¿Para qué sirve el punto de equilibrio? La clave para
fijar tus precios
Créditos de la imágen: Imagen generada con Gemini Pro
Conoce la utilidad de esta herramienta financiera y empieza a utilizarla en tu empresa sin ninguna problemática
La contabilidad no es solo un registro histórico de transacciones; concentra datos útiles para los negocios, que permiten traducir las operaciones diarias en información oportuna para la toma de decisiones.
Su propósito fundamental es medir, analizar y presentar la realidad económica de una empresa para que sus administradores puedan proyectar el futuro con certeza.
Mientras que la contabilidad financiera reporta lo que ya sucedió, la administrativa utiliza esos datos para determinar el nivel de ventas necesario para que un negocio identifique la intersección de la línea de costos totales con la línea de ingresos totales.
Aquí surge una relación inherente e inseparable con el punto de equilibrio (o umbral de rentabilidad), el cual es una herramienta de análisis financiero empleada para conocer en qué momento una empresa no gana ni pierde dinero; es decir, encuentra el valor cero de su operación económica.
Define el primer paso para analizar una gestión contable de ingresos y costos eficiente, porque permite validar la viabilidad del modelo de negocio, optimizar la estructura de costos y saber con precisión en qué momento cada unidad vendida deja de “pagar facturas” y comienza a generar utilidad.
Costos totales (CT): se refiere a la suma de todas las erogaciones (costos y gastos) en las que incurre una empresa durante el proceso productivo, los cuales se integran por:
costos:
fijos (CF): corresponden a costos de producción que son independientes de la cantidad de unidades producidas, por lo que no varían ante cambios de incremento o disminución de producción. Por ejemplo: la renta de oficina o sueldos del personal externo al área de producción
variables unitarios (CV): consideran costos de producción que suben o bajan en relación directamente proporcional con la cantidad de unidades producidas. Mientras mayor sea la cantidad de unidades producidas o incremente el número de servicios, mayores son los egresos variables (costos y gastos). Por ejemplo: materias primas e insumos, flete, renta de maquinaria y equipos para trabajos específicos, combustible u horas extras del personal
precio de venta unitario (P): es el valor económico final que una empresa asigna a cada unidad de su producto o servicio para ser intercambiado en el mercado
Método de unidades. Esta fórmula determina exactamente cuántos productos o servicios se deben vender para que la utilidad sea cero.
Los CF (numerador) se dividen entre P-CV (denominador). Al resultado que se obtiene de la resta del denominador se le llama margen de contribución unitario, y su equivalente o sinónimo en el estado de resultados sería la contribución marginal. Su ubicación es bajo un enfoque administrativo y se presenta inmediatamente después de restar los costos variables a las ventas totales.
En los reportes para fines externos la Norma de Información Financiera (NIF B-3. Estado de resultado integral) muestra la utilidad bruta (ventas menos costo de ventas); sin embargo, la utilidad bruta mezcla costos fijos y variables de producción, por lo que no es lo mismo que la contribución marginal.
En reportes para la toma de decisiones, se emplea la contribución marginal porque permite calcular el punto de equilibrio y ayuda a los administradores a saber cuánto dinero queda disponible para cubrir los costos fijos y generar una utilidad después de haber pagado los costos que varían directamente con el volumen de ventas. El resultado representa el dinero que “sobra” de cada venta para "pagar" los costos fijos.
Cuando se están tomando decisiones sobre nuevos productos, su análisis puede ayudar a determinar anticipadamente y de manera funcional el número de ventas requeridas para que un nuevo producto sea rentable o, por lo menos, para que se eviten pérdidas.
La función de ingresos totales se basa en el supuesto de que el precio por unidad es constante, independientemente del volumen de ventas y de producción, pero la dinámica de los ingresos podría cambiar.
La curva de costos y gastos variables no siempre es lineal. La competencia y la globalización obligan a cambios constantes y, en la mayoría de las ocasiones a un incremento representativo en los costos y gastos variables. Por lo cual, es importante identificar el tamaño y complejidad de la operación del negocio para acotar el nivel de alcance que se le asigna al análisis que ofrece el punto de equilibrio.
Como se aprecia la contabilidad es el sistema de datos y el punto de equilibrio es la herramienta de diagnóstico. Una empresa que ignora su contabilidad es incapaz de hallar su punto de equilibrio, quedando a la deriva en un mercado donde conocer el volumen mínimo de operación es la diferencia entre la continuidad y el quiebre.