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JUE 28/08
TDC 18.6912
JUE 10/07
INPC 140.7800
MAR 01/07
RECARGOS FEDERALES 1.47%
SAB 01/02
UMA 113.14
Un mal cálculo en el coeficiente de utilidad puede ocasionar situaciones críticas y sanciones fiscales a pequeñas y medianas empresas.
Durante el año, miles de micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas están obligadas a presentan pagos provisionales del Impuesto Sobre la Renta (ISR,) sin tener la seguridad de cómo se determina este impuesto. Esto ocasiona que uno de los elementos más críticos y poco comprendidos como el coeficiente de utilidad (CU), ocasione pagos incorrectos a las autoridades fiscales.
Consecuencias de un coeficiente más calculado
Este coeficiente mal calculado o desactualizado puede generar problemas con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), al declarar ingresos menores o utilidades inferiores a las realmente obtenidas y, también afecta la liquidez de la empresa.
Sin embargo, esta cifra permite tomar mejores decisiones financieras, prever pagos y solicitar, cuando corresponde, la disminución del coeficiente, lo que representa un alivio fiscal anticipado.
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Errores comunes al calcular el coeficiente de utilidad
Si bien, el procedimiento para determinar el cálculo parece claro, la ejecución conlleva diversos riesgos. Entre ellos se encuentran:
- Calcular con periodos incompletos
- Redondear más de lo permitido (el coeficiente debe expresarse hasta con cuatro decimales)
- Cometer errores en la clasificación de ingresos o deducciones fiscales
- No reportar a tiempo el nuevo coeficiente en la declaración anual, lo que puede generar inconsistencias ante el SAT y así afectar el cálculo correcto de los pagos provisionales
- Falta de documentación que respalde el cálculo, como estados financieros o papeles de trabajo. De no contar con ello, deja a las empresas expuestas en caso de auditoría.
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En el caso de los contadores que apoyan a pequeñas y medianas empresas, entender este concepto es fundamental. Antes de calcular el coeficiente de utilidad se debe considerar cinco aspectos fundamentales:
- Información contable organizada: Mantener la contabilidad actualizada, conciliada y con ingresos correctamente facturados.
- Declaraciones completas: Presenta las declaraciones provisionales y anuales en tiempo y forma lo pide la autoridad.
- Auditoría interna o revisión contable: Comprueba las cifras antes del cierre fiscal para detectar errores.
- Planificación del flujo de efectivo: Usar el CU proyectado para anticipar pagos de ISR y proteger la liquidez.
- Apoyo contable profesional: Dirígete a un contador fiscal en caso de operaciones complejas.
“Hoy más que nunca, las empresas deben tomar decisiones basadas en datos contables confiables y herramientas que les permitan cumplir con sus obligaciones fiscales sin comprometer su operación. El coeficiente de utilidad es un parámetro técnico, pero su impacto es estratégico”. Destacó René Torres Fragoso, presidente y cofundador de CONTPAQi.
En este sentido, los
softwares contables son herramientas efectivas para automatizar este cálculo. El cual permite identificar el coeficiente de utilidad y proyectar
pagos provisionales con base en datos reales y actualizados. Entre sus
funciones se encuentran integrar ingresos y egresos desde los CFDI, generar
estados financieros automáticamente, diseñar cédulas en Excel para validar
cálculos y cumplir con los requisitos del SAT.
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