Reconocimiento facial: ¿vulneración o solución?

Los avances de la tecnología simplifican muchos aspectos de la vida cotidiana, pero también implican un riesgo para los derechos fundamentales
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 .  (Foto: iStock)

Cada día son introducidos nuevos y más sorprendentes adelantos tecnológicos. Desde la invención de la rueda, el ser humano no se ha detenido en su afán de buscar diferentes mecanismos para simplificar tareas cotidianas.

Hoy en día se cuentan con diversos dispositivos que solventan la realización de múltiples tareas. Es una tendencia eminentemente humana tender a lo fácil, a hacer lo posible por buscar lo simple y evitar lo complicado, es por ello que el utiliza la tecnología para que en su lugar sea esta la que efectué ciertas labores.

El reconocimiento facial es una de las herramientas de moda y que en la actualidad se emplea con más regularidad debido a las ventajas que conlleva; sin embargo, también puede resultar en un “arma de doble filo” por los riesgos que trae emparejado como toda tecnología, nos comenta el maestro Jesús Edmundo Coronado Contreras, coordinador editorial de las áreas de Fiscal, Jurídico Corporativo y Comercio Exterior de IDC Asesor Fiscal, Jurídico y Laboral y coordinador de la comisión de Derecho Penal Internacional del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México A.C.

¿Qué es?

El sistema de reconocimiento facial es una aplicación dirigida por una computadora que identifica automáticamente a una persona en una imagen digital; ello es posible debido a un análisis de las características faciales del sujeto que son extraídas de una imagen o fotograma clave de una fuente de video y se compara con una base de datos.

El reconocimiento facial es un área que ha tenido un auge considerable en los últimos años, pues no solamente involucra la participación de expertos en informática, sino que también recurre a la sapiencia de neurocientíficos y de psicólogos.

Su objetivo es de una “imagen desconocida” encontrar otra dentro de un banco de datos de “imágenes conocidas”, siendo una de sus principales virtudes el que lo hace en tiempo real; principalmente se vale de dos medios para lograrlo:

  • verificación o autentificación: compara una imagen de la cara con otra imagen con la cara de la que se desea conocer la identidad; el sistema confirmará o rechazará la identidad de la cara, e
  • identificación o reconocimiento: coteja la imagen de una cara desconocida con todas las imágenes de caras conocidas localizadas en una base de datos para determinar la identidad

Esta herramienta suele emplearse constantemente junto con otro tipo de sistemas biométricos, tales como el análisis de huellas dactilares o el reconocimiento del iris para cuestiones de seguridad, en especial para poder identificar a un individuo.

En un sistema biométrico clásico, se registra a la persona en un sistema al introducir una o más de sus características físicas y de conducta y la procesa con un algoritmo numérico para incluirla en una base de datos. Los resultados de estos sistemas suelen tener una efectividad alta, aunque también tienen variaciones dependiendo muchas veces de las bases de datos.

¿Beneficios?

Dentro de las ventajas que empareja el uso de estos sistemas está el de eliminar la necesidad de portar identificaciones físicas (credenciales, gafetes o llaves) para tener accesos; también sustituye la obligación de recordar contraseñas.

Grandes corporaciones al igual que algunos gobiernos ya recurren a estos sistemas para reforzar la seguridad de sus instalaciones, en parte porque una vez introducidos estos, representan una inversión redituable, toda vez que su mantenimiento no tiene un costo demasiado elevado, pues en muchas ocasiones solamente se requiere tener un lector o dispositivo en buen estado y preservar la base de datos actualizada.

Se ha sostenido igualmente que este tipo de sistemas resulta menos infranqueable que los tradicionales mecanismos que utilizan contraseñas o claves de acceso, ya que las características biométricas de un individuo no son transferibles.

¿Riesgos?

