¿Por qué fracasan las empresas?

Las Mipymes son el principal grupo que no sobrevive más de cinco años debido a la falta de asesoría
 .  (Foto: Getty, Redacción)

En numerosos estudios y análisis de la economía mundial, se refleja que las Mipymes son la base de la estructura empresarial; sin embargo, muy pocas logran sobrevivir más allá de los cinco años. Actualmente en México es inusual encontrar historias de éxito en donde una microempresa se haya convertido en una transnacional.

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El fracaso de la mayoría de los negocios se debe a la falta de asesoría adecuada en los temas que no son la esencia de la empresa, porque no es una obligación de los fundadores y directores ser expertos en todos los temas concernientes a la puesta en marcha de una organización; es más, el equipo debe centrarse en atender los problemas exclusivos del negocio, los cuales son la razón de ser del mismo: la fabricación, la reducción de costos, las mejorías al producto o servicio, la captación de nuevos clientes, las alianzas comerciales, etc.; dejando en manos de verdaderos expertos los temas que dan soporte y estructura a la organización y que pueden ser externalizados, mediante la contratación de servicios de consultoría, sin comprometer la calidad del producto o servicio ofrecido.

La mayoría de las Mipymes dan por hecho que montar el negocio y conseguir clientes es el punto de partida hacia el crecimiento y la aceleración empresarial; sin embargo, esta forma empírica de hacer negocios genera compañías endebles que carecen de los cimientos necesarios para perdurar en el mercado.

Uno de los temas principales dentro de cualquier negocio es el legal, el cual se deja de lado en la mayoría de los casos por considerarlo “opcional” y un gasto, en lugar de verlo como una inversión.

Regularmente los pasos que se llevan a cabo para poder operar legalmente son constituirse como persona moral (con excepción de las personas físicas con actividad empresarial) y darse de alta en el SAT, pero eso no es todo, pues se requiere contar con un blindaje jurídico que le dé forma y certeza a todos los actos que la empresa realizará, a fin de prever los posibles riesgos para anular, o en su caso, minimizar sus consecuencias y preparar todo lo necesario para que el crecimiento de la empresa se dé sobre un terreno sólido.

Muchos de los problemas entre socios se deben a que no se suscribieron acuerdos de accionistas ni se celebraron las actas de asamblea como lo marcan las disposiciones; la fuga de información es más factible en compañías que no cuentan con convenios de confidencialidad; los incumplimientos de los proveedores suelen ser menores cuando se ha firmado un contrato en el cual se especifiquen claramente las obligaciones de cada parte, los tiempos y las condiciones de entrega, la forma de pago, etc.

Existen varios documentos que pueden darle formalidad a las actividades diarias, tales como memorándums de entendimiento, cartas oferta, cartas de intención, órdenes de compra con condiciones generales, solicitudes de pedido, entre otros, los cuales, sí son elaborados por un experto, pueden fijar claramente las obligaciones de cada una de las partes y hasta determinar sanciones por incumplimiento, brindando una certeza a quienes intervienen.

Además, la compzñía puede ver incrementado su patrimonio si registra sus marcas, patentes, modelos de utilidad, avisos comerciales, así como las obras que sean de su autoría, volviéndose atractiva para los inversionistas y contando con mayor presencia en el mercado.

Igualmente, los contratos celebrados con clientes y proveedores también hacen las veces de experiencia curricular de la empresa y contar con ellos pueden significar la prueba documental necesaria para llegar a clientes de mayor nivel, e incluso, poder participar en licitaciones públicas tanto nacionales como internacionales.

Por lo tanto, contar con una estrategia legal es primordial tanto para el arranque de las operaciones como para el crecimiento y la aceleración empresarial.

En Internet circulan muchos formatos legales, pero los documentos jurídicos deben ser hechos como traje a la medida y en cada negociación o asunto hay particularidades y riesgos que deben ser analizados por un experto en la materia para blindar de la mejor manera a la empresa y al patrimonio de los socios.