Traficante traicionado por su propia mano

La tecnología puede servir para localizar a presuntos delincuentes

(FOto: Gettyimages)
 (FOto: Gettyimages)  (Foto: Redacción)

La venta de drogas es uno de los grandes problemas que enfrentan las autoridades alrededor del mundo, ya que pese a que su venta es ilegal es posible adquirirlas en las calles de varias ciudades en el mundo, pero también por medio de Internet.

La dark web es un lugar en el que por medio de marketplaces los traficantes puedan distribuir su mercancía desde el anonimato, pues tomando ciertas medidas resultan ser inidentificables.

Sin embargo, el ser humano suele cometer errores y ser descuidados. Justamente ese fue el caso de Jose Robert Porras III, quien no fue descubierto por sus anuncios, ni por sus transacciones financieras, ni por su conexión a Internet, ni por el equipo que empleaba para acceder al ciberespacio, fue identificado por una foto de su mercancía, en concreto una en la que aparecía la palma de su mano.

El traficante que operaba desde California fue condenado a cinco años y 10 meses de prisión el año pasado por distribuir una sustancia controlada y poseer ilegalmente armas de fuego.

Hansa Market, Wall Street Market y Dream Market eran los lugares donde vendía su mercancía anónimamente, sin imaginar que publicar una foto en que se puede ver su mano sería su peor error, toda vez que sus huellas quedaron retratadas.

Los investigadores lograron ubicar que bajo diferentes identidades mostradas en esos diferentes mercados estaba una sola persona y eso fue posible gracias a las fotografías y a la ortografía, en la que hallaron coincidencias como una manta roja y un error al escribir “qaulity”.

Dichas evidencias no eran suficientes para identificarlo, pero sí las fotos en las que mostró a un cliente el detalle de la marihuana que vendía y en ellas eran visibles perfectamente sus huellas dactilares.

Un análisis permitió identificar al sujeto y posteriormente a un monitoreo de sus actividades se descubrió que hacía los envíos por correo. Ya en el juicio, admitió su responsabilidad. El mundo oscuro puede representar un peligro, pero en este caso arrojo una luz para detener a un delincuente.