Cómo detectar acoso en el trabajo

Identifica las actitudes que pueden traer problemas a tu espacio de trabajo
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Uno de los problemas que constantemente se presenta en los centros de trabajo es sin lugar a dudas el maltrato psicológico a los trabajadores, ya sea por el carácter de quienes los dirigen, o por intentar que se retiren de la empresa sin fuertes costos, e incluso hasta sin motivo aparente, mediante ciertas conductas que se vuelven tan cotidianas que se dejan de percibir.

La autora Marie-France Hirigoyen, en su libro “Daño Moral”, comenta: “A lo largo de la vida mantenemos relaciones estimulantes que nos incitan a dar lo mejor de nosotros mismos, pero también mantenemos relaciones desgastantes que pueden terminar por destrozarnos. Mediante un proceso llamado acoso moral, o de maltrato psicológico, un individuo puede conseguir hacer pedazos a otros. El ensañamiento puede conducir incluso a un verdadero asesinato psíquico. Todos hemos sido testigos de ataques perversos en uno u otro nivel, ya sea en la pareja, en la familia, en la empresa o en la vida política y social. Sin embargo, parece como si nuestra sociedad no percibiera esa forma de violencia indirecta. Con el pretexto de la tolerancia, nos volvemos indulgentes.

La relación perversa puede ser constitutiva de una pareja, ya que sus miembros se han elegido el uno al otro, pero no puede ser el fundamento de una relación en la empresa. Sin embargo,  aunque se trate de contextos distintos, el funcionamiento es similar.

En el ámbito empresarial, la violencia y el acoso moral nacen del encuentro entre el ansia de poder y la perversidad. Las grandes perversiones destructivas son menos frecuentes, pero las pequeñas perversiones cotidianas se consideran triviales... sin embargo, no por ello son menos destructivas”.

Dentro de las actitudes más comunes en contra de los trabajadores están:

  • prohibirles charlar con los compañeros
  • no dar respuesta a sus preguntas verbales o escritas
  • instigar a los compañeros en su contra
  • excluirlos  de las fiestas organizadas por la empresa y de otras actividades sociales
  • hacer que los compañeros eviten trabajar junto a ellos
  • hablarles de un modo hostil y grosero
  • provocarlos con el fin de inducirles a reaccionar de forma descontrolada
  • hacer continuamente comentarios maliciosos respecto a ellos
  • pedir a los subordinados que no obedezcan sus órdenes
  • denigrarlos ante los jefes
  • rechazar sus propuestas por principio
  • ridiculizarlos por su aspecto físico
  • quitarles toda posibilidad de actividad e influencia
  • hacerlos trabajar paralelamente con la persona que será su sucesor en la empresa
  • considerarlos responsable de los errores cometidos por los demás
  • darles informaciones erróneas
  • negarles la oportunidad de realizar cursos de formación
  • asignarles tareas para las que deben depender siempre de alguien
  • controlarlos y vigilarlos de forma casi militar
  • manipular su trabajo para dañarlos
  • abrir su correspondencia o correo electrónico, y
  • ponerles miles de dificultades o amenazarlos si pide días por enfermedad

Ante las consecuencias que pueden generar este tipo de actitudes, no nada más a los trabajadores a quienes se le aplican sino con el grupo de trabajo que los rodean, valdría la pena analizar lo que ocurre dentro de  los centros de trabajo con el objeto de conocer si el ambiente laboral improductivo de algunas áreas de la negociación derivan de éstas e iniciar su saneamiento mediante la resolución directa de la situación de los trabajadores que las reciben.

Lo anterior es vital porque recuerda que es responsabilidad patronal proporcionar a su personal el trabajo digno o decente previsto en el artículo 3o. de la LFT.