Nombre oficial: ¿tensión comercial?

Suelen presentarse conflictos en el escenario internacional por el cómo se conocen los países
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 .  (Foto: iStock)

Al ingresar en el buscador de información de plataformas como Google el vocablo “Macedonia”, aparecen un sinfín de resultados, entre ellos se hace alusión no solamente a la “macedonia de frutas”, platillo identificado en México como cóctel de frutas, pero nombrado así en países como España e Italia y que para algunos es típico del desayuno y para otros es un postre. En la búsqueda también se encuentra la conocida ex integrante de la otrora Yugoslavia, pero dentro de esos resultados igualmente puede hallarse un singular conflicto entre Macedonia y Grecia. Disputa que tiene su origen justamente en el uso del nombre del primero de ellos, y ese es uno de varios casos donde se ha suscitado controversia, nos comenta el maestro Jesús Edmundo Coronado Contreras, coordinador editorial de las secciones de Fiscal, Jurídico-Corporativo y Comercio Exterior de IDC Asesor Fiscal, Jurídico y Laboral, y coordinador de la comisión de Derecho Penal Internacional del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México A.C.

A primera vista puede resultar curioso el hecho de que un país cuestione el nombre de su vecino, pero ese escenario no es tan extraño o extravagante, todo lo contrario, es una situación que ha conllevado algunas implicaciones, en especial genera un impacto en el comercio internacional.

¿Macedonia?

Al revisar el mapa de Europa, la región de los Balcanes suele asociarse con asesinatos, guerra y violencia. Esta ha sido una de las zonas más turbulentas del mundo desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando los territorios controlados por el entonces Imperio Otomano consiguieron su independencia del dominio turco, surgiendo países como Serbia, Montenegro, Bulgaria, Rumanía y Grecia. 

Los conflictos que se fueron suscitando a lo largo de la historia llevaron a que en la región se asentaran múltiples pueblos con orígenes y costumbres bastantes dispares, los turcos otomanos impusieron el islam como su religión oficial, mientras que un poco más al norte ciertos pueblos recibían la influencia del catolicismo por parte de Austria, pero también estaba presente la influencia de los cristianos ortodoxos. Además de que los diversos pueblos muchas veces manejaban un idioma diametralmente diferente al de sus vecinos o connacionales.

Esa mezcla cultural generó discrepancias y que cada pueblo buscase su independencia. Así surgieron los países antes aludidos. La ambición por tener un mayor poder y el control absoluto llevó a las grandes potencias europeas a la guerra, la cual alcanzó una dimensión global y por ello se le conoció a dicho conflicto como la Primera Guerra Mundial. 

Una vez finalizadas las hostilidades se celebró una cumbre en París que derivó en el famoso Tratado de Versalles, instrumento que sentó las bases de la paz, y además la creación de nuevos países en Europa, entre ellos Yugoslavia, que conjuntaba a ciertos pueblos balcánicos como los eslovenos, croatas, bosnios, serbios, montenegrinos, pero también a los macedonios.

Casi 80 años después esa unión desapareció y se desencadenó a inicios de la década de 1990 uno de los enfrentamientos armados más cruentos de la historia por el desmembramiento yugoslavo y el surgimiento de nuevas naciones.

Más allá del conflicto provocado principalmente entre serbios, bosnios y croatas, dentro de las ex repúblicas yugoslavas se independizó una que adoptó el nombre de Macedonia, situación que generó descontento a uno de sus vecinos.

Conflicto

Antes de 1991 la región era conocida como la República Federal Socialista de Macedonia y era parte de la ahora extinta Yugoslavia. Al independizarse se intentó adoptar simplemente el nombre de República de Macedonia e ingresar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo cual desató la protesta de Grecia. 

Grecia situada al sur de este país argumentó que la Macedonia “clásica”, aquella tierra que vio nacer al famoso Alejandro Magno y su vasto imperio pertenecen a Grecia y no tienen relación alguna con los “nuevos macedonios”, quienes étnicamente son eslavos y carecen de vínculo alguno con la antigua cultura. 

En el país helénico al norte existen tres regiones que manejan el nombre (Macedonia Oriental y Tracia, Macedonia Central y Macedonia Occidental) y existía el temor por parte del gobierno de Atenas que al aceptar el uso del nombre, posteriormente la joven nación buscase anexionar esos territorios. Temor, en parte justificado porque durante la guerra civil griega, los comunistas fueron apoyados por el régimen socialista de Tito en Yugoslavia, quien aludía la posibilidad de crear una “Gran Macedonia”. Grecia ludía que la República de Skopie (capital del país) no podía usar el nombre y tampoco emplear en su bandera el símbolo del sol de Vergina o estrella argéada, pues es un símbolo de la histórica región griega. 

Se buscó limitar el ingreso del país a la ONU, pero el Consejo de Seguridad de este organismo en 1993 finalmente admitió con el nombre provisional de “Antigua República Yugoslava de Macedonia”, en espera de un acuerdo definitivo.

