7ma. ronda de renegociaciones: TLCAN

Concluyen capítulos de transparencia y medidas sanitarias y fitosanitarias; incluso anexos sectoriales de químicos y fórmulas patentadas
Dra. Alma de los Ángeles Ríos Ruiz
Catedrática e investigadora de la UNAM

La Séptima Ronda de Negociaciones para la modernización y actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tuvo lugar del 25 de febrero al 5 de marzo de 2018, en la Ciudad de México, con la ministra de relaciones exteriores de Canadá, Chrystia Freeland; el representante comercial de los Estados Unidos de América (EUA), Robert Lighthizer; y el secretario de economía de México, Ildefonso Guajardo.

En cuanto a esta ronda, la Dra. Alma de los Ángeles Ríos Ruíz, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I y Profesora de Tiempo Completo (C) Definitiva de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, apunta diversas apreciaciones sobre las mesas de trabajo.

En la inauguración de la séptima ronda del TLCAN, el tema de reglas de origen fue uno de los más difíciles en la renegociación. De acuerdo con Patiño (2018), los posibles cambios en esta materia afectarían a sectores como el automotriz, el textil y del vestido.

Bajo este marco, EUA propuso incrementar el contenido regional de los autos armados en el TLCAN de 62.5 % a 85 %; no obstante, del 100 % pide que el 50 % sea de contenido estadounidense. Esta medida es justificada por nuestro vecino del norte por el hecho de que el sector automotriz es el que más contribuye en su déficit comercial, por lo que uno de los principales objetivos en la renegociación es disminuirlo en la balanza comercial estadounidense.

Las negociaciones también arrancaron con los tópicos de buenas prácticas regulatorias y de agricultura, y se abordaron aspectos como el laboral y la entrada temporal. Por lo tanto, la discusión en esta ronda se centró únicamente en tres de los 26 temas propuestos y dos anexos. Al igual que el correspondiente a las reglas de origen el de agricultura es de los más controvertidos en el proceso, puesto que Donald Trump plantea que haya aranceles temporales en productos agropecuarios, en función de las cosechas de su país (González, 2018).

Si bien se comenzó a discutir temas álgidos, el secretario de economía de nuestro país confío en que existía la posibilidad de que en esta ronda se cierren al menos siete capítulos adicionales a los tres finalizados, entre ellos los de telecomunicaciones y energía (Hernández, 2018). Con ello, se cubrirían 10 de los 33 capítulos que integran el documento, no importando que se toquen temas en los que hay divergencia entre los socios.

En la ronda pasada se concluyeron el capítulo de anticorrupción y el anexo sobre tecnologías de la información y comunicación, que se sumaron a los capítulos de Pymes y competencia, y al anexo sectorial de eficiencia energética. Asimismo, se registraron avances significativos en los capítulos de medidas sanitarias y fitosanitarias, telecomunicaciones y obstáculos técnicos al comercio, así como los anexos sectoriales de farmacéuticos, químicos y cosméticos (La Razón, 2018). Para la séptima ronda se concretaron estos, además se tocaron los relativos a cuestiones sociales como laboral, medio ambiente, género y pueblos indígenas.

A pesar de los avances estos se vieron opacados por el plan de Trump de imponer aranceles de 25 % al acero y de 10 % al aluminio, así como afirmaciones de que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar. Ante esta situación, Canadá amago con actuar de la misma forma contra el país socio (El Universal, 2018). Alegría & Miranda (2018), mencionan que la medida tendrá un efecto perjudicial sobre las propias industrias estadounidenses intensivas en estos productos, como son la de fabricación de maquinaria y equipo, la construcción y la industria automotriz, las cuales podrían decidir trasladar sus operaciones a Canadá o a México.

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 .  (Foto: IDC)