Cambiar de escuela, de profesión o de trabajo representa un gran cambio y avance a nivel personal, sin embargo, también es una decisión que puede traer consigo riesgos económicos.
Decidir a qué dedicarte a los 18 años no es una tarea fácil, al contrario, ejerce una presión sumamente alta al tener que elegir qué estudiar y en qué área te desarrollarás profesionalmente siendo tan joven.
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Por esta razón, en la mayoría de las ocasiones, las personas se equivocan o eligen una carrera por el ingreso económico o por recomendación familiar y no porque sea algo que realmente les apasione.
De acuerdo con EF, organización educativa, cada año, entre el 30% y 40% de los universitarios cambia de carrera durante los primeros semestres. Algunos motivos son la falta de información, idealización de la carrera, falta de orientación vocacional y por dejarse llevar por lo que otros dicen.
Henry Berczely, CEO de IDEQUO, platicó en entrevista para IDC cómo fue cambiar totalmente de profesión tras darse cuenta que estaba en un trabajo que lo tenía en la monotonía.
¿Cómo enfrentar la crisis de no sentirte pleno en tu trabajo actual?
Henry Berczely explicó que uno de los orígenes de esta crisis es la equivocada visión de lo que es el éxito. Creemos que al tener dinero el éxito vendrá de la mano, pero no es así, el dinero no te lleva a la felicidad, lo que realmente te acerca a esa emoción de sentirte útil, de irte a trabajar contento.
“Para ser felices necesitamos tener un propósito, necesitamos ir a trabajar sabiendo qué aportamos a los demás, a la sociedad…eso es lo que nos hace al final sentirnos realizados” agregó el CEO de IDEQUO.
El empresario argentino recomendó hacer una retrospección para saber: “¿Qué es lo qué necesito para ser feliz?” acompañada de una reflexión madura que incluya determinar ¿Qué disfruto haciendo? y ¿Qué dones tengo?, porque muchas veces hay actividades que nos gusta realizar pero en las que no tenemos las aptitudes necesarias para llevarlas a cabo.
El miedo al cambio o al fracaso es un gran enemigo de la humanidad, las preguntas constantes sobre: ¿Qué pasa si me equivoco? ¿Qué pasa si hago el ridículo y fracaso? ¿Qué pasa si…? bloquean la toma de decisiones y olvidamos que tenemos energía y tiempo para equivocarnos.
Berczely aconsejó quitar la emoción del análisis, planificar, hacer escenarios realistas y compararlos. En su caso, tuvo una plática con su esposa sobre los ingresos y gastos, los dos acordaron que se podía tomar la decisión de cambiar de empleo si eso lo haría feliz, pues una mayor felicidad personal también repercute en una felicidad de la pareja y la familia.
¿Escoger una carrera que te apasiona o una que te genera mayores ingresos?
Henry aseguró que si tu pasión te ofrece un empleo donde puedes obtener ingresos suficientes para llevar de manera tranquila tu vida, la elijas sin pensarlo.
El directivo contó que él llegaba todos los días enojado a su casa porque estaba en un empleo que no lo satisfacía, en el cual se aburría todos los días y que afectaba directamente en su humor.
“Tu pasión te va a llevar a dedicarte con esmero, a trabajar muy bien y terminar haciéndolo mejor que un trabajo que no te motiva…Hay que seguir al corazón porque desaprovechar un talento o la llamada de tus intereses natos, luego te pasa factura”, comentó el directivo de la escuela de Madrid.
Si amas tu trabajo, el día a día ya no se te hace difícil ni pesado porque ves los resultados y notas el impacto positivo que generas. No hay que sufrir en el trabajo para disfrutar del tiempo libre.
Por otro lado, Berczely comentó que este debate sobre elegir una carrera que te guste o una carrera que tenga buenos ingresos económicos, depende mucho del acompañamiento que se le da a los jóvenes.
En países desarrollados, la mentoría para escoger una carrera empieza desde pequeños y los miedos pasan a segundo plano, mientras que en los países en vías de desarrollo donde aún persisten los juicios al seleccionar una profesión con bajo índice de empleabilidad.
¿Cuál es la mejor edad o etapa para cambiar de carrera, profesión o de trabajo?
Mientras más joven, el cambio se toma con mayor energía e interés, sin embargo, si la decisión la tomas en la mediana edad es importante destacar que no empiezas de cero. En cualquier trabajo uno aprende, obtienes experiencia y maduras profesionalmente, cualquier cambio que decidas hacer lo harás sobre los cimientos que ya construiste, no iniciarás en la nada.
Henry aseveró que para él, la edad idónea es hacer una retrospección para cambiar tu giro profesional o laboral, son de los 40 a los 50 años, no obstante, no está mal hacerlo antes o después de esos años.
El hecho de tener madurez profesional o personal te permite tomar decisiones más informadas y seguras. Además, te da perspectiva, seguridad y la facilidad de entender a tus clientes o compañeros; generas habilidades que son desarrolladas con el tiempo y la experiencia.
Por último, el alto directivo argentino, recomendó hacer un análisis meticuloso sobre tus fortalezas y debilidades, elegir una buena institución para formarte en lo que te haga falta y no olvidar la humildad para no alejarse de los escenarios reales.