En el siglo XVIII el famoso escritor Samuel Johnson dijo en son de broma: “Es comúnmente observado, que cuando dos ingleses se encuentran, de lo primero que hablan es sobre el tiempo; están impacientes por decir al otro lo que ambos deben ya saber, que hace calor o frío, que está soleado o nublado, ventoso o calmado.”
Ya han pasado más de 250 años de esta célebre frase, y el tema del tiempo sigue estando en boca de todos. Se ha convertido en una crisis que ha llegado a todos los rincones de nuestro planeta.
La realidad es que las condiciones meteorológicas han cambiado exponencialmente de forma acelerada, al grado que la Organización Mundial de la Salud se ha visto obligada a argumentar que el cambio climático se ha materializado en “la mayor amenaza para la salud a la que [se] enfrenta la humanidad”.
En nuestra opinión, a raíz de que se emitió en 1986 el protocolo de Montreal donde se define la prohibición de gases contaminantes que impactan la capa de ozono, a partir de ese momento se han emitido una serie de regulaciones, marcos de actuación y leyes, algunas vinculatorias y otras no vinculatorias, con la finalidad de cuidar el medio ambiente y reducir el cambio climático. Un ejemplo de ello son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las 169 metas del Pacto Mundial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que van dirigidos a los países, a excepción de la meta 12.6 que está dirigida a las empresas, donde se solicita que se emita el informe de sostenibilidad enfatizando las acciones que están realizando para lograr que sus operaciones actúen con responsabilidad en el cuidado del planeta en pro de una buena gobernanza.
Ante esta crisis, es imperativo que cada organización tome cartas en el asunto para mitigar su efecto y asegurar la continuidad de su cadena de suministro mediante productos y servicios amigables con el medio ambiente en pro de la sostenibilidad. Sin embargo, ¿Qué papel juegan en todo esto los sistemas de gestión?
Desde 2015, los sistemas de gestión por parte de ISO (Internacional Organization for Standardization) han tomado mayor relevancia, al incorporar la gestión de riesgos y oportunidades dentro de sus requisitos.
Asimismo en relación con el impacto del cambio climático, ISO publicó una “nueva enmienda de cambio climático a las normas ISO de sistemas de gestión” el 23 de febrero de 2024 que tiene como objetivo:
Bajo esta base, cada vez es más cotidiano que las organizaciones hayan tomado como estrategia desarrollar, documentar e implementar un sistema de gestión con más de una disciplina; por ejemplo, al incorporar en su sistema de gestión las normas ISO 9001 (Calidad), ISO 14001 (Ambiental) e ISO 45001 (Seguridad y Salud en el Trabajo).
Esto les permite no solo enfocarse en los riesgos pertinentes de sus productos y servicios que distribuyen, sino en todas aquellas variables inherentes, como el efecto que tendrá el cambio climático en sus actividades. Todo esto se alinea para que los sistemas de gestión actuales sean eficaces y eficientes con miras a un éxito sostenido.
Actualmente muchas empresas en busca de la sostenibilidad están cayendo en la trampa del Greenwashing (lavado verde) sobre la imagen de su compañía, en la que ocultan o disfrazan acciones no sostenibles bajo una fachada ecológica para limpiar su actividad.
Es por lo que a continuación se enumeran las seis derivaciones del Greenwashing:
1.- GREENCROWDING (AGLOMERACIÓN VERDE): Esta táctica implica que una empresa se alinee con el ritmo de sostenibilidad menos ambicioso en un proceso de progreso e innovación. Es como integrarse más rápido. Aunque en realidad obstaculiza la mejora general
2.- GREENLIGHTING (LUZ VERDE): Esto se refiere a resaltar un aspecto único y específico respetuoso con el medio ambiente de las operaciones de una empresa para distraer la atención de prácticas menos sostenibles en otros lugares. Es como apuntar un foco a un rincón limpio de una habitación sucia para que toda la habitación parezca limpia
3.- GREENSHIFTING (CAMBIO ECOLÓGICO): Esta táctica implica responsabilizar a los consumidores por las decisiones sostenibles, en lugar de asumir la responsabilidad por el propio impacto ambiental de la empresa. Es como decir "tú eres el encargado de solucionar el problema, no yo"
4.- GREENLABELLING (ETIQUETADO VERDE): Esto implica el uso de etiquetas o certificaciones ecológicas engañosas para afirmar falsamente que un producto o servicio es más sostenible de lo que realmente es. Es como ponerle una etiqueta de "saludable" a la comida chatarra para engañar a la gente haciéndoles creer que es buena para ellos
5.- GREENRINSING (ENJUAGUE VERDE): Esto se refiere a que una empresa cambia con frecuencia sus objetivos de sostenibilidad sin lograr un progreso genuino, lo que erosiona la confianza y dificulta el seguimiento de su impacto real. Cambia constantemente tus objetivos de entrenamiento sin siquiera hacer ejercicio
6.- GREENHUSHING (AHUYENTAR LA ECOLOGÍA): Esta táctica implica evitar deliberadamente cualquier comunicación sobre los esfuerzos de sostenibilidad para evitar acusaciones de Greenwashing, oscureciendo potencialmente cualquier esfuerzo genuino que puedan estar haciendo. Es como guardar silencio sobre tus buenas acciones para evitar que te critiquen por las malas
Fuente: https://enviral.co.uk/the-new-shades-of-greenwash/