México, ¿firme ante la amenaza de Trump?

Las industrias se muestran optimistas pese al ambiente diplomático y la renegociación del TLCAN
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Reuters - La elección de Donald Trump como presidente despertó el fantasma de una recesión económica en México, envió al peso a una caída en espiral y amenazó a las industrias locales; sin embargo, la producción de autos del país avanza rápidamente, el desempleo disminuyó y el peso es una de las monedas con mejor desempeño en 2017.

El titular de la confederación patronal Coparmex en Tijuana, Gilberto Fimbres, explicó que pese al ambiente diplomático entre ambas naciones, “la confianza empresarial ha vuelto lentamente ya que el temor de que Estado Unidos abandone el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha menguado, y hasta ahora el impacto en la inversión extranjera ha sido limitado” y como resultado, las áreas de mayor exposición están cautelosamente optimistas.

Al respecto, el secretario de economía estatal de Baja California, Carlo Bonfante, señaló que al ser este uno de los estados más atractivos para proveedores del mercado estadounidense, se espera recabar 2,700 millones de dólares (mdd) de inversión extranjera directa este año sobre los 2,500 mdd en 2016.

El director local del complejo industrial del estado de Guanajuato, Alfredo Arzola, apuntó que con gran actividad automotriz, la industria podría crear 20,000 nuevos empleos este año, lo que representaría un 10% más que en 2016.

Sin embargo, un sondeo de KPMG entre 868 ejecutivos locales y extranjeros se mostraron que el 58% planea expandir sus operaciones en México en los próximos tres años, lo que evidencia la preocupación de la renegociación del TLCAN.

Las preocupaciones más latentes para el crecimiento económico de México son:

  • recortes al gasto público,
  • alzas de las tasas de interés,
  • baja producción petrolera,
  • temores sobre la renegociación del TLCAN, las cuales nublan la inversión, y
  • el gobierno bajó sus proyecciones de crecimiento del año en 0.7 puntos,

En contraparte, economistas que habían reducido sus previsiones de crecimiento están comenzando a revisarlas al alza por datos y un tono conciliador de los funcionarios estadounidenses.

También, la caída del desempleo a su nivel más bajo desde diciembre de 2007 y una apreciación del peso ayudaron a recuperar la confianza.