Dejemos de satanizar a la informalidad

Es forzoso considerar la labor de los trabajadores del sector informal para mejorar la seguridad social
 El trabajo no regulado le descuenta al país tres o cuatro puntos del PIB  (Foto: Redacción)

Por Angeles Paniagua

El alto nivel de informalidad es uno de los factores que se afecta el crecimiento de la densidad de cotización a la seguridad social porque no se prepara para el retiro, lo que le resta fortaleza a los sistemas pensionarios.

Sin embargo, insistir en los efectos negativos de la informalidad (como la difícil fiscalización de sus actividades) es ignorar que es el autoempleo nacido de la latente contracción de la oferta de trabajo formal y desdeñar que los sujetos que la desempeñan son centro de imputación de derechos y obligaciones.

Patricia Mercado Castro de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del DF compartió en la Semana de la Seguridad Social edición 2015 que las personas entre los 30 y 50 años ya tendrían que estar cotizando en el sistema de seguridad social para poder enfrentar su retiro, pero no es así, ya que un 50% de éstas no lo hace, lo que significa que cuando lleguen a los 60 no contarán con una pensión.

Para la dependencia resultan necesarias políticas públicas diferenciadas a partir de las actividades que desarrollan las personas que trabajan en la informalidad; que impongan la capacitación que rompa con el círculo vicioso entre empleos de baja productividad y la pobreza; que atiendan los modelos de organización de los grupos informales que les permitan acceder a la seguridad social; que combatan la precariedad y la falta de derechos en la informalidad y con ello se erradique su criminalización, e incorporen a las personas del sector informal al proceso productivo mediante la modernización del empleo.

Para Norma Zamaniego Breach integrante del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM la falta de incorporación de los trabajadores independientes y del sector informal en los esquemas tradicionales de pensión ha sido un gran vacío, pues solo se han enfocado en la persona asalariada formal, tanto por la evolución histórica del mercado laboral y el resquebrajamiento de los pilares pensionarios, entre otros.

Por ello indicó que es necesario cuestionarse si el sistema de pensiones contributivo es sostenible únicamente con el ingreso de los trabajadores del área formal o si puede expandirse tanto para sopesar un esquema pensionario no contributivo. Esto hace necesario considerar propuestas tales como la de buscar nuevas fuentes de contribución no fincadas en el salario con un enfoque de cobertura hacia otras formas de trabajo. Por ejemplo la implementación de un impuesto general etiquetado para ese fin.

Por su parte Javier Moreno Padilla, representante de la Confederación Patronal de la Ciudad de México (Coparmex) precisó que es incorrecto hablar de “informales” porque alude a algo indebido o ilegal, más bien se les debe identificar como “trabajadores auto-empleados”, porque las actividades que realizan son tan dignas como las de los subordinados pertenecientes al sector formal.

De igual forma dijo que los trabajadores independientes o no asalariados no deben estar al margen del derecho a la seguridad social previsto en la constitución porque se da un trato desigual a los iguales; por lo que para integrarlos es preciso apoyarse en las estructuras actuales y no dilapidar recursos valiosos, sino construir sobre los mismos, o sea deben ser reconocidos al pilar contributivo del régimen de seguridad social.

Para él el gran reto es crear estrategias en torno a los pisos de seguridad social para fortalecer el pilar no contributivo a largo plazo, pues tenemos que buscar basamentos de crecimiento y después el soporte de desarrollo porque de lo contrario estaríamos complicando las estructuras pensionarias e hipotecando a las generaciones futuras.

Finalmente Moreno Padilla señaló que las diferentes fuentes de apoyo no contributivo (seguro de salud, seguro de salud para la familia, subsidios federales y estatales para manutención) y la entrega subsidios de manera indiscriminada tenderán a socavar el empleo formal, porque por un lado la base patronal es baja (74%) y por otro al existir tantos beneficios gubernamentales la persona que se encuentra en la informalidad verá que es mayor un subsidio que la pensión a la que tendría derecho si hubiese pertenecido al sector formal.