Dicha resolución se fundamentó en lo siguiente:

  • la apelación “Antigua República Yugoslava de Macedonia” es solamente provisional y su uso será descontinuado cuando se resuelva la disputa
  • el término no es un nombre, sino una referencia neutral a Macedonia en la disputa. La ONU aún no ha determinado definitivamente el nombre del país
  • el término es utilizado de manera obligatoria por la ONU, pero esta no propone que las demás organizaciones estatales fuera de la ONU lo utilicen, y
  • el término no implica conexión alguna entre la República de Macedonia y la República Federal de Yugoslavia, país opuesto al histórico sistema socialista de la antigua Yugoslavia

Poco a poco, la comunidad internacional fue reconociendo a la nueva república, pero sus vecinos helénicos no. Sin embargo, gracias a la mediación de la ONU en 1995 se alcanzó un acuerdo interino, en este se removió el símbolo del sol de Vergina de la bandera y se hicieron ajustes a la constitución. Ello, permitió la incorporación al Consejo de Europa y el cese del embargo económico que se había impuesto.

Desde entonces se celebraron diversas reuniones con la intención de llegar a un acuerdo, en ellas se propusieron múltiples alternativas, tales como: República Constitucional de Macedonia; República Democrática de Macedonia; República Independiente de Macedonia; República del Norte de Macedonia; República de Nueva Macedonia; República de Macedonia-Skopie.

Pero ninguna alcanzaba el consenso necesario entre las partes, ello originó que el ingreso del país en la Unión Europea (UE) o en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se viera truncado. Grecia incluso vetó la incorporación en esta última agrupación, lo que significó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por incumplir el acuerdo interino de la ONU, la cual concluyó con un fallo desfavorable para Grecia.

La postura que ha mantenido el país helénico ha sido en denominar al país como la República de Skopie, a sus habitantes como “eslavomacedonios”, y se alega que si estos se hacen llamar macedonios crearía una confusión semiológica entre los macedonios griegos, violando sus derechos humanos y su propia autodeterminación. Incluso, se sostenía que el uso de “Macedonia” crea problemas en el ámbito comercial y se distorsiona la realidad.

Por su parte, el gobierno macedonio argumenta que ellos si bien no tienen relación alguna con Alejandro Magno y la antigua Macedonia, sus ancestros habitan ese territorio desde los siglos V y VI y no aceptan que se les asocie con otros pueblos como los serbios, búlgaros o griegos. Afirman que usar el nombre es en ejercicio de su derecho a la autodeterminación.

¿Solución?

Finalmente, después de varias negociaciones y continuos reclamos en ambos países, en enero de 2019 el parlamento griego aprobó por un estrecho margen (153 a 146 votos) el acuerdo de cambio de nombre de la República de Macedonia por el de República de Macedonia del Norte, poniendo fin a casi 27 años de disputa sobre el nombre.

Chequia "a secas"

En 2016, la República Checa también optó por modificar su nombre “coloquial”. Desde la separación de la antigua Checoslovaquia a inicios de los años 90’s del siglo pasado, generó cierto conflicto la denominación de los países que surgieron de dicha división Eslovaquia y la República Checa, esta última si bien, heredó la antigua capital checoslovaca y lo relativo a sus acciones previas, el nombre suscitaba controversia por su longitud en determinadas lenguas, lo cual era un problema en competencias internacionales o en reuniones bilaterales.

Derivado de eso y en un ánimo de simplificar en enero de 2016 el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país comunicó a la ONU que se aceptaría el término “Chequia” como nombre alternativo. Se sostuvo que especialmente en Europa, cada país tiene un título geográfico acortado, adicional a su nombre oficial y que en el caso checo desafortunadamente no habían sido capaces de compartir con el resto del mundo el nombre acortado que es Cesko, cuya traducción pudiera ser justamente Chequia o Czechia en inglés. 

Con ello se buscó poner fin a los más de 20 años de búsqueda de un nombre con una sola palabra para la parte oeste de la antigua Checoslovaquia. 

Holanda o Países Bajos

Dos de las 12 provincias tienen el nombre de “Holanda”, pero como tal el nombre oficial es Reino de los Países Bajos. A lo largo de la historia ha existido confusión, en especial porque se suele vincular a este país con Bélgica y Luxemburgo y denominarse que son los Países Bajos, cuando en realidad son el “Benelux”. 

Las ciudades más representativas del país están ubicadas en esas dos regiones que son Holanda y eso ha abonado en que la denominación, al menos con los de lengua hispana, sea confusa. Pero si se guarda a detalle en las negociaciones oficiales y transacciones comerciales siempre se usa el término “Países Bajos” y no “Holanda”. 

Comentario final

De lo anterior, como ha podido apreciarse el “nombre oficial” no es un tema tan sencillo como pudiera pensarse en un origen. El cómo se conoce a un país tiene una importancia vital dentro del desarrollo de las relaciones internacionales y por consiguiente incide en el comercio a nivel global. Los casos anteriores parecen los más ilustrativos, pero a lo largo de la historia se han presentado otros supuestos de controversia como fue el de las dos Alemanias en el siglo XX, que conllevó tensiones a nivel internacional y al desarrollo de doctrinas incluso. Las dos Coreas sigue siendo ejemplo y que decir de China y Taiwán, cuyo conflicto derivó en la salida del segundo de la ONU. Macedonia también es el nombre que se usa en algunos países para referirse al cóctel de frutas y pues en esta “macedonia” que es el mundo, el nombre que se le dé a las frutas o países cuenta.