Mexicanos prefieren tiendas de proximidad frente a
supermercados
Créditos de la imágen: Imagen generada con Gemini Pro
La inflación cambió los hábitos de los mexicanos. Adiós a las grandes despensas; hoy reinan las compras pequeñas en tiendas de proximidad y marcas propias para cuidar el bolsillo
Los últimos años, el comercio minorista en México experimentó una transformación que modificó la forma en que los consumidores realizan sus compras cotidianas. Aunque los supermercados tradicionales siguen como un canal relevante, cada vez más hogares optan por adquirir productos básicos en tiendas cercanas a su domicilio.
Este cambio no responde únicamente a la comodidad, sino a un entorno económico que llevó a los consumidores a replantear sus hábitos de gasto. Factores como la inflación y una mayor cautela en el consumo impulsó compras más pequeñas y frecuentes, en lugar de grandes despensas quincenales o mensuales.
De acuerdo con un análisis de KPMG, durante 2025 la inflación subyacente alcanzó 4.2 % anual, lo que impactó directamente en el precio de bienes de consumo. Ante este panorama, los hogares priorizaron productos esenciales como alimentos, salud e higiene, y redujeron el gasto en bienes duraderos.
Este comportamiento favoreció a tiendas denominadas “de proximidad y descuento”, donde los consumidores pueden optimizar su presupuesto y evitar gastos innecesarios.
Las tiendas de proximidad ganaron relevancia al ofrecer soluciones alineadas con las nuevas necesidades del consumidor. La cercanía geográfica permite realizar compras rápidas sin traslados largos ni gastos adicionales en transporte, gasolina o estacionamiento.
Además, estos establecimientos simplifican la experiencia de compra. A diferencia de los supermercados tradicionales, que pueden abarcar entre 5,000 y 10,000 metros cuadrados, las tiendas minoristas suelen operar en espacios cercanos a los 300 metros cuadrados, con un surtido enfocado en productos de alta rotación.
Esto reduce el tiempo de compra y limita las compras impulsivas, un factor relevante para consumidores que ahora buscan controlar su gasto.
El auge de las tiendas de proximidad está estrechamente ligado al crecimiento del modelo hard discount, caracterizado por precios bajos, operación eficiente y surtidos limitados.
En este modelo, las empresas reducen costos mediante infraestructura sencilla, menor personal operativo y una alta participación de marcas propias, lo que permite ofrecer precios más competitivos frente a supermercados tradicionales.
Uno de los casos más representativos es Tiendas 3B, que consolidó su crecimiento bajo el concepto de “Bueno, Bonito y Barato”.
Al cierre de septiembre de 2025, la cadena operaba 3,162 tiendas en el país. Solo en ese trimestre abrió 131 nuevas unidades y, en los 12 meses previos, sumó 528 tiendas adicionales.
En términos financieros, la empresa reportó ingresos por 20,279 millones de pesos, con un crecimiento anual de 36.7 %, mientras que sus ventas comparables aumentaron 17.9 %.
El avance de las tiendas de proximidad también obligó a las grandes cadenas a replantear su estrategia. Empresas como Walmart, Chedraui y La Comer impulsaron formatos más pequeños para acercarse al consumidor y competir en conveniencia.
En el caso de Walmart, Bodega Aurrerá Express se posicionó como uno de los formatos de mayor crecimiento, con la apertura de 103 nuevas tiendas en 2025, alcanzando un total de 1,548 unidades. Por su parte, Chedraui anunció la apertura de 130 tiendas Supercito en 2026, tras inaugurar 131 unidades en 2025.
Otro factor clave en esta transformación es el crecimiento de las marcas propias. De acuerdo con NielsenIQ, en América Latina estas marcas crecieron 14.2 %, impulsadas por la búsqueda de opciones más económicas.
En México, 69 % de los consumidores ya adquiere productos de este tipo, mientras que 70 % considera que ofrecen una buena relación calidad-precio.
Este cambio responde tanto a la presión en los precios como a la mejora en la calidad de estos productos, lo que redujo el estigma frente a marcas tradicionales. Entre los productos donde las marcas propias ganaron presencia, destacaron artículos como papel higiénico, edulcorantes, detergentes y productos básicos para el hogar. No obstante, las marcas de renombre sufren un efecto de sobrevaluación, al considerarse un “gusto” premium si se adquieren.
Para los retailers, las marcas propias también representan una ventaja, al reducir intermediarios y costos de comercialización, lo que fortalece su competitividad en un entorno de consumo más exigente. Además, les permite a las tiendas de proximidad fidelizar su marca con el público al solicitar a sus proveedores etiquetarlos bajo especificaciones concretas, por ello, es más común encontrar leyendas como “producto elaborado para cadena (nombre de la tienda)” o “producto exclusivo de…”