Reformas necesarias para la recuperación

La mayoría de los países no logrará revertir la caída económica de la pandemia

 .  (Foto: Getty)

Valeria Torres

Las secuelas de la crisis de COVID-19 llevarán años en desaparecer si los países de América Latina y el Caribe no toman medidas inmediatas para impulsar un deslucido proceso de recuperación de la pandemia, con la pobreza en su mayor nivel en décadas, advirtió el nuevo informe del Banco Mundial, "Recobrar el crecimiento: Reconstruyendo economías  dinámicas pos-COVID con restricciones presupuestarias".  

Detalló que a pesar de que se prevé que el crecimiento regional se recupere un 6.3% en 2021, junto a una aceleración  de la vacunación y una caída en las muertes por COVID-19, la mayoría de los países no logrará revertir  del todo la contracción de 6.7% que tuvo lugar el año pasado. 


Además, las previsiones de  crecimiento para los próximos dos años caen por debajo del 3%, un regreso a las tasas de crecimiento bajas de la década de 2010, generando preocupación de una nueva década perdida en  términos de desarrollo.  

“Para alcanzar el ritmo de crecimiento necesario para hacer avanzar a la región y reducir las tensiones  sociales, esta debe llevar a cabo de forma urgente reformas muy postergadas aunque viables en el ámbito  de la infraestructura, la educación, la salud, la política energética y la innovación, además de encarar los  nuevos desafíos planteados por el cambio climático”, señaló el documento. 

No obstante, la recuperación a nivel regional enfrenta múltiples obstáculos. Cualquier resurgimiento del  virus impactará sobre el crecimiento, mientras que la persistencia de las presiones inflacionarias a nivel  mundial podría derivar en tasas de interés más elevadas, reduciendo la demanda.

A su vez, el elevado  nivel de endeudamiento del sector privado podría acotar su capacidad de liderar la recuperación, mientras  que los crecientes niveles de déficit público y endeudamiento limitan el potencial de cualquier intervención  pública futura.  

“Los esfuerzos por mitigar los efectos de la crisis dieron pie a un aumento significativo del gasto, resultando  en mayores niveles de déficit y deuda pública”, dijo el economista en jefe del Banco  Mundial para América Latina y el Caribe, William Maloney.

Agregó que el nivel promedio de deuda pública aumentó  en 15 puntos porcentuales, hasta alcanzar un 75.38% del PIB. “Dado el imperativo de impulsar un  crecimiento más dinámico, inclusivo y verde dentro de un contexto de escasez de recursos, los gobiernos  deberán replantearse cuál es la mejor y más eficiente manera de utilizar los recursos públicos”. 

Mediante un aumento de la transparencia y la rendición de cuentas en el sector público, y aprovechando  la disciplina del sector privado, el informe insta a promover el crecimiento sostenible y equitativo en tres  grandes áreas: 
  • replantear las prioridades de gasto público: acercándose a niveles mundiales de eficiencia y fijando  nuevas prioridades para el gasto, los sistemas de salud pueden obtener ganancias rápidas que alargarían  la esperanza de vida promedio en cuatro años. La educación puede mejorarse centrándose en las escuelas  más afectadas, con un mejor uso de tecnologías y promoviendo las carreras terciarias cortas capaces de  alinear mejor las habilidades disponibles con las necesidades de la industria. El gasto en investigación y  desarrollo, que es la mitad del porcentaje observado en los países de ingreso medio, puede ser usado de  manera más eficiente asegurando la existencia de vínculos entre los centros de investigación y el sector  privado, mientras que un mayor nivel de transferencias públicas e inversión en infraestructura puede servir  para impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad. La generación y el consumo de energía pueden  volverse más sostenibles en términos ambientales y fiscales focalizando mejor los subsidios hacia los  segmentos más vulnerables (entre el 40% y el 60% de los subsidios eléctricos se dirige al 20% más alto de la escala de ingreso)
  • gasto más eficiente: en lugar de recortar el gasto, reducir la ineficiencia en el sistema de contrataciones  públicas y en los programas de transferencias, que representan pérdidas promedio de 4.4% del  PIB, podría liberar recursos para otros fines. Solamente en las contrataciones se estima que el uso de  mejores prácticas tendientes a reducir la corrupción, la ineficiencia y aumentar la competitividad de las  licitaciones podría resultar en un ahorro del 22% del gasto sin cambios en las actuales leyes de  contratación pública
  • potenciar los ingresos: hay espacio para aumentar los impuestos sin afectar el crecimiento de manera  significativa. Las áreas a explorar incluyen ampliar los impuestos sobre la propiedad y en menor medida  sobre la renta de las personas, elevar los gravámenes sobre alimentos no saludables y las emisiones de  carbono, y mejorar la capacidad de recaudación en una región donde el nivel de evasión del impuesto  sobre la renta de las sociedades es prácticamente del 50%

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