El peor empleo lo tienen las mujeres

Aunque las mujeres cada vez trabajan más, sus condiciones no son mejores y sus salarios siguen siendo menores
(Foto: Cuartoscuro)
 (Foto: Cuartoscuro)  (Foto: Redacción)

En los últimos años, la desocupación de mujeres en América Latina disminuyó considerablemente, incluso más que la de los hombres, sin embargo, su participación en el mercado laboral sigue muy por debajo de la de los hombres, las condiciones y los sueldos son más precarios para ellas.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, durante 2018 la tasa de participación masculina cayó dos décimas al pasar 74.6% a 74.4%, mientras que el que la de mujeres creció tres décimas con una transición de 50% a 50.3%, pero la brecha aún está por encima de los 20 puntos.

“Las diferencias de género en las tasas de participación son mucho más marcadas. No hay país cercano a la línea de paridad” destacó el informe del organismo.

Para el caso concreto de México, los hombres doblan el nivel con una tasa del 80%, mientras que las contrapartes femeninas solo participan en un 40%.  

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Lo mismo en los niveles de ocupación, a pesar de que la tasa de mujeres aumentó cuatro décimas, la brecha en este ámbito también supera los 20 puntos. Aunque, según el organismo, México y Bahamas destacaron como los países más cercanos a la paridad de género en desocupación.

La diferencia entre ambos indicadores radica en que las personas ocupadas son aquellas que contaron con algún tipo de empleo o actividad económica, sin importar el tiempo o las condiciones, mientras que la participación se refiere a la actividad dentro del mercado laboral, es decir, aunque las mujeres trabajan cada vez más, un bajo porcentaje de ellas lo hace de manera formal o constante.

Por otro lado, los salarios de las trabajadoras son menores, “por cada hora que trabajo un hombre gana aproximadamente un quinto más de lo que gana una mujer”, señaló el especialista regional en economía del trabajo de la OIT, Hugo Ñopo.

El especialista aclaró que si bien el indicador de remuneraciones para ellas aumento ligeramente por encima del de los hombres, todavía los sueldos de ellos son superiores en 20%.

Lo anterior se debe en gran medida a discriminación, estereotipos y factores culturales más que a variables medibles, objetivas y asociadas a la productividad laboral (educación, experiencia sector económico y ocupación.

La OIT refirió principalmente a los factores sociales, culturales y estructurales de las naciones, aunque la discriminación en materia de remuneraciones también aporta de manera importante a ellos.

Explicó que el hecho de las mujeres estén más dedicadas al cuidado del hogar continúa mermando sus posibilidades de tener un empleo de calidad, pero ello se agrava cuando una empleada  realizando las mismas actividades y en las mismas condiciones que sus compañeros ganan menos que ellos.

Al respecto la oficial nacional de empleo del organismo, Noémie Feix, señaló que las mujeres que no trabajan a veces sí podrían o quisieran trabajar sin embargo se dedican a cuidar a los niños, ancianos o personas enfermas.

Ñopo agregó que en Latinoamerica los hogares necesitan de 30 horas a la semana para trabajo doméstico no delegable, como pagar las cuentas, ayudar a los niños a hacer la tareas o llevarlos a dormir, de las cuales las mujeres aportan 24, tiempo que tendrá efecto en el tiempo disponible para el mercado laboral. 

Lo anterior es denominado como economía de cuidado y en México no existe política pública integral que regule las actividades cuidado y el trabajo doméstico, afirmó la experta.