Subsidio a gasolinas sería “financiar a contaminadores”

El consumo de las gasolinas se concentra desproporcionadamente en grupos de ingresos medios y altos
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 .  (Foto: Cuarto Oscuro)

De continuar los impuestos especiales a las gasolinas y el diésel en México, implicaría que la sociedad financiara a los contaminadores para lograr la modificación de su conducta, de acuerdo con un  análisis del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República.

Los impuestos especiales a las gasolinas y el diésel en México generaron efectos ambientales y contrarios, por lo que prevén que la liberalización de los precios a estos productos inhiba el alto consumo de los combustibles fósiles, según un análisis del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República.

Los impuestos son el instrumento que mejor se ajusta a este criterio, pues permiten internalizar –incluir– los costos por contaminar, y por eso son más convenientes que los subsidios que representan un principio contrario.

Hasta 2014 el funcionamiento de los IESPS a las gasolinas como un subsidio y no como un impuesto se asocia con el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global; no facilita la sustitución de energías contaminantes por energías limpias, y contribuye al agotamiento de recursos naturales no renovables.

Además, es regresivo porque el consumo de las gasolinas se concentra desproporcionadamente en grupos de ingresos medios y altos.

En el debate sobre política ambiental, agrega el análisis del IBD, se ha subrayado que los individuos que causan la contaminación son los que deben asumir los costos de reducirla, principio denominado “El que contamina paga”.

Esto, a causa de la efectividad en el uso del impuesto a las gasolinas como medida de política medioambiental que se incrementará a partir del año 2018, en el caso de que se apliquen políticas complementarias, como ha ocurrido en diversas experiencias internacionales.

El IBD apuesta a que el impuesto se convertirá en fuente de recaudación estable y “en un instrumento de política fiscal que ayude a inhibir el alto consumo de combustibles fósiles, para reducir los efectos nocivos que se producen en el medio ambiente y en la salud pública”.

Otras medidas adicionales a tomar sería incentivar el uso de tecnologías no contaminantes como las de los autos eléctricos, mejorar las redes de transporte público o modificar la planeación urbana, de tal modo que facilite el uso de otros medios de transporte limpios, como la bicicleta.