Dentro de las posibles desventajas que pueden tener estos sistemas es que principalmente se les ha asociado a que sirven como un instrumento vinculado con la comisión de hechos delictivos. Por ejemplo, se les ha vinculado con el robo de identidad, como fue un caso reciente acaecido en los Estados Unidos de América.

Ousmane Bah es un joven de 18 años que presentó una demanda multimillonaria contra Apple por mil millones de dólares porque el sistema de reconocimiento facial de una tienda Apple Store en Boston no identificó correctamente al ladrón, haciéndolo con él en su lugar.

Bah sostiene que perdió su documento nacional de identidad (sin foto) y alguien se hizo de él, tras eso fue usado para suplantar su identidad, lo que llevó a Apple a ligar incorrectamente el rostro del verdadero ladrón con su nombre. Por ello, es que Bah fue acusado de robar en Boston, New Jersey, Delaware, Manhattan y Nueva York y arrestado erróneamente.

El Departamento de Policía de Nueva York lo detuvo en su casa después de recibir un aviso de los juzgados de Boston. Bah afirma que fue forzado a responder sobre múltiples alegaciones falsas que le condujeron a un estrés severo.

La investigación del caso parece no haber sido muy minuciosa, porque el joven tiene la coartada de encontrarse en su baile de graduación en Nueva York en el mismo instante en que los artículos eran robados en Boston.

En la demanda se acusa a Apple de usar un software de reconocimiento facial que no está al tanto de que sus caras están siendo analizadas de forma oculta. De proceder el caso sería un ejemplo del cuidado que debe tenerse al implementar nuevos sistemas de seguridad.

Sin embargo, no es el único supuesto, toda vez que el domingo 12 de noviembre de 2018 se conmemoró en Londres, Reino Unido, el Remembrance Day, una conmemoración por parte de veteranos, militares, ciudadanos y autoridades en homenaje a los caídos en las dos guerras mundiales. El acto como tal es solemne y anual, pero en está ocasión desató polémica debido a que la policía metropolitana empleó un software de reconocimiento facial.

El uso de este se debió a una prueba de las autoridades que no estaba vinculada con alguna amenaza terrorista o atentado de alguna clase. En las inmediaciones del memorial se colocaron carteles informando sobre el uso de las cámaras de reconocimiento facial. El fin era analizar los rostros de miles de concurrentes en busca de personas conocidas por su comportamiento obsesivo respecto a figuras públicas.

Los datos de estos individuos, alrededor de 50, fueron introducidos en el sistema de forma que el seguimiento biométrico en tiempo real pudiese avisar si las detectaba accediendo a la zona. No obstante, ninguno de los integrantes de la lista está en búsqueda y captura, por lo que agrupaciones de derechos civiles han denunciado un uso discriminatorio de la tecnología.

Organizaciones como el grupo Liberty cuestionaron el empleo de estas herramientas por parte de las autoridades policiales afirmando que no es la primera vez que se recurre a ellas, porque durante el carnaval de Notting Hill, el sistema provocó identificaciones incorrectas de ciertos sujetos, confundiendo incluso el género de las personas.

La posible vulneración de derechos por el uso incorrecto de la tecnología es lo que ha envuelto en cuestionamientos a estas pruebas.

Reino Unido no es el único país en donde el uso de las herramientas de este tipo ha originado controversia, en Canadá se ha utilizado preventivamente, pero también ha recibido críticas.

En China, el caso es más extremo, el gobierno recurre a una inteligencia artificial y su sistema está integrado en las bases de datos de más de 50 ciudades del gigante asiático.  A pesar de ello, las autoridades chinas son conocidas por constantes violaciones a derechos humanos, por ello que se ha desatado la polémica sobre sí realmente se emplea para prevención del crimen o para mantener control sobre la población.

Desde hace tiempo el gobierno de Pekín buscaba implementar una política preventiva rigurosa, para evitar la comisión de delitos, dichas intenciones ya están ahora en práctica debido a una inteligencia artificial encargada de analizar las caras de todas las personas.

