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La contratación conjunta de créditos, seguros o cuentas exige acuerdos claros sobre responsabilidades, capacidad de pago y manejo de riesgos
Contratar productos financieros en pareja representa un paso importante para alcanzar metas patrimoniales como adquirir vivienda, contratar seguros o acceder a financiamientos. Sin embargo, este tipo de decisiones no solo implica compartir beneficios, sino también asumir obligaciones financieras conjuntas que pueden afectar la estabilidad económica de ambos si no se planifican adecuadamente.
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¿Qué significa contratar un producto financiero en pareja?
La contratación conjunta ocurre cuando dos personas adquieren un producto financiero bajo corresponsabilidad. Esto puede incluir créditos hipotecarios, préstamos personales, cuentas bancarias, seguros o inversiones donde ambas partes figuran como titulares o cotitulares.
En estos esquemas, las instituciones financieras consideran los ingresos, historial crediticio y capacidad de pago de ambos solicitantes para autorizar el producto. Sin embargo, también implica que las obligaciones contractuales recaen sobre ambas personas, independientemente de quién utilice el producto o realice los pagos.
Por ello, antes de contratar un servicio financiero conjunto, es fundamental comprender que la responsabilidad legal y económica es compartida.
¿Qué aspectos deben analizar antes de contratar?
Antes de adquirir un compromiso financiero en pareja, es recomendable evaluar diversos factores que permitan tomar decisiones informadas y prevenir conflictos futuros.
De acuerdo al análisis Amor y Dinero elaborado por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), recomienda evaluar los siguientes elementos:
- Ingresos y estabilidad laboral: analizar la capacidad real de pago de cada integrante permite definir montos de financiamiento adecuados y evitar sobreendeudamiento.
- Historial crediticio: la calificación crediticia influye directamente en las condiciones del producto, como tasas de interés o montos autorizados.
- Nivel de endeudamiento actual: identificar compromisos financieros previos ayuda a determinar si es viable asumir nuevas obligaciones en caso de que una persona tenga mayore deudas por liquidar.
- Objetivos financieros compartidos: definir metas comunes permite seleccionar productos que respondan a necesidades reales, como ahorro, protección o inversión.
Establecer acuerdos previos sobre la forma en que se cubrirán los pagos también resulta clave para evitar desacuerdos posteriores.
¿Qué responsabilidades adquiere cada integrante?
Cuando un producto financiero se contrata en pareja, ambas personas adquieren derechos, pero también obligaciones legales frente a la institución financiera. Esto significa que, en caso de incumplimiento, cualquiera de los titulares puede ser requerido para cubrir la deuda total, incluso si el compromiso fue asumido originalmente por uno de ellos.
Esta corresponsabilidad implica que las decisiones financieras individuales pueden impactar el patrimonio común. Por ejemplo, retrasos en pagos pueden afectar el historial crediticio de ambas personas y limitar su acceso a financiamiento futuro.
Por ello, se recomienda establecer mecanismos internos para la administración de pagos, como cuentas destinadas exclusivamente a cubrir compromisos compartidos o acuerdos documentados sobre aportaciones económicas.
¿Qué productos financieros suelen contratarse en pareja?
Existen diversos servicios que comúnmente se adquieren de forma conjunta, entre ellos:
- Créditos hipotecarios: Permiten aumentar la capacidad de financiamiento al sumar ingresos
- Cuentas bancarias compartidas: Facilitan la administración de gastos comunes
- Seguros de vida o gastos médicos: Brindan protección financiera ante eventualidades que sufran ambas personas
- Planes de ahorro o inversión: Permiten construir patrimonio de forma conjunta
Cada producto implica niveles distintos de responsabilidad y riesgo, por lo que es necesario analizar sus condiciones antes de firmar contratos.
¿Cómo prevenir conflictos financieros?
La comunicación abierta sobre el manejo del dinero es uno de los principales factores para evitar conflictos en la contratación de productos financieros en pareja. Establecer reglas claras sobre gastos, ahorro y pago de deudas permite reducir riesgos económicos y fortalecer la planeación patrimonial.
También se recomienda revisar periódicamente la situación financiera conjunta, incluyendo ingresos, deudas y metas económicas, para realizar ajustes en caso de cambios laborales, personales o familiares.
¿Qué riesgos existen al contratar productos financieros en pareja?
La contratación compartida puede generar riesgos cuando no existe planeación adecuada. Entre los principales destacan:
- Endeudamiento excesivo al considerar ingresos conjuntos sin evaluar estabilidad laboral
- Conflictos por falta de acuerdos sobre responsabilidades económicas
- Impacto en el historial crediticio ante incumplimientos
- Dificultades para cancelar o modificar contratos en caso de separación
La contratación de productos financieros en pareja puede convertirse en una herramienta para fortalecer el patrimonio y alcanzar objetivos comunes. No obstante, asumir compromisos económicos conjuntos requiere planeación, responsabilidad y transparencia, ya que las decisiones financieras compartidas pueden influir directamente en la estabilidad económica y en el futuro patrimonial de ambas personas.
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