Más mujeres egresadas, pero sin trabajo

En América Latina disminuyó el porcentaje de mujeres sin ingresos propios, al pasar de 41.7 a 28.9% entre 2002 y 2014

 .  (Foto: iStock)

Allan Morgan

México, al igual que Islandia y otros países, se ubica en la posición uno en cuanto a la inclusión de alumnas en la educación secundaria y preparatoria. Pero en participación laboral de las mujeres, cae hasta el lugar 124.

El Índice de Brecha de Género 2018, del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), coloca a México en la lista de países que prácticamente han resuelto la desigualdad de género en las matrículas de educación básica.

Sin embargo, una vez fuera, a las mujeres se les dificulta entrar al mercado laboral. Y quienes ingresan, se encuentran con el llamado “techo de cristal” que les impide ascender.

México, más que reprobado en igualdad salarial

En las últimas décadas, en América Latina disminuyó el porcentaje de mujeres sin ingresos propios, al pasar de 41.7 a 28.9% entre 2002 y 2014, de acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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También se gradúan en mayor número que los hombres en todos los niveles, incluso el universitario. Aun así, su participación económica no ha logrado igualarse a la de los hombres. La carga desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidados es una de las causas, indica el organismo internacional.

México es uno de los países donde la situación anterior está muy marcada. De entre 149 países contemplados para el informe del WEF, se encuentra en el sitio 122 en cuanto a oportunidades y participación económica de las mujeres.

Y es peor al hablar de la igualdad salarial, es decir, ganar lo mismo que le pagan a un hombre por hacer el mismo trabajo. El Foro Económico Mundial pone a esta nación hasta el rango 134. Es decir, a escasos 15 peldaños del último lugar.

Las mujeres en México también tienen tasas mayores de empleo informal. Mientras 57% de ellas trabaja en la informalidad, el porcentaje para los hombres es de 49. Además, hay más trabajadoras a tiempo parcial que empleados de medio tiempo.

Techo de cristal blindado

El concepto “techo de cristal” se refiere a la imposibilidad de seguir ascendiendo en posiciones dentro de un trabajo. Parece invisible, pero existe la barrera.

Las mujeres que lo padecen “se desempeñan en contextos laborales de discriminación y segregación ocupacional”, lo que resulta en un menor pago, afirma la ONU.

Para que las trabajadoras puedan encontrar más empleos, con mejores condiciones, es necesario “reconocer, reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado”.

Además, los gobiernos y las empresas deben avanzar en la construcción de sistemas de seguridad social universal con enfoque de género. Es importante crear las condiciones para que ellas efectivamente puedan gozar de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Con información de Capital Humano


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