Qué me conviene ¿una patente o secreto industrial?

Todo empresario debe conocer las características de estas figuras a fin de elegir la más conveniente a sus intereses
 Actos jurídicos que se inscriben en el RPP  (Foto: Redacción)

En la actualidad, tanto el secreto industrial como la patente tienen una gran utilidad en el comercio y en la industria, pues representan ventajas frente a los competidores, y son un activo para las empresas preocupadas en invertir en desarrollo tecnológico o de mercadeo.

Por ello cada empresa debe dilucidar cuáles son sus necesidades de protección, y, además, estudiar de forma minuciosa si la invención satisface los requisitos de patentabilidad prescritos por la Ley de la Propiedad IndustriaI (LPI), ya que es muy común que en la práctica una invención inicie como un secreto industrial, y con posterioridad se decida dar el paso hacia su registro como patente.

Lo anterior es esencial, porque si no es posible implementar las medidas de seguridad y control de confidencialidad de un secreto industrial, lo mejor es patentar el invento, pues de transgredirse dicha reserva se dejará de contar con la posibilidad de demandar cualquier daño y perjuicio en contra de terceros.

Por el contrario, si se posee un invento que no reúne las características determinadas por la LPI para obtener una patente, debe optarse de inmediato por resguardar la información que lo integre, para considerarlo como un secreto industrial. Además deben concatenarse instrumentos como acuerdos de no divulgación, contratos de confidencialidad, cláusulas que penalicen el compartir datos reservados, y sobre todo, limitar el número de personas que tienen acceso a aquella.

Si deseas contar con más elementos que te permitan definir que necesita tu negocio, te recomendamos consultar el tema “Secreto industrial vs patente ¡qué gane el mejor!”, en que se hacen las diferencias de estas figuras legales y las ventajas de cada una de ellas.