A causa de este software, se intenta avisar a la policía sobre los “criminales potenciales”. Cloud Walk, que es una empresa de reconocimiento facial, ofrece un sistema que analiza los movimientos y comportamientos de la gente para evaluar las posibilidades que tienen de cometer o no algún acto ilícito.

Se afirma que este sistema puede saber si una persona visita una tienda de armas con regularidad, enterándose a dónde va y cuándo; calificando dicho comportamiento y analizando que tan probable es que cometa un delito. La compañía está probando su software, y avisa a la policía si tiene una evaluación “peligrosamente alta” de un individuo. Este sistema ya está integrado en las bases de datos de más de 50 ciudades y provincias del gigante asiático.

En las bases de datos se encuentra la información personal de millones de ciudadanos chinos, los cuales han sido recopilados tras años de vigilancia por parte de las autoridades estatales; con los avances tecnológicos se ha vuelto mucho más sencillo. Igualmente, este sistema también funciona para vigilar si alguna persona cruza indebidamente la calle o si se roba un producto de un establecimiento.

La inteligencia artificial se ha empleado para identificar comportamientos sospechosos. No obstante, destaca que la legislación china por ahora, todavía no contempla condenar a un individuo por la posible comisión de un delito o una tentativa.

Otros países como EUA están tratando de predecir crímenes a través de análisis de datos, pero sin grandes resultados por el momento. El futuro estaría en la inteligencia artificial, aunque esta no es tan atractiva como se esperaba si es que se usa para propósitos tan radicales y que pueden llegar a vulnerar derechos.

Situación similar sucede con los estudiantes, quienes están constantemente sometidos a exámenes, pero en China han escalado a un nivel mayor porque un sistema de reconocimiento facial los analiza cada 30 segundos.

La anterior es una práctica recurrente en el instituto número 11 de Hangzhou, en donde este sistema puede analizar sus expresiones faciales y crear categorías, ya sea que estén felices, enojados, con miedo, confundidos o trastornados. Incluso detecta acciones en las clases, grabando si los alumnos están escribiendo, leyendo, levantando la mano o durmiendo durante la exposición de un profesor o alumno.

China cuenta con uno de los gobiernos más proclives a la vigilancia, por lo que no es sorprendente que integren esta a los centros educativos, la cual partió de la premisa de ser un mecanismo para registrar la asistencia de los alumnos. Algunas de las funciones de esta tecnología permiten que puedan pagar comidas en la cafetería o solicitar libros de la biblioteca.

Un sistema como este se contrapone con las leyes existentes en muchas partes del mundo en donde se busca preservar al máximo la privacidad de los menores, cuidando en qué momentos es posible grabar imágenes de los alumnos.

Las autoridades escolares afirman que la privacidad de los menores está protegida, pues esta tecnología no guarda imágenes reales del aula y almacena datos en un servidor local en lugar de hacerlo en la nube.

China no es único país en el que se implementan sistemas de vigilancia sobre los estudiantes, porque desde enero pasado en Nueva Delhi, India se anunció que las escuelas públicas contarían con un sistema de vigilancia para que los padres vean a sus hijos en tiempo real. En México, ciertas instituciones escolares cuentan ya con sistemas similares.

¿Prohibición?

Por otro lado, si bien el gigante asiático se ha destacado por utilizar esta herramienta, no todas las autoridades han sido cautivadas por el atractivo de este sistema. Ese es el caso de la ciudad de San Francisco, California, en donde han prohibido su uso.

La alcaldía de esa ciudad tomó esa determinación en mayo pasado, debido a las grandes críticas que efectuaron organizaciones en pro de los derechos civiles, que cuestionaron el tratamiento que se le puede dar a esa información y que ello significa un severo detrimento para la privacidad de las personas, ya que al combinar esos datos con otros obtenidos de cámaras de seguridad y demás información que se puede obtener del ciberespacio, prácticamente se puede conocer “todo”. Matt Cagle, un abogado de la American Civil Liberties Union of Northern California, advirtió que el reconocimiento facial es vulnerable ante ciertas misiones y el crecimiento. La creación de bases de datos que aloje la información también ha sido motivo de críticas, pues se sostiene que esta puede ser usada para propósitos “poco éticos”.

