Basura tecnológica, ¿un problema ambiental?

En México solo el 10% de este tipo de desechos son reciclados; de ahí la importancia para impulsar mecanismos acordes a la ley para cuidar el medio ambiente
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 .  (Foto: iStock)

El presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, Carlos Gutiérrez García, pidió impulsar el reciclaje electrónico, ya que en el país solo el 10% de la chatarra tecnológica tiene este tratamiento.

MEXICO EN EL TOP DE GENERADORES DE BASURA ELECTRÓNICA

“México es el tercer país que desecha una mayor cantidad de este desperdicio en el continente americano, luego de Estados Unidos y Canadá”, por lo que es necesario establecer mecanismos acordes a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos con el fin de “cuidar el medio ambiente”.

Explicó que las tarjetas de memoria, monitores LCD y todo equipo electrónico son altamente contaminantes debido a que contienen piezas fabricadas con plomo, cadmio, mercurio, cromo, arsénico, níquel, cobre, zinc y cobalto.

Refirió que estimaciones de los institutos Nacional de Ecología y el de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) precisan que desde 2010 se incrementó de tres a nueve kilogramos la generación de chatarra tecnológica por persona al año, lo cual tiene “una estrecha relación con los avances tecnológicos (…) y la necesidad de las personas por actualizarse y cambiar de equipos cada cierto tiempo”.

Conforme a las investigaciones de la UNAM, hasta el 2015 se habían tirado aproximadamente 900,000 toneladas de basura tecnológica y lo “alarmante consiste en resolver cómo le vamos a hacer para reutilizar los aparatos que ya no se van a usar, porque si nos vamos a las cifras de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), solo el 10% se recicla formalmente, debido al inadecuado tratamiento de los materiales de los que están fabricados”.

Es decir, la Semarnat señaló que cerca del 40% de estos residuos permanecen almacenados en casas habitación y bodegas; mientras que el 50% llega a estaciones de transferencia, manos de recicladores informales, rellenos sanitarios o tiraderos no controlados, finalizó.