¿Se va a acabar el trabajo?

La inclusión, que es un problema del pasado y del presente, seguirá siendo un fuerte reto para el futuro

 .  (Foto: Valeria Torres)

Valeria Torres

Cuando hablamos del futuro del trabajo hablamos de que ya no habrá trabajadores asalariados, sino puros emprendedores, además de que con los cambios tecnológicos ya no habrá empresas sino todo será automatizado y digital.

Sin embargo, el especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), David Kaplam, aclaró que los niveles de rotación ocupacional, reemplazo de trabajadores y separación no muestran los niveles más altos, al contrario, en países como Estados Unidos se reportan los más bajos en los últimos años.

"Un porcentaje creciente, al menos de mexicanos tiene trabajo asalariado, con muchos problemas y salarios bajísimos y problemas de género, pero en general creo que nos imaginamos un mundo cambiando tal vez más rápido, de lo que en mi opinión está ocurriendo”, puntualizó.

En la cuarta revolución industrial, afirmó por su parte  el secretario general de la Asociación Internacional de Seguridad Social (ISSA por sus siglas en inglés), Marcelo Abi-Ramia, habrá una automatización a gran escala y cambios en los requisitos de capacitación, a la vez de problemas en la cobertura social de la economía digital y la urgencia de reducir los costos de transición, mientras se redefinen  los beneficios que adecuados para las nuevas plataformas laborales.

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Pero de manera general la automatización e innovación, si bien, sí provocarán la desaparición de algunos empleos, también propiciará la creación de nuevos de ellos.

Sin embargo, Kaplam señaló que la inclusión, que es un problema del pasado y del presente, seguirá siendo un fuerte reto para el futuro.

Para resolverlo, el secretario general de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, Gibran Ramírez, exhortó a entender la naturaleza de cada tipo de trabajo y recuperar los problemas sociales como problemas públicos, no responsabilidad de los ciudadanos.

"Tendemos a pensar a los trabajadores informales como trabajadores excluidos, dando por hecho que algunos no quisieran estar ahí o que están ahí por simple necesidad, cuando hay todo un universo de trabajo informal que se configura de maneras diferentes y que no conocemos a detalle", subrayó

Destacó que todas las políticas públicas que busquen la solución de los rezagos en materia de trabajo digno, como la falta de seguridad social, deben considerar los aspectos positivos de cada una de las modalidades laborales.

“El trabajo (…) brinda los medios necesarios para satisfacer necesidades básicas, genera identidad, pertinencia y propósito y puede construir relaciones basadas en valores colectivos como la solidaridad, la lealtad y la colaboración”, subrayó.

Detalló que por ejemplo en la informalidad existen factores beneficiosos como el sentido de pertenencia a la comunidad, las redes de solidaridad y la flexibilidad de horarios.

Por su parte, quienes prestan servicios a través de plataformas digitales, que aún no se define si son empleados o trabajadores independientes o una nueva categorías, necesitan de un esquema de seguridad social que les proteja y se ciña a sus necesidades, coincidieron los tres especialistas.

“Sí son trabajos con mayor riesgo social y que además prescinden de la redes institutivas que tenían otras modalidades de trabajo informal”, advirtió.

Asimismo, mencionó que para garantizar la protección social de todos los ciudadanos es indispensable una reforma fiscal que dé espacio a ello y garantizar que no recaiga en los más necesitados las cargas de los mismos.

"Siempre acabamos en reforma fiscal cuando hablamos de seguridad social", reiteró.

ISSA coincidió y cuestionó si el modelo de recaudación está adaptado al mundo digital y a garantizar la protección social de todos los sectores, por citar un elemento, ¿se impondrán impuestos a los robots?

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ISSA afirmó que a través de la disrupción digital se puede beneficiar a los trabajadores, si se llevan a cabo acciones como:

  • Extender las barreras de cobertura a través de reducir los costos de transacción para administradores y beneficiarios, mayor flexibilidad y mejor adaptación a las necesidades de los diferentes grupos, facilitar la identificación
  • Aprovechar las economías digitales para formalizar trabajadores, mediante el seguimiento de sus actividades y colaboración para acceder a los datos
  • Intercambio e integración interinstitucional que facilite la portabilidad de la protección de la fuerza laboral


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