Costumbres del personal impactan en su trabajo

Los hábitos de los trabajadores definen el rendimiento en sus labores, los negativos pueden generarles incompetencias
 .  (Foto: iStock)

La Real Academia Española define un hábito como: “modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas”.

Los hábitos de las personas marcan su desempeño porque detonan sus actitudes; pero cuando son negativas, afectan sus tareas; ya que les provocan desmotivación, que los lleva a la incompetencia; la improductividad; la infelicidad, y a la obstaculización de sus metas, tanto en ese ámbito, como en el individual.

CAPITAL HUMANO BIEN REMUNERADO MEJORA LA PRODUCTIVIDAD

Esto trasciende a las organizaciones porque incide en la perfección de sus procesos productivos; por ende es conveniente que estas reconozcan esas costumbres nocivas y así les brinde orientación.

De acuerdo con la revista Mundo del Trabajo, en el artículo Los hábitos que tenemos pueden hacernos incompetentes. ¡Cuidado!, se considera que los individuos sufren de  malos cuando:

  • piensan, dicen o efectúan conductas negativas. Emiten muchas quejas –sobre: el clima; su ropa, y el rechazo de otros–; solo observan problemas y no soluciones; exageran las dificultades y las convierten en tragedias, y pierden ánimo y se rinden pronto
  • actúan antes reflexionar. Se mueven por instintos; tienden a comprar compulsivamente, después se arrepienten, y no visualizan las consecuencias de sus actos
  • hablan más que escuchar. Buscan ser el centro de atención; se describen como héroes, y por ello mienten; no oyen a los demás, valoran que ellos solo tienen la razón; al mismo tiempo se sienten inferiores y repudian sugerencias
  • se rinden rápido. Desisten de sus acciones desde que vislumbran el fracaso o cometen errores, por ello pierden interés y de inmediato persiguen algo nuevo, y no tienen estrategias para alcanzar sus sueños
  • trata que otros hagan lo mismo que ellos. Sienten envidia; ejecutan actos para impedir que los demás logren sus objetivos, y por orgullo no se acercan a quienes tienen éxito
  • pierden tiempo. Carecen del manejo de este, por eso no balancean el trabajo, la familia, los amigos y las diversiones –quedan satisfechos solo con comer; ver televisión o tener la mente vacía–, y
  • toman el camino fácil. Huyen de los sufrimientos o esfuerzos, de ahí que opten por el camino sencillo; no pretenden las recompensas finales, y solo quieren una buena vida

Contar con colaboradores con hábitos sanos es posible; por ende es viable que los empleadores les compartan que existen dinámicas como el coaching laboral –que es un sistema de apoyo a los sujetos con el propósito de fijar y lograr metas por los cuales se mejore el desempeño– o la programación neurolingüística –según Jaime Llacuna Morera, doctor en filosofía y letras, implica “observar sistemáticamente las conductas «expresiones», de los comunicantes…para hallar el verdadero sentido de dichas expresiones, implicando todo aquello que o bien no es consciente en la transmisión o bien requiere de una «decodificación» especial”–, como mecanismos para lograr una transformación en la forma de ver la vida, y así, erradicar los factores que inciden en su productividad.