Hasta 2022 deuda pública disminuiría

PPEF propone mayores recortes en la parte administrativa del gobierno federal
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Por Estefanía Camacho

El saldo histórico de requerimientos financieros del sector público (SHRFSP), que ascendió en agosto 2016 a 8 billones 885.2 mil millones de pesos (equivalente al 50.5% del PIB), quedaría similar al finalizar el año y sería hasta 2022 que se vería una reducción en esta medida más amplia de la deuda pública en caso de aplicar el ajuste programado en el Proyecto del Presupuesto Federal 2017 (PPEF).

Si deseas conocer más detalles del paquete económico 2017 consulta nuestro especial "Reformas Fiscales 2017".

Según el cálculo de la SHCP, con el recorte anunciado de 239,700 millones de pesos para 2017, es suficiente para situar a la deuda pública y en particular al SHRFSP en una tendencia a la baja.

“Muy leve pero a la baja. Estos dos conceptos quedarían similares en 2016 y en un horizonte hacia 2022 deberían estar reduciéndose. No mucho, pero por ejemplo los requerimientos históricos a  2022 quedarían en 47.07% del PIB”, analizó el director de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), Marcelo Delajara.

El especialista afirmó que lo que se ve en la propuesta del Paquete Económico es un impacto en el costo financiero de la deuda el que se está comiendo los recortes.

El ajuste anunciado en 2016 fue de 164,000 mdp para 2017 y se preveía un recorte mayor de 174 mmdp, sin embargo lo anunciando en este recorte del paquete Económico es todavía menor si se hace la suma de las dos reducciones, consideró por su parte, la Directora de Gasto Público del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Sunny Viilla.

“Lo que vemos es una reingeniería del gasto público, pero es para pagar deuda y para pagar pensiones que son compromisos que ya teníamos adquiridos. En este sentido ves una disminución muy importante en todos los ramos administrativos, es decir de todas las secretarías que están a cargo del presidente. Todavía no se ve un esfuerzo mayor por los otros ramos que son autónomos, que son los que siguen creciendo, pero no se ve que por ese lado se ajusten el cinturón”, explicó la investigadora económica.

La preocupación del CIEP, analizó Villa,  es que lo que se avecine en generaciones futuras sea la necesidad de ajustar el gasto o incrementar los ingresos por lo que advirtió que si no hay cambios en las formas de gastar o de recaudar, pues “no hay manera de que esto siga a largo plazo”.

Recortes

Los mayores recortes se realizaron en la parte administrativa del gobierno federal, que es gasto programable, mientras que, en la parte del no programable se registra un aumento “alarmante” de aproximadamente 12.1%, añadió Delajara.

“Prácticamente pareciera que donde no recortaron es en desarrollo social. Eso es notable mientras que en las dependencias que están recortando, ésta es la única secretaría que tiene un recorte pequeño respecto al año pasado. Ahí hay dos interpretaciones: tiene que ver con quien se va o con quien viene. Ahí está la duda de, si el mensaje da el gobierno  tiene más que ver con quién esta de titular o es más bien que quien se hará cargo de esa secretaria es muy cercano al Presidente.  Se guardan esos recortes en donde políticamente no les conviene hacerlo”, declaró el experto del CEEY.

El pasado 7 de septiembre, el Presidente Enrique Peña Nieto nombró a Luis Miranda Nava como titular de la Secretaría de Desarrollo Público (Sedesol) en sustitución de José Antonio Meade, que encabeza -a partir de ese día- la SHCP.

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El impacto de este ajuste se reflejará sobre todo en programas  de asistencia comunitaria y de seguridad, como aquellos contra las adicciones o reincerción de jóvenes, programas para niños y grupos vulnerables y en aquellos de igualdad de género. 

"Llevamos varios años con recortes. Tal vez el de este año sea más fuerte, pero revela que el ajuste que estamos teniendo es uno que tal vez se pueda hacer una sola vez. No podemos seguir año con año bajando el gasto programable o el gobierno se volverá prácticamente inoperante",  consideró el economista del CEEY.

La deuda pública, por su parte, estaría aumentando entre 9%  y 10% y si se comparan las propuestas a la parte del gasto no programable -que tiene un alto componente contingente- pues está subiendo  12%.

De igual forma advirtió que probablemente en el 2017 se vean alzas en las tasas de interés, lo cual le pegaría a este gasto.

“Esperaría que 12% sea lo mínimo que suba este gasto no programable. Es un riesgo al alza del gasto hacia adelante”, concluyó Marcelo Delajara.  

Con información de Expansión.