Algoritmos desprotegidos

La normatividad es omisa en señalar cómo deben resguardarse
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Por Aglaé Ordoñez

Un algoritmo es un conjunto de instrucciones o pasos bien definidos, ordenados y finitos que guían la realización de una actividad. Generalmente, son usados en matemáticas, lógica y programas de computación.

Dentro de este tema, ha surgido un debate en torno a la ausencia de normas específicas para la protección de los algoritmos como herramientas para el análisis del almacenamiento masivo de datos o Big Data.

El resguardo de la información a gran escala surge con la explosión de las tecnologías de la información y la comunicación, y se ha convertido en una especialidad que gestiona, almacena, busca, comparte y analiza grandes cantidades de datos.

Al respecto, existe una marcada tendencia que señala que el know how es la mejor herramienta para resguardar los algoritmos dedicados al estudio de los datos, debido a que hoy en día no existen normas de propiedad intelectual que hagan referencia expresa de dicho concepto.

Muchos expertos indican que para protegerlos es menester hacerlo mediante una patente. No obstante, se ha observado que a nivel internacional no se defienden de la misma manera a esas fórmulas matemáticas, ya que en algunos países sí se les otorga el carácter de patentabilidad y en otros no, dificultando contar con una protección integral.

Una alternativa propuesta es conseguir la salvaguarda del código fuente del algoritmo, aun cuando este termine integrándose a un software mayor. También se ha criticado que este método es proclive a que terceros compren una licencia, estudien el programa y desentrañen los caminos utilizados por la fórmula matemática.

Así, el know how o secreto industrial se posiciona como la mejor manera de asegurar la defensa de un algoritmo, al conformar un conjunto de conocimientos y actividades desarrolladas por una empresa o persona, adquiridas a través de la experiencia e investigación, que es difícil de imitar por terceros, y con un carácter confidencial.

Entonces, para intentar cobijar a un algoritmo como secreto industrial, será necesario mantener su reserva y acceso restringido, limitando el personal que tenga conocimiento.

En conclusión, es palpable la necesidad de contar con una protección adecuada y exactamente aplicable para los algoritmos; de lo contrario, se atenta contra el desarrollo tecnológico y desincentiva la innovación del análisis de los datos a gran escala.