Mayoría de delitos digitales son por robo de identidad

Cada identidad digital robada o perdida tiene un costo aproximado de 158 dólares
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México, (Notimex).- En el mundo cada 22 segundos un registro digital es robado o extraviado, y en un 53 % de esos casos la acción está relacionada con robo de identidad, lo que reporta ganancias millonarias para los delincuentes, de acuerdo con un estudio sobre ciberseguridad realizado por Norton.

La firma de antivirus detalló que los datos personales que son hurtados se emplean en distintas actividades ilegales como transacciones financieras, pagos y transferencias, que se hacen a nombre de los usuarios.

Aunque también se realizan actividades como retail, que son compras no reconocidas; pedidos fraudulentos o traslados ilícitos de mercancía; fraudes a compañías aseguradoras y extorsiones o estafas a hospitales y especialistas médicos; o suplantación de contribuyentes para desviar devoluciones de impuestos.

Según estimaciones del Ponemon Institute, entidad que investiga temas de privacidad, protección de datos y seguridad de la información, cada identidad digital robada o perdida tiene un costo aproximado de 158 dólares.

Por ello, los particulares, el sector salud y el gobierno, deben tomar medidas para evitar que los datos que manejan caigan en malas manos, ya que cada organización e individuo que haga uso de la red es una posible víctima de prácticas que impliquen el robo de identidad, puntualizó.

Refirió que cuando las instituciones son víctimas de estafadores, se dañan la reputación de las marcas que manejan y la propia, por lo que se exponen a pérdidas financieras y de prestigio con los clientes reales.

Cuando una institución es atacada y pierde los datos de aquellos usuarios con los que hace algún tipo de transacción, se trata del manejo de miles y a veces millones de identidades en manos de ciberdelincuentes, por lo que las ganancias no son pocas, resaltó.

Precisó que es necesario evitar el robo de identidad al usar innovación analítica que permita detectar cambios en el comportamiento de los usuarios para que así las organizaciones y empresas identifiquen cuando se trata de una suplantación.