Créditos de la imágen: Imagen creada con Gemini Pro
MAR 10/02
TDC 17.1907
SAB 10/01
INPC 143.5880
DOM 01/02
RECARGOS FEDERALES 2.07%
DOM 01/02
UMA 117.31
Aspectos que debes considerar para la evaluación de un proyecto de inversión, y así tomes una decisión responsable
La decisión de invertir en un proyecto no debería partir de la intuición ni del optimismo inherente a toda iniciativa empresarial. Valuar un proyecto de inversión implica analizar con rigor financiero, si los recursos que se comprometen hoy podrán recuperarse y, más aún, si serán capaces de generar un beneficio económico adicional que justifique el riesgo asumido.
En este ejercicio convergen aspectos financieros, operativos y estratégicos que, en conjunto, permiten distinguir entre un proyecto viable y uno que solo aparenta serlo.
La valuación no responde a un único método ni a una fórmula universal. Se trata de un proceso de análisis que utiliza distintos enfoques, cada uno diseñado para responder preguntas específicas: cuánto valor genera el proyecto, qué nivel de rentabilidad ofrece, en qué plazo se recupera la inversión y qué tan sensible es frente a cambios en el entorno económico.
LEE: ¿El riesgo financiero es tan malo como lo pintan?
Importancia de proyectar flujos de efectivo y no solo utilidades
Uno de los errores más comunes al analizar proyectos de inversión consiste en centrar la atención únicamente en las utilidades contables esperadas. Sin embargo, la experiencia demuestra que la viabilidad financiera de un proyecto depende de su capacidad para generar flujos de efectivo reales; es decir, recursos líquidos disponibles para cubrir obligaciones, reinvertir o distribuir rendimientos.
La valuación parte de la proyección de estos flujos a lo largo de la vida útil del proyecto, considerando ingresos, costos, impuestos, inversiones adicionales y valores de rescate. A partir de esta información se construyen los principales indicadores que permiten evaluar la conveniencia de la inversión.
Valor presente como referencia para la creación de riqueza
Primeramente, resulta indispensable reconocer que un peso hoy no tiene el mismo valor que un peso dentro de varios años. Bajo este principio se construye el análisis del valor presente, que busca traer al día de hoy los flujos futuros mediante una tasa que refleje el costo del capital y el riesgo del proyecto.
El indicador que mejor sintetiza este enfoque es el Valor Presente Neto (VPN). Este permite identificar si, una vez recuperada la inversión inicial y remunerado el capital conforme a su costo, el proyecto genera un excedente económico adicional.
Desde una perspectiva financiera, solo los proyectos que producen este excedente pueden considerarse verdaderamente rentables, independientemente de que generen utilidades contables o ingresos elevados.
Rentabilidad como complemento, no como sustituto del valor
En la toma de decisiones empresariales es habitual que se pregunte cuál es el rendimiento porcentual de un proyecto. Para responder a esta se utiliza la Tasa Interna de Retorno (TIR), que expresa la rentabilidad implícita de la inversión a lo largo del tiempo. Este indicador facilita la comparación entre proyectos y permite contrastar la inversión con el costo de capital o con alternativas financieras disponibles en el mercado.
No obstante, la rentabilidad por sí sola puede resultar engañosa si no se analiza junto con el valor que el proyecto aporta en términos absolutos. Proyectos con tasas atractivas pueden generar un impacto económico limitado, mientras que otros con rentabilidades más moderadas pueden crear un mayor valor total para la empresa. Por ello, la TIR debe entenderse como un complemento del análisis y no como el único criterio de decisión.
ÚNETE A IDC en nuestro canal de Whatsapp
Recuperar la inversión: una visión de corto plazo
Otro enfoque común en la valuación de proyectos es el análisis del tiempo necesario para recuperar la inversión inicial. Este criterio resulta especialmente relevante en contextos de alta incertidumbre o cuando la empresa enfrenta restricciones de liquidez. Conocer en qué momento el proyecto comienza a generar flujos positivos permite dimensionar el riesgo en sus primeras etapas.
Sin embargo, centrar la decisión exclusivamente en el plazo de recuperación puede conducir a rechazar proyectos que, aunque requieren más tiempo para recuperar la inversión, ofrecen beneficios económicos sustanciales en el largo plazo. Por esta razón, este enfoque debe utilizarse como una herramienta auxiliar y no como un sustituto del análisis financiero integral.
Estas son tan solo algunas de las implicaciones que debemos tener en cuenta al valuar un proyecto de inversión, antes de una toma de decisiones adecuada. Si deseas conocer más te invitamos consultar nuestra nueva sección “Práctica Contable”, en la cual se abordarán temas financieros y contables con mayor profundidad. Esperala en la edición 596, de fecha de portada 28 de febrero de 2026.
Como se observa, valuar un proyecto de inversión no es un trámite previo a la ejecución, sino una herramienta estratégica que permite asignar recursos con criterio y disciplina financiera. Más allá de los indicadores y modelos utilizados, lo relevante es comprender qué está detrás de cada resultado y cómo se relaciona con los objetivos de la empresa.
¿Quieres saber más? ¡Sigue a IDC en Google News!