Cada año somos más habitantes en México y aunque el ritmo de nacimientos cambie o la población envejezca, la infraestructura necesaria para más población o con más necesidades específicas es lenta en su crecimiento o expansión, incluso en ciudades como la Ciudad de México o Monterrey, parece complicado anticipar hacia dónde se pueda seguir creciendo en vías primarias o servicios de drenaje y agua potable.
Hay más jóvenes incorporándose al mundo laboral y más adultos mayores con la necesidad de continuar trabajando. Esto indica que, en los próximos cinco años, tanto el género como las generaciones emergentes tendrán un rol activo en el trabajo, la productividad y el gasto público.
Las estructuras demográficas conforme van cambiando por el envejecimiento, la migración o la incorporación a la población económicamente activa, obligan al Estado y su economía a responder a demandas sociales como generación de empleos formales, cobertura de salud pública y acceso a educación. Para la sostenibilidad fiscal una transición demográfica implica más gasto en pensiones, salud, educación e infraestructura.
Las principales variables demográficas, actualizadas al 2023, señalan tendencias como una desaceleración del crecimiento poblacional porque la fecundidad ha disminuido y la tasa de crecimiento anual es relativamente baja, el pronóstico es que la tasa anual para los próximos años sea de 0.7 % en promedio.
Pero el envejecimiento poblacional se ha incrementado y para 2030 se espera que los mayores de 60 años representen un 15 % de la población en México. Este cambio en la pirámide poblacional indica que ya no estamos en la situación de una base ancha (con muchos niños y niñas) y una punta estrecha, sino en una forma más “recta”, donde los jóvenes tienen un menor peso relativo. Este cambio poblacional tiene un efecto directo en el gasto público y la planeación fiscal.
Para dimensionar este nuevo contexto, el famoso “bono demográfico” se está reduciendo porque la tendencia es que la proporción de población en edad productiva vaya disminuyendo en los próximos años. Esta situación ya está ocurriendo en países desarrollados y con economías consolidadas en sus sistemas tributarios y de prestaciones sociales, pero en México, este cambio poblacional ocurre con una agenda que incluye entre sus pendientes principales: una reforma fiscal que expanda la base de contribuyentes, más incentivos productivos para aumentar la recaudación fiscal y darle estabilidad financiera a la carga de pensiones y prestaciones sociales.
El envejecimiento poblacional es una realidad con efectos económicos profundos en países asiáticos, Japón ha sido uno de los primeros en experimentar este fenómeno demográfico, y registrar un crecimiento mayor de la población de 65 años o más, para 2030 los japoneses tienen proyectado una alta proporción de “dependientes mayores” respecto a quienes están en edad
de trabajar. Esto ha hecho que Japón sea observado y considerado un “laboratorio” del envejecimiento global para el resto del mundo.
Corea del Sur, está en la misma tendencia porque su población envejece a un ritmo acelerado y se prevé que en pocos años tengan la misma situación que Japón. Esto sumado a una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo, lo que agrava su problema de la reposición de la fuerza laboral.
China, famosa por su “política del hijo único” implementada en 1979 para controlar el crecimiento demográfico y vigente hasta el 2015, cuando se les permitió a las familias tener dos hijos, después, y a partir de 2021, hasta tres hijos. Ahora analiza el impacto de haber reducido drásticamente su tasa de natalidad, provocando un problema de envejecimiento poblacional, desequilibrio de género y abortos selectivos. La política del hijo único ha sido una de las más estrictas del mundo postmoderno.
Europa también enfrenta sus retos poblaciones, de los que tenemos más difusión e información, por ejemplo: Alemania, Italia y España tienen poblaciones muy envejecidas y con bajo crecimiento de la población en edad de trabajar, más altos costos para la seguridad social y pensiones. En estos países, además existen menos trabajadores para sostener a los jubilados y sus tasas de natalidad están por debajo del nivel de reemplazo. Así que sus gobiernos tienen o tendrán estos efectos económicos:
- reducción:
- del crecimiento económico potencial
- de la tasa de crecimiento percápita y contracción de la población económicamente activa
- menos trabajadores nuevos significa menor número de personas jóvenes para generar ahorro, emprender e innovar mayor carga sobre las finanzas públicas, porque las personas mayores requieren de más servicios de salud, cuidados de largo plazo y pensiones menores ingresos fiscales debido al menor número de personas trabajando y consumiendo sociedades envejecidas que cambian sus patrones de consumo, hay una mayor demanda de servicios para personas mayores por el cuidado, salud o vivienda adaptada, y un menor consumo de bienes dirigidos a la población más joven, como electrodomésticos, vivienda, autos, entretenimiento, moda, restaurantes y bares, etc.
