Crece gradualmente expectativa económica de México

Los índices de confianza empresarial y del consumidor apuntaron un avance adicional: IMEF
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Guadalajara (Notimex) -

México “está entrando con firmeza a una zona de expansión”, de acuerdo con el último reporte del Indicador IMEF del Entorno Empresarial Mexicano (IIEEM), del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

A diferencia de Estados Unidos, en México hay “una mejoría gradual” de las expectativas económicas para este año: la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) pasó de un consenso de 1.7% en mayo, a uno de 1.9% en junio.

En parte, esta corrección obedeció al crecimiento de 2.8% del primer trimestre, que “superó las expectativas del Mercado”, afirmó Juan Carlos Sáinz del Toro, presidente del Grupo Guadalajara del IMEF.

Añadió que los indicadores de empleo muestran “una constante mejoría” –la tasa de desocupación nacional se ubicó en mayo en 2.56%, la menor en ocho años--, y los índices de confianza empresarial y del consumidor apuntaron un avance adicional, al recuperarse la totalidad de su caída de principios de año.

Sáinz del Toro dijo que el reporte advirtió que, aunque la inversión fija bruta repuntó en marzo con un alza anual de 3.9%, aún se mantiene en niveles deprimidos, sobre todo en su componente de construcción.

“La obra civil está prácticamente estancada y el gasto en edificación, mayoritariamente privado, muestra signos de debilidad en los últimos meses. El consumo, que jugó un papel sobresaliente en la economía durante los últimos dos años, comienza a moderar su dinamismo.

Las ventas minoristas reportan crecimientos por debajo de los observados en 2016: en el período enero-abril de este año crecieron 4% anual promedio, contra 7.9% de un año antes”, señaló el Indicador.

El documento del Grupo Guadalajara del IMEF admitió que aún persisten “factores de incertidumbre” en torno a la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el futuro de la política fiscal.

Con la pretendida reducción de impuestos y la aplicación de un programa ambicioso de infraestructura, que podrían desembocar en un mayor déficit fiscal, así como en altos niveles de endeudamiento y más déficit en la cuenta corriente.