Para qué ser un patrón socialmente responsable

Además de crear una imagen corporativa positiva en el mercado, también consolida las máximas legales imperativas en los nexos con los colaboradores
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 .  (Foto: iStock)

Las empresas socialmente responsables (ESR) pueden obtener diversos beneficios –mayor lealtad de quienes se vinculan con ellos (por ejemplo consumidores o trabajadores o vecinos); menos rotación de colaboradores; mejora en su interacción con quienes los rodean; fortalecimiento de las poblaciones en donde residen; acceso a capital e incremento del valor de sus inversiones y su rentabilidad a largo plazo; perfeccionamiento de su imagen corporativa; robustecimiento de su reputación y de sus marcas; acrecentamiento  de sus ventas, productividad y calidad, y depuración de las aptitudes para la atracción y retención de subordinados–.

En lo tocante al ámbito de trabajo, si bien es cierto contribuye a crear una imagen corporativa positiva en el mercado laboral, también lo es que consolida las máximas legales que deben imperar en los nexos entablados con los colaboradores.

La responsabilidad social empresarial es: “una visión de negocios que integra el respeto por las personas, los valores éticos, la comunidad y el medioambiente con la gestión de la misma empresa, independientemente de los productos o servicios que esta ofrece, del sector al que pertenece, de su tamaño o nacionalidad” (Juan Felipe Cajiga Calderón, licenciado en relaciones internacionales, en el tema El concepto de responsabilidad social empresarial).

Para la Comisión de las Comunidades Europeas (CCE), en la obra Libro Verde. Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas, la responsabilidad social “se refiere al logro del éxito comercial de modo que se respeten los valores éticos, la gente, las comunidades y el medio ambiente”; o cuando las organizaciones deciden contribuir en la formación de una sociedad mejor y un medio ambiente más limpio.

Se considerará como una ESR aquella que cuenta con una estrategia fundada en el planteamiento de objetivos relacionados con sus diferentes grupos de interés o stakeholders (por ejemplo: los trabajadores; los clientes; los accionistas; los inversionistas, etc.).

Este punto es importante porque permite reparar en que una ESR, no solo se tiene que enfocar en realizar acciones altruistas (por ejemplo: donativos a causas que involucren niños; proveer de bienes materiales a la comunidad para su evolución u otros) o medioambientalistas (como pueden ser las dinámicas de: siembra de árboles; recolección de basura, etc.), sino en demostrar preocupación por su capital humano.

Esto significa que su actuación se debe apegar a lo dispuesto en la LFT y a las demás normas de la materia, así como a un código ético tendiente a favorecer a los subordinados que conlleven acciones tales como:

  • evitar la conculcación de sus derechos humanos laborales, proferida por ellos mismos o terceros
  • cubrir las remuneraciones que correspondan, en dinero y no en especie, así como las prestaciones a que hubiese lugar
  • fomentar un trato digno en el centro de trabajo
  • desaparecer la discriminación
  • eludir prácticas que afecten la productividad de los colaboradores
  • fungir como ejemplo de cumplimiento de las prerrogativas de trabajo, a fin de crear o mantener el reconocimiento social de estas. Incluso promover entre sus clientes o proveedores una conducción legal en el campo laboral, y
  • erradicar toda forma de trabajo forzoso o esclavitud, además de las labores de infantes que coarten su derecho a la educación

Como se aprecia, ser un empleador ESR facilita el cumplimiento del mandato legal de: generar trabajo digno o decente que respete plenamente la dignidad humana de los subordinados y la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres; evitar la discriminación por cualquier motivo; otorgar acceso a la seguridad social; pagar salarios remuneradores; proporcionar capacitación continua para el incremento de la productividad, y establecer las condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de trabajo (arts. 2o. y 3o., LFT).

De ahí que se asevere que una ESR también actúa a favor de quienes con su labor cotidiana le ayudan a materializar sus fines: sus subordinados, más allá de sus contribuciones a los individuos de su alrededor y del planeta, lo cual no solo le atribuye una imagen de efectos positivos, sino le facilita el cumplimiento de la normatividad laboral. 

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