- aumento de enfermedades crónicas y la mayor longevidad implican costos más altos para la salud pública y cuidados prolongados

¿Qué podemos hacer en México para prevenir los efectos del envejecimiento poblacional?
La población añosa es inevitable y sus demandas son estructurales y de largo plazo, por eso se recomiendan políticas públicas que consideren aumentar la participación laboral de grupos que tradicionalmente trabajan menos años, como las mujeres o las personas mayores, para ampliar la base de contribuyentes.
Otra alternativa es aumentar la edad de jubilación conforme aumenta la esperanza de vida, para que las personas trabajen más años. Esto ya ocurre en China, donde la edad de jubilación se incrementa progresivamente.
En México, la edad de jubilación varía dependiendo del instituto al que se encuentre afiliada la persona. No hay una edad única, lo más común es que la pensión por vejez sea a los 65 años en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para hombres y mujeres, o las edades mínimas para jubilación plena en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de Trabajadores del Estado (ISSSTE), de 58 años para hombres y 56 para mujeres, congeladas por decreto en 2025.
En contraste, la esperanza de vida al nacer es de aproximadamente 72.6 años para hombres y de 79 años para mujeres en 2025, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población y el INEGI. El desfase hace referencia al tiempo esperado de vida después de la jubilación; es decir, cuántos años se espera recibir pensión en promedio. Esto indica si el sistema permite un retiro “digno” o si las personas se jubilan muy cerca del final de su vida.
Una comparación general muestra que el menor “desfase” es para la población de hombres afiliados al IMSS. Los datos reflejan que para los hombres afiliados al IMSS hay un desfase corto, pero adecuado en las mujeres. El ISSSTE, en cambio, es más generoso y equitativo, ajustado por género.
SEXO | INSTITUTO | EDAD DE JUBILACIÓN | ESPERANZA DE VIDA | DESFASE (AÑOS POST-JUBILACIÓN) |
Hombres | IMSS | 65 | 72.6 | 7.6 |
Mujeres | IMSS | 65 | 79 | 14 |
Hombres | ISSSTE | 58 | 72.6 | 14.6 |
En promedio nacional, el desfase es de 10 a 15 años para los hombres y de 15 a 20 años para mujeres, lo que es positivo en comparación con países como Estados Unidos, donde el desfase promedio es de 15 a 20 años.
Otro punto en la agenda para prevenir las consecuencias fiscales del envejecimiento poblacional consiste en mejorar la productividad mediante educación, capacitación, tecnología e innovación. Si con el tiempo no se puede contar con un mayor número de trabajadores, entonces los especialistas sugieren que sean más productivos. Además, de facilitar programas de empleo para inmigrantes.
PRINCIPALES INDICADORES DE POBLACIÓN DE MÉXICO 2023 OBSERVATORIO SOCIOPOLÍTICO Y ELECTORAL, COLMEX |
Población (número de habitantes) | 132,274,416 |
Tasa de crecimiento de población (% anual) | 0.85 |
Superficie (km2) | 1,964,375 |
Densidad de la población (hab. por km2) | 67.34 |
Población de hombres (%) | 48.92 |
Población de mujeres (%) | 51.08 |
Población en edad de votar (18 años y más) (número de habitantes) | 93,423,011 |
Tasa Global de Fecundidad (TGF) (hijos promedio por mujer) | 1.89 |
Esperanza de vida al nacer (mujeres / hombres años) | 78.85 / 72.42 |
Edad mediana (años) | 30 |
Migración neta (números / % total de pob) | -104,025 / -0.08 |
Tasa de mortalidad infantil (por cada mil nacimientos) | 12.46 |

Economía plateada
Alrededor de 15 % de la población mexicana tiene 60 años o más y en esa etapa de la vida muchos hombres y mujeres siguen activos, tienen ahorros, son dueños de su vivienda y participan en decisiones de consumo; es decir, conservan un grado de poder adquisitivo.
Aun así, la vejez no es igual en México, en Nuevo León la economía plateada está más desarrollada, un dato sencillo es el promedio de pensión que perciben los afiliados al IMSS por $ 13,334.00 en promedio en este estado, a diferencia del promedio nacional de pensionados que reciben $ 9,904.00 en promedio.
Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), México es el país con mayor número de actores económicos dirigidos a este mercado centrando sus ofertas comerciales en salud y cuidados, vivienda adaptada, finanzas, turismo y digitalización.
