Cadenas de suministro, transformación e incorporación a la nueva realidad

La pandemia evidenció lo interconectadas y dependientes que son las cadenas entre empresas, socios, proveedores y consumidores a nivel global

 .  (Foto: iStock)

Deborah Martínez Aguilar

La industria automotriz está en crisis. La escasez de semiconductores a nivel global, debido a un aumento acelerado en la demanda de microchips y las restricciones a la movilidad y producción derivadas de la pandemia por la Covid-19, ocasionó que las armadoras de vehículos detengan su producción, agravando la crisis económica en la que actualmente el mundo está sumergido.

Los paros como los que Toyota, Ford o Honda, por mencionar algunas empresas, anunciaron a lo largo del año debido a la falta de chips, no solo impactan en la producción de esas compañías, sino también en sus trabajadores, sus socios comerciales, sus proveedores, sus clientes, en suma, en toda la cadena de suministro. 

Desde que un cliente decide adquirir un servicio o producto hasta el momento en que le es entregado, e incluso más allá, dentro de las empresas se llevan a cabo una serie de pasos interconectados para poder cumplir con lo que se oferta y se demanda. A este proceso tan complejo, se le conoce como cadena de suministro, pero, ¿qué abarca? Algunos de los rubros que comprende son: 

  • oferta
  • momento de compra
  • aprovisionamiento de materiales
  • manufactura del producto
  • administración de inventario
  • logística de entrega
  • servicio al cliente
  • contratación de transportistas

En fin, múltiples factores que toda compañía debe cumplir para generar ingresos y satisfacer a los consumidores. 

La pandemia evidenció lo interconectadas y dependientes que son las cadenas entre empresas, socios, proveedores y consumidores a nivel global, pero también develó lo atrasadas que están. 

En 2018, la tendencia 4.0, es decir, la incorporación de Big Data, Analítica, el Internet de las Cosas (IdC), la Inteligencia Artificial (AI) y la digitalización de servicios, productos y operaciones, era una realidad de manera completa solo para el 5% de las empresas tecnológicas a nivel mundial. En 2020, unicamente el 26% de las empresas encuestadas por el think tank McKinsey declararon aplicar herramientas y procesos de la industria 4.0. Es decir, en medio de la crisis, la gran mayoría de las empresas no contaban con las herramientas para enfrentar la incertidumbre ni la velocidad ni diversidad de los cambios que impulsó la pandemia. 

La inexplicable demanda de papel higiénico, la necesidad de adquirir cubrebocas, la escasez de semiconductores o la acelerada adopción y adquisición de nuevas tecnologías evidenciaron que faltan cadenas de suministro circulares, en vez de las lineales, con un uso amplio, estratégico e inteligente de las nuevas tecnologías y una mayor flexibilidad y capacidad de respuesta para adaptarse a los cambios. 

La misma encuesta de McKinsey comprobó que las empresas que se habían incorporado a la tendencia 4.0 antes de la pandemia pudieron responder mejor a la crisis. De las compañías con mayor adopción de la Industria 4.0, el 96% declaró que pudieron enfrentar mejor la emergencia que aquellas que no se habían incorporado aún a ese modelo, de las cuales solo el 19% señalaron pudieron responder a la crisis satisfactoriamente. 

A las cadenas de suministro les urge reformarse, la gran pregunta es qué cambios son necesarios y cómo incorporarlos. 

En principio, la pandemia demostró que es necesario adoptar ya el modelo 4.0 en siete rubros principalmente:

1) La adopción de Inteligencia Artificial, por ejemplo, para registrar patrones de consumo, administrar el inventario, el proceso de manufactura, la planificación y logística de entrega o la gestión de proveedores y socios.

2) La automatización de los procesos operativos, desde el uso de robots en la administración de los almacenes y la manufactura de los productos hasta la propia entrega de los mismos, utilizando drones, por ejemplo.

3) El uso de Big Data y analítica para predecir y adaptarse a la demanda y nuevas tendencias de consumo a tiempo, rápido y satisfactoriamente. Administrar y operar en base de datos es algo que no se debe esquivar.

4) Adopción y explotación del IdC, que incluye el uso de la nube, el e-commerce, el uso de sistemas de aplicaciones interconectadas, la digitalización de los procesos operativos y del catálogo de servicios y productos, etcétera.

5) El uso de aplicaciones y sistemas que permitan la co-creación de productos y conocimiento, además del llamado knowledge sharing.

6) La adopción de logística omnicanal, es decir, la disponibilidad de servicios, productos y comunicaciones digitales para que el consumidor pueda adquirir lo que quiera, donde quiera y como quiera.

7) Reforzar la glocalización y el nearshoring. Nunca antes había sido tan importante estar cerca de los mercados estratégicos y operar en las zonas donde mayores opciones de globalización se tengan. 

Todos estos cambios, ya eran necesarios, sin embargo, fueron potenciados con la crisis sanitaria. Implementarlos no solo es indispensable para no perecer en la nueva normalidad, sino porque al hacerlo se podrían reducir las pérdidas en inventario hasta en un 30%, según McKinsey

La transformación de las cadenas de suministro; sin embargo, va más allá de la Industria 4.0. 

La pandemia modificó la forma en la que se trabaja y los horarios de las jornadas laborales; intensificó la personalización de los productos y servicios; incorporó nuevos métodos de pagos, desde los digitales hasta pagos con criptomonedas; destacó lo importante de crear redes vinculadas y diversas de proveedores y socios externos tanto en los espacios más cercanos como en los más remoto; así como también resaltó la importancia del compromiso social y la sustentabilidad de las corporaciones, en cada uno de sus procesos de la cadena de suministro, además de la relevancia de adoptar prácticas laborales y operativas seguras e higiénicas. 

Se debe reconocer qué cambios propició la pandemia en cada una de las empresas, evaluar su impacto y ver qué herramientas faltan, cuáles se deben mejorar y cuáles eliminar. 

La era post Covid-19 implica inversiones grandes no solo en dinero, sino en tiempo y esfuerzo. Las pequeñas y medianas empresas pueden comenzar implementando soluciones prácticas como la creación de un manual de prácticas socialmente responsables o el uso de softwares especializados asequibles como Prodware Demand Forecasting o SAP Business One; mientras que las grandes corporaciones pudieran comenzar a incorporar sistemas de inteligencia artificial y robots en los sectores que mejor crean convenientes. 

La cadena de suministro debe ser considerada como un elemento central dentro de las estrategias corporativas hoy para que se planee, se invierta y se modifiquen las prácticas para el mañana. La pandemia es impredecible, pero la era post Covid, si bien incierta, es y puede ser atendida desde ahora.

 

MÁS SOBRE:

NO TE PIERDAS: