiente cuadro, donde aparecen los porcentajes invertidos en cada tipo de instrumento:

Cartera de inversión SIEFORE
1 2 3 4 5
Renta Variable Nacional 0.00 2.3 4.7  6.1 7.7
Renta Variable Internacional 0.00 2.8 4.2 5.5 6.4 
Deuda privada nacional 14.2  15.8  15.9  16.9  18.7
Deuda internacional 4.6 5.00  5.5 6.0  6.0 
Deuda gubernamental 80.90  73.7  69.2  65.7  62.9 

Aquí se puede observar que un porcentaje importante, más de 30%, está invertido en instrumentos de riesgo, nacionales e internacionales, por las Siefore Básicas 3, 4, y 5. Esta situación, ya de por si delicada, puede empeorar con las modificaciones aprobadas recientemente por la Consar, al permitir que un mayor porcentaje del total de las carteras pueda invertirse en valores distintos a deuda gubernamental.

En un intento por explicar, de manera esquemática, las razones por las que esta situación es contraria al interés de los trabajadores, se pueden identificar las siguientes:

  • invirtiendo en valores de deuda gubernamental, por ejemplo en Cetes, el monto de la inversión nunca disminuye, y siempre será creciente el saldo, por lo que no existe riesgo de pérdida
  • si, al contrario, se invirtiese en el mercado de renta variable, por ejemplo en acciones, la volatilidad asociada al precio de éstas implica pérdidas, que pueden ser muy cuantiosas, y producir, en casos extremos, el quedarse con las manos vacías, como ha quedado evidenciado con los recientes casos tanto en el mercado neoyorquino, NYSE, como en nuestro país con la Bolsa Mexicana de Valores
  • en el caso de inversiones en deuda privada, no gubernamental, el riesgo está en que la empresa emisora, aparentemente con solidez financiera, se declare en suspensión de pagos, y no sólo no pague el rendimiento prometido, sino que tampoco restituya el capital invertido.

A este respecto es necesario subrayar que las calificadoras de riesgo no fueron capaces, con sus escalas de medición, de informar al público inversionista del verdadero riesgo asociado a cada uno de estos instrumentos

  • es bien sabido que las Afore están, casi todas, estrechamente vinculadas con los grupos financieros del país y del extranjero, lo que podría derivar en conflicto de intereses; por un lado velar por conservar seguro el patrimonio de los trabajadores, y por otro, aprovechar esos fondos para beneficio propio. La tentación está presente: $960,000,000,000 (novecientos sesenta mil millones de pesos), que con las nuevas reglas podrían ser utilizados en gran parte para adquirir acciones de sus propias empresas, lo que aumentaría el precio de sus acciones, y que, una vez en un nivel elevado, podrían vender obteniendo para sí grandes utilidades? la estrategia clásica de los ?conocedores? de las finanzas 

Conclusiones

El panorama que se presenta por delante, después de estas consideraciones, no es muy halagador. Es evidente que las nuevas posibilidades de inversión de parte de las Afore no van en la misma dirección que desearía la mayor parte de los trabajadores sujetos al régimen obligatorio de aportaciones para el retiro.

Podría argumentarse que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), junto con la Consar, harían uso de sus atribuciones para regular el funcionamiento de las diferentes Afore, y proteger la riqueza acumulada durante todos estos años por los trabajadores, pero? desgraciadamente los antecedentes de sus actuaciones en el pasado no permiten tener esa expectativa.

Tampoco podría esperarse mucho del comportamiento, con sentido ético, de los participantes en este juego, ni de los funcionarios y legisladores involucrados. Hay que desoír también las voces de los que proponen utilizar este enorme caudal de dinero para ?invertir en infraestructura? y ?proyectos de desarrollo?; baste recordar que los fondos de las pensiones del Seguro Social fueron invertidos, se dice, en infraestructura hospitalaria, desapareciendo las reservas que se debieron haber constituido para hacer frente al pago de las pensiones, lo que llevó a la crisis actual de ese sistema.

No se debe permitir que, una vez más, los fondos que se prometieron como cuentas personalizadas, sean escamoteados con los mismos pretextos, y que llegado el tiempo de pensionarse, se descubra que no alcanzan para un retiro digno.

Entonces, ¿qué hacer? La respuesta parece ser inmediata: revertir los cambios aprobados. ¿Cómo? Exigiendo a legisladores aprobar leyes para lograrlo? algo que no parece realizable dado el sistema político que padece este país.

Sin embargo, en el ínterin, se pueden atemperar los riesgos descritos si se dispone de información acerca del funcionamiento del sistema, la cual puede ser consultada en la página siguiente: http://www.consar.gob.mx/

En esa página se debe seleccionar el Cuadro comparativo de Afores: rendimiento, comisión, y rendimiento neto, o bien consultar a dirección: http://www.consar.gob.mx/rendimiento_neto/rendimiento_neto.shtml

En este site se puede se conocer información acerca de cada una de las cinco Siefore Básicas. Para disminuir los riesgos conviene la número 1, sin que importe la edad.

Una vez seleccionada, aparecerán las Afore, ordenadas según el rendimiento neto que han obtenido en su respectiva Siefore, como promedio de los últimos tres años. Es importante notar que no es un rendimiento garantizado para el futuro, por lo que es recomendable comparar esta información periódicamente para cambiar de Afore en caso que así convenga.

Así que, a hacer la tarea ¡Y buena suerte!