Créditos de la imágen: Diseño creado en Canva con elementos de pixelshot, Vectorfair V de Canva
JUE 15/01
TDC 17.8167
MIE 10/12
INPC 143.0420
JUE 01/01
RECARGOS FEDERALES 2.07%
SAB 01/02
UMA 113.14
Experiencias reales muestran cómo mujeres vencieron las barreras estructurales que la sociedad les impone
Romper el techo de cristal no es una metáfora abstracta, al contrario, es un desafío diario de miles de mujeres que avanzan profesionalmente con el doble de obstáculos. Sin embargo, las historias de quienes ya lo lograron muestran que existe una ruta posible, probada y replicable. A través del testimonio de seis autoras del libro “Mujeres que rompieron el techo de cristal”, de la colección Con vivencias de la editorial Octaedro, compartieron sus relatos de vida en un espacio de memoria, reflexión y esperanza.
ÚNETE A IDC en nuestro canal de Whatsapp
Guía practica para que mujeres rompan el techo de cristal
A partir de testimonios de directivas, emprendedoras, especialistas en recursos humanos y consultoras en liderazgo, guía en resumen las estrategias que marcaron la diferencia en su crecimiento laboral, identificando los siguientes puntos clave.
1. Reescribir el propio destino (Patricia Olamendi)
Claves prácticas:
- No asumir que el origen determina la trayectoria: la precariedad o la falta de apoyo no impiden construir un camino propio.
- Transformar la resistencia diaria en motor: la constancia frente a la adversidad es parte del avance profesional.
- Tener una causa y propósito claros: las decisiones guiadas por convicciones fortalecen el liderazgo.
- Exigir condiciones mínimas de igualdad estructural: la paridad y la regla 3 de 3 contra agresores son solo el comienzo: la sociedad debe rechazar activamente a deudores alimentarios y violentadores.
2. Subir escalones sin competir entre mujeres (María Luisa Flores del Valle “Maluy”)
Claves prácticas:
- Asumir el costo de ser la única mujer en la mesa: reconocerlo no como carga, sino como oportunidad para abrir camino.
- Construir redes, no rivalidades: el avance de una debe fortalecer a todas; sororidad como estrategia, no como eslogan.
- Apostar por la educación continua: la formación es el pilar para que futuras generaciones hijas, estudiantes, nietas encuentren menos barreras.
- Crear cimientos colectivos: el liderazgo se comparte, no es individual, es generacional.
3. Trabajar los techos internos: miedos, mandatos y culpa (Mercedes Civarolo)
- Distinguir entre techos externos e internos: en este caso, los techos internos se identifican con el síndrome de la impostora, culpa, mandatos, el cual son igual de limitantes que los estructurales.
- Fortalecer el autoconocimiento: identificar creencias que frenan el crecimiento profesional.
- Desarrollar inteligencia emocional y contextual: leer el entorno, regular emociones, entender dinámicas de poder.
- Convertir adversidad en oportunidad: no todo es innato, son habilidades que pueden aprenderse mediante estrategias concretas.
4. Defender la propia voz y la narrativa (Sylvia Sánchez Alcántara)
- Proteger las “alas profesionales”: no dejar que familia, pareja o entorno limiten el desarrollo.
- Usar la comunicación como herramienta de poder: lo que se dice y se muestra puede romper estereotipos o reforzarlos
- Construir comunidad: proyectos como Retos Femeninos muestran que el acompañamiento masivo transforma trayectorias.
- Autonomía como eje: la independencia económica y emocional es central para romper techos de cristal.
5. No normalizar la violencia ni el hostigamiento (Nora Frías)
- Cuestionar los mandatos patriarcales desde dentro de la familia: la rebeldía también es un acto de autocuidado.
- Abrirse paso en profesiones dominadas por hombres: medicina, seguridad, justicia áreas que fueron forjados para hombres requiere de convicción para entrar y permanecer.
- Impulsar políticas públicas desde la experiencia: la interrupción legal del embarazo de manera segura, denuncias de hostigamiento.
- Recordar que los desafíos de hoy serán los logros de mañana, la persistencia como estrategia.
6. Educar para prevenir la violencia desde la infancia (Vera Moreno)
- Reconocer el valor del origen propio: la trayectoria se construye, no se hereda, por lo que trabajar en el desarrollo personal es vital.
- Promover el neuroliderazgo: liderar entendiendo mente, emociones y vínculos es indispensable para una sociedad consciente.
- Impulsar la educación psicológica: la autora propone que sea una asignatura formal en los sistemas educativos.
- No limitarse por la edad. Aportar mientras se tenga algo que dar ya que el liderazgo no tiene fecha de caducidad.
- Enseñar a niñas a reconocer emociones y relaciones; Prevenir la violencia desde antes de que ocurra, y educar a la niñez para identificar sus emociones o vínculos con el entorno.
Las mujeres que rompieron el techo de cristal comparten un mensaje común, que nadie asciende solo por “trabajar bien”, se avanza tomando la palabra, reclamando el espacio, aliándose con otras profesionales y construyendo una estrategia que sostenga el crecimiento a largo plazo para nuevas generaciones de lucha.