La digitalización para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) es la única opción que tienen los negocios mexicanos para mantenerse vigentes y ser realmente competitivos.
De acuerdo con el Tec de Monterrey, muchas PyMEs perciben que digitalizarse implica inversiones elevadas y procesos complejos. Sin embargo, la realidad es que, con las herramientas adecuadas y una estrategia enfocada, es posible iniciar esta transformación digital sin grandes desembolsos, aprovechando plataformas accesibles y soluciones de código de acceso libre.
Por otro lado, la digitalización también se consolidó como una estrategia económica para que las mujeres aumenten la visibilidad de sus empresas en un mercado, comúnmente, liderado por hombres.
Según el estudio “Mujeres al Mando: El nuevo rostro del emprendimiento y la innovación tecnológica en México” de CONTPAQi, compañía de desarrollo de software empresarial y contable, ocho de cada diez empresarias consideran que la digitalización mejoró su cumplimiento de obligaciones fiscales y su control financiero, gracias a la automatización de procesos clave como la facturación electrónica, la contabilidad y la gestión de nómina.
¿Cómo ha ayudado la digitalización a las MiPyMEs lideradas por mujeres?
La digitalización se ha convertido en un factor determinante para la consolidación del liderazgo femenino en las MiPyMEs mexicanas. El uso adecuado de la tecnología está fortaleciendo la autonomía económica de las mujeres, profesionalizando sus procesos y elevando su competitividad en un mercado cada vez más complejo e inestable.
Además, CONTPAQi aseguró que las empresarias mexicanas están avanzando de manera estratégica en la adopción de tecnología para fortalecer la eficiencia operativa, optimizar procesos administrativos clave, asegurar el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y consolidar la sostenibilidad de sus negocios.
El 38% de las MiPyMEs lideradas por mujeres están en una etapa inicial de digitalización; se enfocan en automatizar procesos clave con impacto fiscal, como la facturación electrónica y la gestión de nómina, lo que representa una base sólida para seguir ampliando la adopción tecnológica.
Con base en los datos expresados por el estudio de CONTPAQi:
- 57% prioriza la facturación digital
- 46% ha digitalizado procesos contables
- 68% planea incorporar tecnologías como la Inteligencia Artificial, análisis de datos e Internet de las Cosas
“La digitalización ya no es solo una herramienta operativa; es un habilitador de autonomía económica para las mujeres empresarias. Cuando una MiPyME adopta soluciones tecnológicas, fortalece su control financiero, mejora su cumplimiento fiscal y amplía sus posibilidades de crecimiento”, señaló la Directora General de CONTPAQi, Marlene García Padilla.
Retos a los que se enfrentan las MiPyMEs por la digitalización
Aunque ya se han conseguido avances significativos, aún existe un gran espacio para avanzar en la transformación. Solo el 25% de las mujeres empresarias utiliza soluciones en la nube para procesos administrativos y contables, pese a que el 69% de quienes las emplean considera que ofrecen mayor seguridad que los sistemas tradicionales.
Del mismo modo, el 86% financia la digitalización con recursos propios, lo que demuestra compromiso, pero también evidencia la necesidad de ampliar mecanismos de acceso a financiamiento tecnológico.
El Tec de Monterrey detalló que sólo el 12% de las PyMEs en México están en proceso o han implementado la transformación digital en sus procesos, cifra que está por debajo del promedio mundial del 17%. Sin embargo, el 57% ya utiliza alguna forma de IA, principalmente para automatizar tareas y mejorar la atención al cliente.
La Universidad Nacional Autónoma de México aseveró que la implementación de una estrategia de digitalización requiere que se haga una inversión financiera además de la incorporación y el desarrollo de talento humano especializado con habilidades socioemocionales y metacognitivas clave.
Estos retos son dobles para las MiPyMEs, las cuales normalmente tienen una escasez de recursos humanos calificados, falta de estandarización de los procesos, uso de software ilegales, débiles capacidades informáticas, aunado a la insuficiencia de recursos financieros.