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Una contraseña débil, un router desactualizado o conectarte a una red pública pueden facilitar ataques que comprometan tu información personal y financiera
El Wi-Fi forma parte de la vida cotidiana, desde el hogar hasta cafeterías, hoteles, aeropuertos o centros comerciales, son puntos donde millones de personas se conectan diariamente para trabajar, realizar operaciones bancarias, comprar en línea o compartir información. Sin embargo, detrás de esa comodidad existen riesgos que muchas veces pasan desapercibidos.
De acuerdo con ESET, empresa global de ciberseguridad, una red Wi-Fi mal protegida puede convertirse en la puerta de entrada para que ciberdelincuentes accedan a contraseñas, documentos, datos bancarios o incluso tomen el control de los dispositivos conectados. Estos riesgos no se limitan a las redes públicas, también pueden presentarse en redes domésticas cuando el router mantiene configuraciones inseguras o no recibe actualizaciones.
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¿Cuáles son los principales riesgos de una red Wi-Fi insegura?
Tanto en el hogar como en espacios públicos, existen diversas vulnerabilidades que pueden facilitar el acceso de terceros a la información que circula por la red.
Contraseñas débiles
La seguridad de una red comienza con la contraseña. Mantener la clave predeterminada del fabricante o utilizar combinaciones fáciles de adivinar, como fechas de nacimiento o secuencias numéricas sencillas, incrementa considerablemente el riesgo de que un atacante obtenga acceso.
Una vez conectado, el ciberdelincuente podría monitorear el tráfico de la red, identificar los dispositivos conectados o utilizar esa conexión para realizar ataques más complejos.
Router desactualizado
El router concentra toda la comunicación entre los dispositivos e internet. Si su firmware no se actualiza periódicamente, puede contener vulnerabilidades conocidas que permitan a un atacante tomar el control del equipo.
En estos casos, incluso podría modificar la configuración de la red y redirigir a los usuarios hacia sitios falsos para robar credenciales bancarias o información personal.
Dispositivos inteligentes vulnerables
Cámaras de seguridad, televisores inteligentes, asistentes virtuales, relojes inteligentes y otros dispositivos conectados a internet también pueden convertirse en un punto de acceso para los ciberdelincuentes.
Si alguno de estos equipos presenta vulnerabilidades o conserva la configuración de fábrica, podría facilitar el desplazamiento del atacante hacia el resto de los dispositivos de la red.
Configuraciones inseguras
Funciones como la administración remota del router, las carpetas compartidas abiertas o la visibilidad automática de dispositivos pueden incrementar la exposición de la información.
De acuerdo con ESET, muchos usuarios mantienen este tipo de configuraciones sin conocer los riesgos que representan para su privacidad.
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¿Qué riesgos existen al utilizar una red Wi-Fi pública?
Las redes disponibles en aeropuertos, hoteles, restaurantes, cafeterías, plazas comerciales o espacios de coworking también pueden representar un riesgo para la información personal. Entre las amenazas más frecuentes se encuentran:
- ataques "Man in the Middle", mediante los cuales un atacante intercepta la comunicación entre el usuario y el sitio web que visita para capturar información sensible
- falsos puntos de acceso, que consisten en redes creadas con nombres similares a los del establecimiento para engañar a los usuarios y obtener acceso a sus dispositivos
- realizar operaciones financieras, como compras o transferencias bancarias desde una red pública, ya que un tercero podría interceptar el tráfico de información
- routers vulnerados, especialmente cuando los administradores de la red no mantienen actualizados los equipos ni aplican las medidas básicas de seguridad
¿Cómo proteger una red Wi-Fi?
Para fortalecer la seguridad de una red inalámbrica, ESET recomienda adoptar diversas medidas preventivas que reduzcan las posibilidades de sufrir un incidente de ciberseguridad. Entre las principales destacan:
- mantener actualizado el firmware del router y el software de los dispositivos;
- cambiar inmediatamente las contraseñas y nombres de usuario predeterminados
- revisar la configuración del router y desactivar funciones innecesarias, como la administración remota
- eliminar servicios o aplicaciones que ya no se utilicen para reducir la superficie de ataque.
Estas acciones ayudan a disminuir considerablemente el riesgo de accesos no autorizados y fortalecen la protección de la información que circula por la red.
Por su parte, Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, explicó que las herramientas de protección también pueden ayudar a reducir los riesgos derivados del uso de redes públicas.
"Las soluciones de ESET bloquean conexiones sospechosas e intentos de acceso no autorizados al dispositivo cuando te conectas a redes públicas, detectan y bloquean tráfico malicioso o comportamientos sospechosos, como también configuraciones inseguras o vulnerabilidades en routers y dispositivos conectados".
Asimismo, destacó que la seguridad de una red Wi-Fi no depende únicamente del proveedor del servicio o del establecimiento donde se utilice, sino también de las medidas preventivas que adopten los usuarios para proteger sus dispositivos.