Incluso expertos en este tipo de herramientas como Clare Garvie del Georgetown Law’s Centre on Privacy and Technology argumenta que mantener una vigilancia secreta de la población representa una amenaza directa a los derechos civiles y a las libertades básicas, en declaraciones para The Economist. También algunas fuerzas policíacas se han mostrado escépticas y han abandonado hasta el programa de cámaras usadas en el cuerpo debido a su alto costo.

Aunque las cámaras son baratas, el espacio de grabación no lo es. A esto se suma que ciertas agrupaciones de policías son reacios a su empleo, ya que afirman que muchas veces sirven como un instrumento de fiscalización por parte de sus superiores jerárquicos.

Todo esto no significa que los cuerpos de policías ya no deseen recurrir a la tecnología para desempeñar ciertas tareas, pero si es una muestra de que inclusive ellos tienen sus dudas respecto a determinadas herramientas. Los detractores de este tipo de instrumentos arguyen que las innovaciones más importantes son aquellas que resultan invisibles para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Ante ese contexto es que a la ciudad californiana se le podrían sumar en breve otras como Oakland, en ese mismo estado o entidades como Massachusetts, donde el senado local está analizando su prohibición.

Al respecto, legisladores sostienen que no se trata de una política “antitecnología” sino que se busca tener un entorno en el que pueda garantizarse un uso seguro de la tecnología de vigilancia y no se convierta esta en un medio de atropello de los derechos y se termine en un estado totalitario.

¿Regulación?

En lo que respecta a la legislación en este campo se puede hacer alusión al Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, el cual refiere que el rostro de la persona y los rasgos faciales con la capacidad biométrica de identificarla son datos que tienen una protección similar o al mismo nivel que las creencias religiosas o la ideología política.

Estos datos deben ser procesados únicamente en casos específicos previstos en la legislación, como es que sean utilizados en la persecución de delitos o de terroristas o cuando el implicado da su consentimiento y el tratamiento persigue un fin lícito.

Dicha normatividad define datos biométricos como los datos personales  que resulten de procesos técnicos específicos relacionados con las características físicas, fisiológicas o de comportamiento de una persona física, que permiten o conforman la identificación única de una persona, siendo ejemplos de estos las imágenes faciales o datos dactiloscópicos.

En nuestro país, es factible hacer alusión a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares que en su artículo 3, fracción VI considera como datos personales sensibles aquellos que se refieran a la esfera más íntima de su titular, o cuya utilización indebida pueda dar origen a discriminación o conlleve un riesgo grave para este; pues son sensibles los que puedan revelar aspectos como origen racial o étnico, estado de salud presente o futuro, información genética, creencias religiosa, filosóficas y morales, opiniones políticas y preferencia sexual. Texto similar retoma la “legislación espejo” que es la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados en su artículo 3, fracción X.

Comentario final

El uso de estos mecanismos ha suscitado polémica, la tecnología muchas veces simplifica nuestras actividades, pero en ciertos escenarios puede representar una complicación. En nuestro país, es el sector privado el que más recurre a su utilización para cuestiones de seguridad, no así por las autoridades para la persecución de posibles delincuentes. Qué tratamiento le dan a la información que obtienen es parte de lo cuestionable, la mayoría de ellos no manejan un aviso de privacidad al respecto o en sus términos y condiciones las aplicaciones de monitoreo muchas veces no hacen referencia alguna. La tecnología tiene sus bondades pero si es usada erróneamente es que terminamos en escenarios donde se cuestiona su uso y llega a su prohibición. 


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 .  (Foto: IDC)