Este año, la International Finance Corporation, IFC, con apoyo del Gobierno de España anunció un “Silver Economy Program” para el país, buscando el fomento de productos financieros dirigidos a personas de 50 años o más.

Empresaria añosa y mercados rígidos
Rosa siempre ha trabajado, se jubiló a los 65 en el IMSS pero continúo su actividad productiva ahora como empresaria del sector inmobiliario. A los 67 años construyó un edificio para rentar departamentos, lúcida y sin enfermedades crónicas degenerativas.
Sus problemas de independencia comenzaron a los 80 años, aunque podía viajar y tomar decisiones financieras, ya no pudo tener un préstamo para cambiar de auto, así que lo compró de contado. Pero la restricción de su banco provocó una reacción adversa entre sus yernos, quienes comenzaron a plantear que ya estaba muy anciana y debía dejar sus asuntos económicos en manos de sus hijas. Rosa es de una familia longeva, su hermana mayor tiene 96
años.
Y esto me lleva a plantear que hay una segmentación insuficiente y atención limitada para las personas consumidoras en la economía plateada. De acuerdo con el BID, muchos servicios para este sector están orientados a salud y cuidados, mientras que la parte de consumo activo, inversión y participación económica plena está poco desarrollada.
Otro ejemplo son las tecnologías de información y los adultos mayores, no todos los adultos mayores tienen dificultades con el comercio electrónico, pero para quienes no saben qué equipo comprar o cómo acceder a las plataformas de comercio electrónico, el marketing y el diseño de servicios no está suficientemente adaptado al perfil del adulto mayor promedio. Por lo que existen barreras regulatorias, de acceso financiero y de diseño de productos para los mayores de 60 años tanto en crédito, como en seguros o inversiones.
Entonces, cada vez son más los “viejitos” de quienes se espera que ya no hagan nada mientras que los jóvenes incorporándose al mundo productivo son menos. Hace décadas, un abuelo podía tener cuatro o seis hijos para cuidarlo, ahora un abuelo tiene dos o tres hijos para cuidarlo, pero en un futuro el abuelo tendrá uno, dos o ningún hijo para cuidarlo. El enfoque de la vejez tranquila ha envejecido y las personas mayores necesitan actividad, movimiento y trabajo.
El crédito debe adaptarse al segmento de 50 a 70 años, al igual que los seguros de vida-retiro, es necesario aprender y contar con esquemas de gestión del patrimonio de jubilación. Tal y como lo señala la iniciativa de IFC. Otro punto son los modelos de negocio de “economía de la longevidad” o envejecimiento activo, es necesario que vinculen ahorro, salud, bienestar y consumos específicos para este grupo.
Sostenibilidad fiscal y social
La transición demográfica que atraviesa México redefine los cimientos de su sostenibilidad fiscal y social. La reducción del bono demográfico y el aumento acelerado del envejecimiento poblacional implican un reto doble: sostener un sistema de bienestar que garantice pensiones, salud y servicios básicos, al mismo tiempo que se mantiene la productividad y el crecimiento económico.
El Estado mexicano deberá replantear su estructura fiscal para ampliar la base de contribuyentes, incentivar la formalidad laboral y fomentar políticas de empleo que incluyan a mujeres, jóvenes, adultos mayores e incluso migrantes, en un esfuerzo integral por equilibrar la pirámide poblacional y asegurar que la carga fiscal no recaiga sobre un segmento cada vez más reducido de trabajadores activos.
Sin reformas estructurales que integren productividad, innovación tecnológica y mayor participación laboral, el costo del envejecimiento podría erosionar la capacidad del país para sostener su gasto público y sus compromisos sociales.
No obstante, esta transformación también abre nuevas oportunidades. La llamada economía plateada emerge como un espacio de crecimiento económico y social que puede convertirse en motor de innovación, inclusión y bienestar si se aprovecha estratégicamente.
México cuenta con un sector de adultos mayores con poder adquisitivo, experiencia y deseos de seguir participando en la vida productiva. Adaptar los sistemas financieros, los modelos de negocio, las políticas de salud y los programas de formación para atender a este segmento no solo mitigará los efectos del envejecimiento poblacional, sino que generará empleo, inversión y nuevas cadenas de valor.
En los próximos años, la sostenibilidad fiscal dependerá menos de la cantidad de jóvenes que ingresen al mercado laboral y más de la capacidad del país para aprovechar todo su capital humano —incluido el de sus generaciones mayores— con visión de largo plazo y responsabilidad intergeneracional.