Cuídese de los despidos homicidas

La clave está en extender en las organizaciones una cultura de toma de decisiones basadas en las evidencias

 .  (Foto: IDC online)

Redacción

Para Jeffrey Pfeffer, profesor de comportamiento organizacional en la Escuela de Graduados de Negocios de Stanford, donde imparte cátedra desde 1979, los números no mienten, pero las evidencias sí pueden inducir al error.

El docente señala que de primera mano es lógico pensar que a menores costos, mayor rentabilidad, siendo éste el razonamiento que lleva a las organizaciones a concluir que en épocas de crisis lo ideal es recortar gastos o al menos fue la moda durante la recesión.

No obstante, la aplicación de este tipo de políticas generalmente no tiene un final feliz, pues está en contra de lo que se denomina la sabiduría de las masas, o sea, la creencia de llevar a cabo determinadas estrategias sólo porque sus competidores lo hacen.

Una de esas tendencias o modas, como Pfeffer las llama, consiste en el recorte de personal durante épocas económicas difíciles, cuyo objetivo es abaratar los costos, pero habría que preguntarse: ¿y los resultados?

En su opinión, las compañías están predispuestas a hacer lo que las demás creen que deben hacer, pero en la realidad los clientes no agradecerán recibir menos por el mismo precio; además de que realizar lo mismo es una forma de ignorar de golpe la diversidad y las particularidades de cada empresa.

Un dato por demás llamativo en los comentarios de Pfeffer, es que la práctica del recorte de personal no debe tomarse a la ligera, ya que ?los despidos matan?, pues en diversos estudios se ha demostrado que el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se incrementa entre un 100% y 900% entre los desempleados y la mortalidad se eleva en un 44%.

Por otra parte, quienes se quedan en los centros de labores no les va tan bien como se pensaría porque el estrés surge en niveles altos, ya que están obligados a convertirse en multihabilidades para ejecutar las labores de aquellos que fueron separados. Estas personas aparentemente soportan las cargas de trabajo, pero este tipo de políticas suelen no ser viables a largo plazo, pasando factura tarde o temprano a las compañías.

En estos casos el análisis correcto no es observar cuánto cuesta mantener un empleado y despedirlo, sino también es necesario percibir cuánto es capaz de generar, para con esos datos tomar entonces una decisión final.

De forma concluyente Pfeffer señala que la clave está en ?extender en las organizaciones una cultura de toma de decisiones basadas en las evidencias y en actuar sobre hechos concretos? porque culpar a elementos externos de los problemas que vive una compañía, no es más que una excusa para complicarlos aún más.

Fuente: www.expansion.com

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